9 ago. 2016

«Escuadrón Suicida»: un caos entretenido

«AY QUE NO GOOD YOU SAY?
PUES YA ES GOOD ENOUGH PA’ MÍ
QUE ERES EL SAME KIND OF BAD AS ME»
Bad As Me, Tom Waits



Una semana más [el tío lo intenta a ver si cuela], vuelve RduTcB, un blog con una periodicidad tan fiable como las promesas electorales.

No creo que a ninguno le sorprenda ya a estas alturas que yo soy más de Marvel que de DC. ¿Significa eso que quiero que cada película que saca la Distinguida Competencia fracase? Jaja, no, porque no soy IDIOTA. Si Marvel saca una película buena, gana el público. Si DC saca una película buena, gana el público. Dado que soy parte del público, ¿por qué iba a preferir que sacasen una película buena que no disfruto en vez de una que me pueda gustar?

Así las cosas, cuando me enteré de que DC iba a sacar su Guardianes de la Galaxia particular, el Escuadrón Suicida, me puse muy a tope. ¿Una película protagonizada por un grupo de supervillanos? Mire, deme diez. Total, que lo celebré al estilo de mi tierra, Valencia: con rayazas de cocaína, tramas de corrupción, votos al PP... un locurón, vaya. Luego llegó Batman v Superman y mi entusiasmo bajó, claro (aunque en justicia diré que la versión extendida mejora considerablemente), y eso que no me pareció tan mala como a muchos y que incluso pensé que tenía momentos destacables.

Tres cuartos de lo mismo pasa con la cinta de David Ayer: la crítica la está poniendo a caer de un burro y a ver, tampoco es eso. No es una película redonda ni mucho menos, tiene fallos de montaje bien gordos y hay alguna cosa que EN FIN, pero en general es una película bastante entretenida. Entro en detalle sin spoilers para que lean bien a gusto.




Lo primero es lo primero: el montaje de Escuadrón Suicida es el caos. Ya no es que se note la tijera en cosas como que un personaje deje el equipo y en la escena siguiente ya haya vuelto sin explicación, es que los rerrodajes se notan a leguas (el mejor indicador es la cambiante barba de Rick Flag) y casi parece que haya dos películas distintas en una... Uy, esperen, que un poco es eso.

Lo de que los estudios metan mano en los taquillazos no es nada nuevo, lo que pasa es que ahora, en la era de las redes sociales, hay más eco del asunto. El problema es cuando se hace de aquella manera. Como pueden leer en el artículo de THR, Warner proyectó dos versiones de Escuadrón Suicida, una fiel a la visión original de Ayer, más chunga, con menos humor y más seriota; y otra con grafismos locos (y muy chulos, todo sea dicho), más coñas y uso (y abuso) de canciones. Vamos, un montaje más Guardianes de la Galaxia y más próximo a lo que vendieron tráilers posteriores. Por cierto, es para tomar nota el aumento en colores del título conforme iban pasando las semanas.


A ver, que hemos acabado ASÍ.


Total, que llegaron a un término medio entre ambas versiones... y se nota. Vaya que si se nota. Como que la primera mitad de la película y la segunda no se parecen en nada en tono. La primera es más ligera, con más comedieta y tal, y en la segunda la cosa se pone con rictus de bibliotecario, adopta un tono solemne, prácticamente bélico, y todos fruncen mucho el ceño. El caso es que... funciona en cierto modo. La cosa se pone jodida justo cuando entran «en guerra», y puede interpretarse como un punto y aparte de la narración. «Puede», ojo, que no significa que se deba.

Igualmente, el punto fuerte de Escuadrón Suicida no es la trama, que como en prácticamente toda película de superhéroes es poco más que una excusa. No, aquí importan los personajes. Y miren, ahí la han clavado, qué quieren que les diga.


MADRE MÍA LAS BOY BANDS


Quitando a Slipknot (sí, lo que sospechábamos por los tráilers es cierto), el resto del Escuadrón es canela fina. Will Smith lo peta seriamente como Deadshot, aunque cómo no, tengamos su trama con la hija para humanizarlo y que no sea «tan» malo y blablablá porque, a ver, es Will Smith, pero tiene varias escenas de lucimiento absoluto. Y no, no hablo de la presentación del personaje. Ni de la segunda. Ni de la tercera. ¿En serio, por qué hacía falta presentarlo tres veces?

También tenemos a una Margot Robbie estupenda como Harley Quinn, personaje que siempre me ha parecido irritante a más no poder, pero que aquí está en el punto justo de carganterío para seguir siendo Harley, pero sin provocar que yo le meta un puñetazo de pura frustración a quien tenga al lado en la butaca. ¡Todos ganamos! Y ojo, que Margot Robbie, que se está abriendo paso en Hollywood a velocidades que ni Flash, producirá un spin-off del personaje. También es de agradecer el guiño al traje original para que los fanpesaos se den cuenta de que, a ver, el traje de arlequín en imagen real queda REGULAR.


Harley como le gusta a Dalas: con la pata quebrá.


¿Quién más anda por ahí? Pues Cocodrilo Asesino, o Killer Croc, según prefieran, un Adewale Akinnuoye-Agbaje (¡el señor Eko de Perdidos, la famosa serie de los 80!) maquillado para adoptar un semblante reptiliano que haría saltar todas las magufalarmas de Iker Jiménez. Y cómo queda en pantalla, oigan. Un gustazo.

Por otro lado tenemos a Chatín Chato Santana, el Diablo, el clásico personaje latinoamericano pirokinético que viene a nuestro país a quemar a nuestras mujeres, niños y casas, amenaza que... ¡Eh, Donald Trump, deja mi teclado! ¡Hazte tu propio blog! O mejor no. Mejor no hagas nada. Quédate sentado en esa silla para siempre. Quietecito, ¿eh?


Se coge uno un hostal de una estrella, y luego pasa lo que pasa.


En fin, les decía que está el Diablo, personaje por el que no daba ni dos pesetas en los tráilers, pero que acaba siendo casi el alma del equipo, y pese a que su arco argumental avanza a saltos y que sus poderes dan para alguna situación que bueno, ya tal, es una grata sorpresa.

Ah, bueno, y ojocuidao con el Capitán Boomerang, porque tiene mérito que Escuadrón Suicida haya conseguido lo que parecía imposible: que Jai Courtney MOLE. En serio. ¡Jai Courtney molando! ¿Qué será lo próximo? ¿Sam Worthington volviendo a protagonizar taquillazos? ¿Se acuerdan de Sam Worthington? ¡Jajaja, claro que no! ¡NI ÉL...!

Pues el caso es que Boomerang, con su acentazo australiano, su actitud camorrista, su estatus de raterillo de poca monta (a ver, de poca monta si tenemos en cuenta que va en compañía de asesinos a sueldo, mutantes, pirokinéticos y demás) y su rosado fetiche (en contexto suena mejor) saca más de una buena carcajada. Yo digo SÍ a este Jai Courtney y sus patillas loquérrimas.


Andrajoso, sin afeitar y con una birra perpetua en la mano. No cabe duda: Boomerang es autónomo.


Y luego están Katana y Rick Flag, que... bueno, están ahí porque alguien tiene que hacer el papel de gente seria, ¿no? Alguien que no sea Amanda «el muro» Waller, una Viola Davis tremenda que transmite más con una mirada que la mayoría de actores con seis monólogos. Tremenda, en serio. Cada vez que sale en pantalla se come la escena.

«Ya, Bóinez, pero ¿y lo del Joker? ¿Eh? ¿El Joker qué? Porque a mí no me gusta el Joker blandengue con el carro de la compra tatuado», dirá alguno, impaciente y zarandeando a su ser querido más cercano. Pues lo del Joker, pese a tanto cachondeíto con los tatuajes (que al final ni se ven casi, salvo el sempiterno «TARAO’» de la frente), pese a tanta coña con que si Jared Leto tiene demasiada cara de bueno y tal, pese a tanta polémica que recordaba a la que tuvimos con Ben Affleck como Batman, PESE A TODO ESO, AL FINAL EL JOKER DE LETO ESTÁ...


¿Está cómo, eh? ¿Está cómo? Va, hombre, ¿está cómo?


...bien. O sea, no se pasa, pero está bien. La risa lenta da mal rollete, el lenguaje corporal hace que parezca un animal inestable (vamos, lo que es) y la elección de vestuario es, casi siempre, sacada directamente de algún tebeo. Sale poco, y el propio Leto anda mosca al respecto, pero por otro lado es normal (y de agradecer) que no hayan tirado por el camino fácil y convertir la película en Joker y sus alegres amiguetes. Es más una introducción al personaje que otra cosa, y a mí me ha convencido.

Ayer y Leto dicen que el asunto de tatuajes, oracos y demás se debe a que querían volver a las raíces mafiosas del Joker, y claro, una cosa eran los de los años 30, pero ahora se lleva más ir tatuado, ¿no? A la peñuki joven le gustan los oros y demás, ¿no, tron? No, en serio, es cierto que en la cultura gangsta y tal se lleva la ostentación. A mí no me parece mal, creo que lo de tener los dientes de metal porque le hayan saltado los dientes (y sí, el seseo del doblaje también está en la versión original) me encaja con las hostias como panes que da Batfleck, y el tatuaje de la sonrisa en la mano mola. Que yo compro, cojones, déjenme en paz.


«¡JAJAJAJAJAY JEZÚ,! ¿LO HAS COGÍO, JEZÚ?».


Y si los villanos (o héroes) de Escuadrón Suicida funcionan como un tiro de Deadshot, ¿qué hay de los villanos? Digo, de los supervillanos. Digo, de los héroes. No, esperen. No, de los villanos-villanos. Ay, de los antagonistas, vaya.

Pues... bueh. Nivel Malekith de Thor: el mundo oscuro, la verdad. Infradesarrollados, infrautilizados y con un aspecto que en fin, no sé yo si... La faceta humana de la Encantadora no está lo bastante desarrollada como para que nos interese lo que nos tiene que interesar su relación con Flag, sus motivaciones apenas se explican («antes los humanos nos adoraban, ahora no porque adoran a las máquinas, pues creamos una máquina y los matamos», TAL CUAL), Incubus está hecho con un CGI flojillo y no tiene más función que ser El Malo™... En fin, es ya casi un clásico de las películas superheroicas: fallan los villanos. Solo que aquí son todos villanos, así que... bueno, ya me entienden.


La Encantadora vive en un piso de estudiantes.


Bueno, entonces ¿qué? ¿Vale la pena Escuadrón Suicida o no vale la pena? ¿Es entretenida o es un caos? ¿Vamos a terceras elecciones o no? Pues por orden: CACAHUÉ. Vale la pena. Es un poco de las dos cosas. Pues igual sí, eh.

Escuadrón Suicida es un caos, pero un caos muy entretenido que compensa lo flojillo de la trama y los fallos de montaje con unos personajes con un carisma tremendo que sostienen perfectamente la película. Dura unas dos horas, pero no aburre en ningún momento, y aunque efectivamente no es ni mucho menos la joya de la corona del género, es una cinta que no me importaría en absoluto volver a ver, porque tiene momentos genuinamente divertidos.

¿Vale la pena ir al cine? Pues sí, porque hay escenas verdaderamente espectaculares y en verano pocas cosas mejores se pueden hacer que pasar dos horitas al fresco gozando de un entretenimiento palomitero para combatir el vil calor que nos atenaza. No hagan caso a la crítica que la pone de vuelta y media, porque bien merece una oportunidad.

Escuadrón Suicida es la mejor película del DCEU. Le pongo un 6 de 10.




Bueno, QUÉ. ¿Le ha gustado la entrada? ¿Por qué no apoyar al autor? ¿Eh? ¿POR QUÉ NO APOYARLO…? [lo sedan] Pues eso, si quiere aportar algo y tener acceso anticipado a los artículos, entre otras cosas, haga clic aquí o en el banner de abajo y hágase mecenas. Por solo un eurete ya tendrá acceso a las entradas 24 horas antes que el resto de los mortales. ¡Gracias!