11 dic. 2015

«Master of None», la excelencia de lo mundano




Una semana más, y tras haber librado un par de días esta semana (todo un hito para un autónomo), vuelve RduTcB, un blog que roba descaradamente utiliza con consentimiento explícito títulos ajenos.

Que los tacañones digan lo que quieran, pero la llegada de Netflix a España ha sido algo cojonudo. Por cuatro perras al mes, uno tiene acceso a un catálogo más que respetable que incluye las series originales de Netflix, como la estupenda BoJack Horseman, la notable Jessica Jones, y la cojonudérrima Master of None.




Debo decir que no conocía a Aziz Ansari antes de Master of None. Ni he visto sus monólogos (aunque ya los tengo en mi lista de Netflix), ni he visto Parks & Recreation, serie de la que Alan Yang era productor y guionista antes de cocrear Master of None junto a Ansari.

Así las cosas, ¿por qué me dio por fundirme los 10 episodios de Master of None en pocos días? Pues porque leí comentarios muy entusiastas en el Twitter de Randy Meeks (el bloguero, no el personaje de Scream)… y debo decir que tenía razón. Les cuento por qué sin spoilers.

Master of None es «otra serie indie de esas de ahora que trata temas de la vida cotidiana»… pero es más. La serie trata en cada episodio un tema distinto. Que si el tener (o no tener) hijos, que si el racismo audiovisual, que si la vida de los inmigrantes, que si las citas, que si las infidelidades, que si los viajes en pareja, que si el acoso sexual (presencial y virtual), que si los planes de vida… Temas con el que todos podemos vernos reflejados, salvo quizá ese señor tan raro que huele a vino viejo.

Bien es cierto que no cuesta mucho encontrarle similitudes con la excelente Louie, por ejemplo, y es que ambas están claramente influenciadas por Woody Allen. Qué leches, si hasta los créditos de Master of None son igualitos a los de las películas de Allen... pero Master of None es más amable que esta.


¿Lo ven? ¡Sonrisas y pulgares arriba!


Master of None es mucho menos cínica de lo que estamos acostumbrados. No es Louie, no es Seinfeld, y no es Curb Your Enthusiasm. Ojo, tampoco es que sea una pastelada: el capítulo Mañanas, que trata de la convivencia en pareja, es bastante más realista de lo que solemos ver en la ficción audiovisual, y por eso mismo es más cruel, más descarnado pero a la vez, más sincero. No se preocupen: no llega a la pochez de BoJack Horseman. De hecho, cada capítulo, aunque hace reflexionar, suele dejar con un buen sabor de boca y cierto optimismo.

A eso ayuda que el propio Dev (el personaje de Aziz Ansari) sea un tipo positivo, de ánimo alegre y con buena disposición. En prácticamente todas sus escenas transmite una jovialidad contagiosa que le pone a uno de buen rollo, y la química que tiene con Rachel (una estupenda Noël Wells) es maravillosa.

El resto del reparto no se queda atrás. Lena Waithe es Denise, la voz de la razón, que además es afroamericana y lesbiana, sin que por ello sean estos rasgos DETERMINANTES del personaje. Es refrescante que se trate como lo que es: algo normal que no define exclusivamente a una persona, sino que es un par de rasgos más. La subtrama en la que Denise quiere ligar con una compañera de trabajo no está representada en plan «JEJEJEJEJE ES LESBIANAAAAAA JAJAJAJAJAJA», sino como se representaría si fuese una pareja heterosexual. 


«¿Una mujer lesbiana negra? ¿¡Y PARA CUÁNDO UN DÍA DEL HOMBRE…!?».


Kelvin Yu interpreta a la versión ficticia del propio Alan Yang, aquí llamado Brian Cheng, un guaperas despreocupado al que le va todo estupendamente. Eric Wareheim (que dirige varios episodios) es Arnold, un grandullón aniñado y bonachón que sirve como alivio (aún más) cómico y que, en una inversión de los tópicos étnicos, cumple la función de «representación simbólica de los blancos». A estos hay que sumarles a la mencionada Noël Wells, cuya Rachel es una de esas rara avis en la ficción: una mujer con ideas propias, inteligente, graciosa y con matices. Vamos, de esas que vemos por la calle, pero pocas veces nos encontramos en el cine o la televisión.

Pero mi secundario favorito es, sin ninguna duda, Ramesh, el padre de Dev, interpretado por el verdadero padre de Aziz Ansari, Shoukath. Ansari dijo que lo cogió a él (igual que a su madre, demasiado rígida en el papel) porque ninguno de los actores que se presentaron al casting lo convencían más que su propio padre. 

Si bien no es actor (y se nota), la forma de interpretar que tiene es descojonante. Su crítica sobre las películas de Iron Man («¡Las películas de Iron Man son buenísimas! Es fuerte… ¡y también gracioso!») es uno de los momentos que mayor carcajada me sacó. Ya, por escrito pierde, pero la forma de decirlo es desopilante. En serio. ¿Les mentiría yo? Bueno, a ver, quizás, pero no en esta situación. O sí. Ay, yo qué sé.


El parecido con Luis Orlando Vargas es desconcertante.


El único problema que le veo a Master of None es que cae demasiado en lo que yo llamo «método Nolan»: explicitar el mensaje en vez de dejar que el espectador una los puntos. Capítulos como el del acoso sexual dejan muy clara la postura de los autores, pero por si acaso, no falta la escena en la que se dice palabra por palabra lo que es el feminismo (aunque viendo a energúmenos como Dalas Review, está claro que hace falta); en el del racismo se dice también palabra por palabra cuál es el problema… Es como si Ansari no acabase de confiar en que el espectador sea lo bastante avispado como para pescar lo que quiere decir a no ser que se lo dé todo mascadito.

Quitando esto, Master of None es una serie redonda que tiene algunos de los mejores momentos que he visto en televisión. Sin ir más lejos, Mañanas me parece la media hora catódica más soberbia del año. ¿Habrá segunda temporada? De momento no se sabe nada, pero Ansari dice que si no tiene buenas ideas, no, y esa integridad artística es algo admirable.

Si la hay, y a tenor de lo visto, confío plenamente en Ansari y Yang para traernos otra maravilla. Si no la hay, el cierre de temporada valdría perfectamente como final de serie, y tendríamos una joya de 5 horas. Sea como sea, todos ganamos. Menos ustedes, que PERDERÁN SI NO LA VEN VÉANLA JODER A QUÉ ESPERA VENGA A VERLA YA COJONES VENGA HOSTIA PUT[lo sedan]