29 abr. 2016

Civil War: ¿por qué se pelean el Capitán América y Iron Man?

«AY QUE WHY CAN’T WE BE FRIENDS
POR QUÉ NO PODEMOS SER FRIENDS
PERO QUE AY QUE WHY CAN’T WE BE FRIENDS»
Why Can’t We Be Friends?, version de Smash Mouth



Considerablemente más de una semana más, y tras haber sobrevivido a duras penas al mes más intenso de trabajo de mi carrera profesional, vuelve RduTcB, un blog cuyo autor también hace cosas productivas para ayudar a una sociedad que le teme y le odia por ser autónomo.

«¿Por qué se pelean los amigos? ¿Por qué no se quieren? XQ? XQ????? ». ¿Un meme de internet? ¡No! ¡La clave de Capitán América: Civil War, que se estrena a la de ya! Evidentemente, el motivo de las hostiejas no será el mismo que el del cómic, cosa lógica, dado que en la Tierra-19999 las identidades secretas son prácticamente inexistentes. Sin embargo, las posiciones siguen siendo idénticas: Iron Man está con el Gobierno, y el Capitán América está con La Libertad™.





Sin embargo, he leído ya varias quejas de que no tiene sentido, que cómo va a estar el Capitán América en contra del Gobierno, si no es más que una herramienta propagandística, y que cómo va a ser Iron Man el más conservador, si en otras películas era un individualista a quien solo le importaba él mismo.

Y yo digo… ¿Alguien me pasa las croquetas? ¿Es que no han visto las películas, o qué? Por si acaso, o por si hay algún despistado, hagamos un repaso a qué nos ha llevado hasta aquí, y por qué tiene todo el sentido del mundo que cada héroe defienda la postura que defiende. Como es lógico, habrá spoilers de todas las películas Marvel, menos Civil War.





¿Empieza el Capitán América como una herramienta propagandística? Sí. Es innegable, tanto en el mundo real como en el Universo Marvel Cinematográfico (UMC o la ya mentada Tierra-19999). En Capitán América: el primer Vengador, vemos que se lo usa como golpe de efecto contra Hydra, y que acaba haciendo visitas a las tropas e incluso participando en un número musical glorioso con música del mismísimo Alan Menken. Aquí trabaja a las órdenes del Gobierno, y no hay ningún problema, porque ya se sabe que en los años 40, Estados Unidos eran LOS BUENOS, y para nada cometieron ninguna irregularidad ni tuvieron comportamientos cuestionables. ¿Vale? ¿Queda claro? Pues ya puede dejar de apuntarme a la frente, señor francotirador.

En Los Vengadores la cosa empieza a cambiar. Resulta que S.H.I.E.L.D. está experimentando con el Teseracto para hacer armas muy parecidas a las de Hydra (je), y el Capi empieza a desconfiar del poder establecido. Es algo más sutil, pero ahí está.

En Capitán América: el Soldado de Invierno la cosa se pone mucho más jodida: no es que S.H.I.E.L.D. haga armas parecidas a las de Hydra, es que gran parte de S.H.I.E.L.D. es, directamente, Hydra. Aquí al Capi ya se le inflan las narices, porque oigan, si me engañan una vez, es culpa suya, pero si me engañan dos, es mía, y corta lazos con S.H.I.E.L.D., lo que es normal teniendo en cuenta que ha estado trabajando para quien se las ha hecho pasar canutas.


HELLO DARKNESS MY OLD FRIEND


En Los Vengadores: la era de Ultrón, ve lo que pasa cuando dejas solo a Tony Stark: que se emborracha y te deja el piso hecho unos zorros que te crea un robot homicida que decide que la mejor manera de salvar a la humanidad es destruirla (¿?). Vamos, una extrapolación aún más loca del algoritmo de Hydra, acabar con la amenaza antes de que exista.

Así las cosas, ¿es raro que en Civil War el Capitán América decida negarse a responder ante las Naciones Unidas? ¿Es raro que pase de confiar en señores encorbatados cuando ya le han hecho la jugarreta más de una vez? Yo creo que no. Es el paso lógico.





En Iron Man, Tony Stark es un vividor, un capitalista feroz al que se la suda todo mientras él esté bien. La cosa cambia cuando, en fin, le meten metralla en el pecho y casi la palma, cosa que sumada a la crisis de los 40 le hace tomar la decisión más obvia: dejar de vender armas y crearse un… este… un arma. Pero en forma de armadura, ojo. Y para hacer el bien. Matando gente, claro, pero coño, el bien. Superman mató a centenares en El hombre de acero y nadie se quejó. Jaja, es broma. Claro que la gente se quejó.

En Iron Man 2, Stark va un paso más allá, y se niega a entregarle su tecnología al Gobierno. «He privatizado la paz mundial», dice el jodío, poco antes de que se líe la de Dios es Cristo por culpa de su tecnología. ¡Jaja, este Iron Man es un loquillo…! Pero bueno, él sigue a la suya, y tan ricamente.


HELLO DOUGHNUTS MY OLD FRIENDS


Entonces llega Los Vengadores, donde gracias a un discursito del Capi, toma conciencia de que a veces hay que sacrificarse por los demás, que lo de ser fan de Ayn Rand está muy bien si tienes 15 años (o eres votante de Ciudadanos), pero que luego ya huele. Así pues, lleva la bomba nuclear directa a la base chitauri (gritando «¡LOS ARISTÓCRATAS…!») en lo que puede ser su sentencia de muerte… pero no, claro, aunque la intención es lo que cuenta.

En Iron Man 3 lo vemos sufrir de estrés postraumático, paranoico, y con una Legión de Hierro construida para intentar proteger a la humanidad de amenazas futuras sin tener que estar necesariamente presente. Ah, y el giro del Mandarín mola. Dejad de lloriquear, que han pasado 3 años.

Los Vengadores: la era de Ultrón supone un punto de inflexión aún mayor para Stark, dado que una de sus creaciones, por una de estas, se vuelve un robot homicida, y aquí no hay Hermano mayor que valga. Uno de sus «hijos» está a punto de acabar con la humanidad, y aunque bien puede ir a la reunión de padres y decirle al profesor que «usted le tiene manía a mi hijo», lo cierto es que la cosa ha ido regular.

Dada la trayectoria, no me parece raro que en Civil War diga «ay, mira, yo hago lo que me digan y ya, porque cada vez que actúo por mi cuento la lío gordísima, Liadas Man me van a llamar, Liadas Man, ya te lo voy diciendo». Es la evolución normal de un personaje que ha visto que sus acciones tienen consecuencias, y algunas muy jodidas.



«¡Yo te pego, leche! ¡YO TE PEGO…!».


¿Quién tiene razón? ¿Quién se equivoca? Lo maravilloso del conflicto es que ni un bando tiene razón ni otro está equivocado: ambos tienen sus puntos a favor y sus puntos en contra, y la película puede dar pie a un buen debate posterior… pero no sobre si los motivos de cada personaje están justificados, porque ya hemos visto que así es.

En fin, mañana iré a ver la película, y confío en poder darles mi opinión pronto. Hasta entonces… EXCELSIOR!



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