27 dic. 2015

«Star Wars: el despertar de la Fuerza», una estupenda vuelta a los orígenes

«AY QUE STAR WARS
QUE NOTHING BUT STAR WARS
PERO QUE GIMME THOSE STAR WARS
QUE DON’T LET THEM END»
Star Wars, Bill Murray




Una semana más, y tras haber pasado un fin de semana cojonuten en Zaragoza con gente de primera, vuelve RduTcB, un blog cuyo autor es tan cabrón de anteponer su vida personal a escribir. Si lo pillo, lo amago como a un conejo.

Star Wars. Star Wars, joder. STAR WARS. STAR WARS AHÍ. Star Wars, ¿no? STAR WARS, HOSTIA PUTÍSIMA [zarandea a una señora que pasaba por allí, al final tienen que sedarlo].

Los lectores más astutos ya habrán adivinado de qué película voy a hablar: Hotel Transilvania 2 Star Wars: el despertar de la Fuerza, dirigida por J. J. Abrams y con guion del propio director, Michael Arndt y del responsable de la mejor película de la saga (sí, El Imperio contraataca): Lawrence Kasdan.






Cuando se anunció que Disney compraba Lucasfilms, muchos se echaron las manos a la cabeza. Que si «¡MI INFANCIA!», que si «¿Y AHORA VA A SALIR MICKEY EN LAS PELÍCULAS DE INDIANA JONES?», que si «¡VAN A CARGARSE STAR WARS!», que si «¿¡Y PARA CUÁNDO UN DÍA DEL HOMBRE…!?». Sin embargo, yo me quedé tranquilo: a fin de cuentas, las películas de Marvel Studios y Disney son divertidísimas, y total, si la saga había sobrevivido a las precuelas, podía sobrevivir a cualquier cosa, ¿no?

Luego se dijo que el responsable de la dirección del Episodio VII iba a ser J. J. Abrams, amado y odiado a partes iguales, sobre todo por lo de Perdidos… cuando lo cierto es que el tipo abandonó el barco en la primera temporada. Yo, una vez más, haciendo gala de mi sapiencia, savoir faire y modestia sin parangón, me quedé tranquilo: a fin de cuentas, su Star Trek me había parecido una película de aventuras dignísima. Y tampoco le iban a dar la película a alguien en quien no confiasen, ¿no?


¡CELEBRITIIIIIIIIIIIIES! Hoy… J. J. Abrams (¡¡ABRAAAAAAAAAMS…!!).


Fueron pasando los meses, y fue saliendo nueva información. Que si habían tirado de efectos prácticos y trajes para muchas criaturas, que si querían volver a los orígenes, que si tal y que si cual… El caso es que lo que decían tenía sentido. Parecía que Abrams entendía Star Wars. Yo confiaba.

Y llegó el estreno. Y me pilló en Zaragoza con amigos. Y fuimos a verla. Y salimos todos contentísimos. Y en Nochebuena me llevé a mis padres a verla. Y salimos todos contentísimos. Y ahora se lo cuento a ustedes, pero con spoilers, que ya deberían haberla visto, pasto de bantha.


«Creo que ha llegado el momento de confesar que NUNCA he entendido a R2».



-La nostalgia (o el refrito): Seamos sinceros, El despertar de la Fuerza es un refrito de la trilogía original. Esto es así. No pasa nada (dentro de lo que cabe), pero lo es. Que si joven en planeta desértico cuya Fuerza es muy intensa, que si villano enmascarado y siniestro, que si otra Estrella de la Muerte [¡Y YA VAN TRES (3) EN SIETE (7) PELÍCULAS!], que si enfrentamiento entre padre e hijo en una pasarela, que si líder entre las sombras que se comunica por hologramas, que si planeta helado, que si planeta forestal, que si un droide que se comunica con pitidos tiene un mapa para la Resistencia, que si ponme aquí una cantina…

Es comprensible. Tras la decepción que supieron las precuelas, imagino que la directriz principal fuese hacer que los fans recuperasen la fe en la saga con esta entrega. Me gusta pensar que tenían una lista de tareas, de puntos que cumplir… y que una vez cumplidos, tirarán por una dirección propia en los dos próximos episodios. Por mucho que sigan «rimando», como decía Lucas.

En cualquier caso, es un refrito muy bien hecho. Un refrito que, aun así, le da su propia vuelta de tuerca a los personajes y situaciones. Si Luke quería largarse de Tatooine, Rey quiere quedarse en Jakku (ese gran programa); si a Han Solo se la pelaba fortísimo la Rebelión durante gran parte del Episodio IV, Poe Dameron está entregado a la causa desde el principio; si Darth Vader era un tipo calmado que no expresaba sus emociones, Kylo Ren es un niñato al que le dan rabietas y al que solo le falta encerrarse en su cuarto a escuchar a The Cure…


¿Poe Dameron o CAMERON POE?


Son cambios que bastan para alejar lo suficiente la sensación de «esta peli ya la he visto» y dejar que uno disfrute como un chiquillo durante las dos horas que dura la cinta. Que sí, que han tirado mucho de la nostalgia, y que espero que los dos siguientes episodios no hagan lo mismo, pero esta se goza. Además, dado que, como ya digo, esta «homenajea» a TODA la trilogía original, dudo que el Episodio VIII sea un refrito del V y el IX del VI… cuando lo evidente es que van a homenajear a la trilogía original. ¿No? ¿No? Joder, espero que no.

Lo único que chirría, eso sí, es ese momento en el carguero, más propio de un Alien hipercafeinado que de Star Wars, con la fuga de esas tres aberraciones eldritchianas. ¿Qué pasó ahí?


-Los nuevos personajes: Es complicado crear personajes que continúen el legado de Luke, Han, Darth Vader, Lando Calrissian, Yoda o Leia. Bueno, con esta es más fácil, que a partir del Episodio V pasa a ser poco más que Personaje Femenino Estándar, porque claro, ¿cómo iba a seguir repartiendo tiros sin liarse con uno de los dos protagonistas masculinos? ¿Estamos tontos o qué?

El caso es que El despertar de la Fuerza cuenta con un buen trío protagonista. Tanto Rey como Finn y Poe tienen carisma, presencia en pantalla y caen bien. Prácticamente desde la primera aparición de cada uno de los personajes, ya les cogemos cariño. 


Menos Boyero, que eso de que haya un negro no lo tolera. ¡NO!


Los secundarios tampoco están mal, no. El general Hux es una especie de Tarkin, pero su relación con Kylo Ren es justo la contraria que tenía el personaje de Cushing: si ellos eran coleguitas y se iban de cañas (bueno, Vader solo miraba), Hux y Kylo se llevan a matar. Ojalá estos dos compartiendo piso.

También tenemos a la capitana Phasma, que parecía que iba a molar mucho y… a ver, el aspecto mola mucho, pero luego el personaje ya tal, porque hace más bien poco. Vamos, es un poco como Boba Fett, ¿no? «Ay, pero es que en el universo expandido…». I PIRI IS QUI IN IL INIVIRSI IXPINDIDI ÑIÑIÑIÑI. 

El caso es que tiene presencia, y espero que consiguiese salir con vida de la base Starkiller, porque estaría bien desarrollar el personaje… además de que cualquier cosa que haga que los machitos pollaheridas se enfaden, ya sea que el próximo equipo de Cazafantasmas vaya a ser femenino o que una mujer esté al mando de las tropas de la Primera Orden, me parece estupendo.


Tranquilos, fans de Dalas Review: siempre podéis imaginar que bajo la armadura hay un hombre de voz aflautada.


Maz Kanata sale poco, pero basta para dejar huella, pese a que roza un poco lo Poochie: que si con cachivaches raros porque sí, que si de comportamiento excéntrico… pero no se pasa de la raya, al contrario que cierto político qu[su abogado le aconseja que no siga], así que todo bien. Eso sí, que nos expliquen cómo cojones consigue la espada láser de Luke, porque mucha incredulidad hay que suspender para no preguntárselo. ¡Que cayó por la ciudad de Bespin!

El líder supremo Snoke, alias Nosferatu Espacial, es el villano entre sombras, claro. ¡Ninguna trilogía de Star Wars está completa sin uno! El diseño mola y la voz también. Poco más podemos decir de momento. Bueno, sí, que cuando contratan a Andy Serkis, sabes que va a ser para un personaje CGI… salvo en La era de Ultrón, donde dio la sorpresa. Pero ¿quién sabe si no hizo captura de movimientos para recrear a un Serkis en CGI…?

BB-8 es un robotico así simpaticón, ¿no? Cae bien el jodío, y eso que ni habla nuestro idioma ni nada. ¿Por qué no pueden tener tanta personalidad las sillas? ¿Eh? ¿Por qué no os lo curráis más, silleros? ¿¡POR QUÉ…!?


Primeras imágenes de Hora punta 4.


Pero pasemos a la buena mandanguísima: Rey y Kylo Ren, LOS PRIMICOS QUE SE PELEAN POR LA HERENCIA. A ver, por partes.

Que Rey es una Skywalker es algo que no está confirmado oficialmente a estas alturas, pero hay muchas pistas. Desde esa narración del segundo tráiler, hasta su dominio extraordinario de la Fuerza (¡que nadie mencione a los midiclorianos!), pasando por el hecho de que la espada de Anakin, que perteneció a Luke, «la llama», y concluyendo con esa visión en la que oye a Yoda y a Obi-Wan, además de ver momentos de la familia Skywalker (Luke con R2, la matanza de sus padawan a manos de Kylo Ren y sus secuaces…), todo apunta a que, efectivamente, Rey es hija de Luke. 

O no.

Pero vamos, que sí.

O no. Ya veremos.

¿Eh? ¿Cómo que «los jedi no pueden tener hijos»? ¡Que se lo digan a Anakin! Además, como Luke era el último que quedaba, podía hacer lo que quisiera. «Que sí, que sí, que ahora sí que podemos, que lo pone aquí en este mandato que me acabo de inventar». ¡El viejo truco…!


—Tú cállate, que ni puta idea tienes, gilipollas.
—¿Eh?
—BIP BIP BUP BOP
—Ya decía yo.


El problema de Rey es que mola demasiado. No, a ver, tampoco es eso [se corrige a sí mismo en vez de borrarlo el muy imbécil]. El problema es que lo hace todo bien. Pilota de puta madre, reparte hostias como panes, alcanza un dominio de la Fuerza acojonante en apenas nada y menos, maneja la espada láser como yo engullo croquetas… Claro, todo esto se puede achacar a que «su Fuerza es muy intensa» y al despertar, pero joder, Anakin y Luke también eran FORTACHONES, y aun así necesitaron entrenamiento. Estaría bien que de cara al Episodio VIII cometiese algún error. No sé, alguna cosilla pequeña, como comprar un décimo y no llevarse ni el reintegro.

Ahora, lo que es de aplaudir es que cada vez que Finn va preocupado a «salvarla», ella ya se ha salvado sola: en el mercadillo de Jakku, en la base Starkiller… leñe, si hasta cuando le suelta la mano ella corre MÁS RÁPIDO. Que hagan una sitcom de compañeras de piso entre Imperator Furiosa, Jessica Jones y Rey. Y que no la produzca Chuck Lorre.

La otra cara de la moneda es Ben Solo, o sea, Kylo Ren, que dicho sea de paso es clavado a un amigo mío. Es un dato que les ofrezco, hagan con él lo que les parezca.


Clavado a cuando se quita la máscara, claro. Hay que pensar.


Kylo Ren es Anakin, pero bien construido. Kylo Ren es un criajo que se deja seducir por el lado oscuro, pero en una sola película nos muestran mejor su conflicto que el de Anakin en tres.

Kylo Ren es un chaval enrabietado, un chaval que en la década de los 2000 hubiese quedado con sus amigos a escuchar My Chemical Romance, un muchacho que se cree muy especial porque le gusta el anime, un niñín que ha descubierto el ateísmo y se dedica a pensar que es ultraguay por ello, en vez de afrontar la realidad: que solo tiene sentido común.

Kylo Ren es, en realidad, un chaval que tenía un abuelo muy facha, y que para perpetuar el legado, decide votar al autoproclamado partido del cambio.


«Acabaré lo que tú empezaste… me afiliaré a CiudadanLA PRIMERA ORDEN».


Kylo Ren tiene presencia, tiene una túnica, tiene una máscara con vocoder como la de Darth Vader, se hace su propia espada láser… ¡Coño, es un fan de la saga! ¡Es un cosplayer! ¡Pero este no lleva un cartel de ABRAZOS GRATIS, así que es mejor! Vale, que sí, que mata a uno de los personajes más queridos que hay, ¡pero de cartel de abrazos gratis nada! ¡Compensa!

Hubo mucha coñita y queja cuando se reveló su espada (¿y cuándo no se queja internet de algo?), pero lo cierto es que, a ver, seamos sinceros, el diseño mola. Y mola más cuando se explica en entrevistas y demás cuál es la lógica detrás de ella: como el chaval no tiene formación jedi, que no ha hecho ni una FPadawan ni na’, no tiene ni idea de montar la espada y usa un cristal agrietado, así que le sale regular y por eso la hoja está fracturada y con los bordes irregulares. Las guardas no son guardas, sino canales para expulsar el exceso de energía y que no le reviente en las manos.

Vamos, que Kylo Ren es un chaval emo facha y chapucero. Y aun así, para disparos de bláster en pleno aire y mola un huevo. Pues muy a tope, joder.


«¡Perdí la ocasión de ver a Green Day en concierto en 2004, pero no perderé ahora…!».



-Los viejos personajes: Es de agradecer que los viejos personajes no chupen plano a la primera de cambio, porque así sirven para tender puentes entre lo clásico y lo nuevo. Sí, vale, es cierto que Han Solo se convierte en prácticamente el centro de la película desde que sale, pero se justifica por lo de que… en fin… digamos que a Kylo Ren le vendría bien acudir a Hermano mayor

Muy contento se veía a Ford en las entrevistas, algo que era raro, teniendo en cuenta que lleva años diciendo que no le gustaba Han Solo, y que de hecho pidió que enroscase las uñas en El Imperio contraataca. Y claro, así se explica: la casca.

Eso sí, se va tras petarlo seriamente junto a Chewbacca, al cual le han dado más papel, más ocasiones de disparar su ballesta láser (ese concepto), más planos de reacciones que me parecen descojonantes y, en fin, mayor lucimiento en general. Como dice el mismísimo felpudo con patas en Una nueva esperanza… «HWOROOOAAAAAAARRRRNNNNGGGGH». Y qué razón tenía. Qué razón tenía [se seca una lágrima].


Aquí hubo APLAUSOS en el cine.


Respecto a los Skywalker, pues bueno, ahí están. Se echa de menos que Leia tenga algo más de papel, porque su aparición es puramente testimonial. Por su parte, Mark Hamill haciendo de Obi-Wan volviendo al papel de Luke es la hostia. «Pero si sale menos que Leia, imbécil», dirá alguno. Y sí, es verdad, pero su desaparición es el macguffin de la película, así que verlo justo al final, en modo maestro jedi al 100%, y con el tema de la Fuerza sonando… pues oigan, es un subidón, qué quieren que les diga. Un subidón sano. Yo no me meto nada, por muy valenciano que sea.

Y luego están C-3PO y R2, que salen lo justito como para que uno se alegre de verlos, pero no tanto como para que uno le grite a la pantalla «¡PERO SI NO HACEN NADA…!», el almirante Es-Una-Trampa Ackbar y Nien Nunb, seguramente uno de los alienígenas más feos de la galaxia.


No abandones a tu unidad R2. Ella nunca lo haría. Gobierno de Tatooine. 



-La banda sonora: Que digan lo que quieran de las precuelas, pero que no lo llamen matrimonio, pero que no digan que no tenían una banda sonora cojonuda. John Williams se curró clásicos instantáneos como el Duel of the Fates, o la marcha de los droides de la Federación de Comercio.

En El despertar de la Fuerza, John Williams… pues está un poco en modo piloto automático, la verdad. Quitando el tema de Rey y el de la Resistencia, no hay ninguna melodía que destaque especialmente, salvo, claro está, los clásicos, porque como no podía ser de otro modo, vuelven el tema de la Fuerza, el principal, el de Leia… Sí, claro que molan, pero ¿cómo no van a molar, si son emblemáticas desde hace casi 40 años?

Una pena, la verdad.


«¡Destápate los oídos, Chewie! ¡Ya vuelven a poner el tema de la Fuerza!».



-El tono y los fans: J. J. Abrams ha hecho una película por y para fans. «Esto sí que es Star Wars» es uno de los comentarios más oídos y leídos respecto a El despertar de la Fuerza. ¿Significa esto que las precuelas no eran Star Wars? Vaya que si lo eran. Más incluso que la trilogía original, supongo, dado que George Lucas tuvo bastante más control que en su día, y dirigió y guionizó las tres entregas.

Lo que pasa es que… en fin, los fans no queríamos ver tramas románticas e intrigas políticas, sino PIUM PIUM FWOOOOOM WAUM WAUM CHRRRIIIIEK CHRIEEEEK FWOOOM WAUM WAUM WAUM PAUM PAUM WAAAAAAN AAAAAAAAH MI MANO AAAAAAAAAAAAAAAH, y claro, pasó lo que pasó.


Me gusta pensar que la única palabra pronunciada por Jar Jar en el Episodio III, «perdón», va dirigida a los espectadores.


Así las cosas, supongo que no podemos decir que el Star Wars de Abrams sea más puro que el de Lucas, pero creo que no es arriesgado afirmar que lo que pedía la mayoría de los fans era algo como El despertar de la Fuerza: una película de aventuras trepidante.

El propio Lucas dijo (no sin cierta sorna y resquemor) «a los fans le va a encantar», y no se equivocaba. Está en una posición difícil, porque ha dicho en varias ocasiones que tanta crítica a las precuelas le quitó las ganas de seguir. Es legítimo, por supuesto, pero tampoco es plan de enfadarse porque ay, es que a la gente no le gusta mi obra. Es lo que tiene sacar cosas al público: te expones a las críticas.

En cualquier caso, ¿no es condescendiente hacer una película diseñada milimétricamente para satisfacer al público en vez de seguir tu propia visión? Bueno, Lucas siguió su visión y no cuajó, y Abrams ha seguido la de fan de toda la vida… Y BIEN. Sea condescendiente o no, A MÍ MAMOLAO.


Ay. AY. AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAY.



Star Wars: el despertar de la Fuerza es un buen punto de (re)partida para la nueva trilogía. Es divertida, es frenética, tiene personajes que se hacen de querer, tiene un buen villano, tiene escenas espectaculares, conjuga lo viejo y lo nuevo con acierto y te tiene sonriendo en la sala durante sus dos horas.

Y, detestando caer en el rancio fact, pero sin poder dejar pasar la oportunidad… que la Fuerza les acompañe.

P.D.: Quien guste, puede leer mis reseñas en Letterboxd de toda la saga, que volví a ver para refrescar la historia antes del estreno: Episodio I, Episodio II, Episodio III, Episodio IV, Episodio V, Episodio VI y, de rebote, el Episodio VII. En Letterboxd escribo una reseña de todas las películas que veo, así que quizá les interese echarle un ojo a mi perfil.