4 sept. 2015

«Anacleto: agente secreto», competente espionaje patrio

«I was once like you are now, and I know that it's not easy
To be calm when you've found something going on»
Father and Son, Cat Stevens



Una semana más, y tras haber desbaratado los planes de [TOP SECRET] dándole un porrazo en [TOP SECRET] y luego [TOP SECRET] con la [TOP SECRET] de neutrones, vuelve RduTcB, un blog que [TOP SECRET].

Que Marvel Studios lleva años petándolo con sus películas no es ningún secreto. Que el tebeo español tiene un buen fondo de catálogo tampoco es ningún secreto. Que las dos películas de imagen real de Mortadelo y Filemón son regularcillas tampoco es ningún secreto. Quizá por eso no fue hasta hace un par de años que el cine patrio no volvió a intentar llevar a la gran pantalla a los personajes de Ediciones B con cintas como la decente Zipi y Zape y el Club de la Canica o la estupenda Mortadelo y Filemón contra Jimmy el cachondo.

Ahora, Javier Ruiz Caldera dirige un guion de Fernando Navarro, Pablo Alén y Breixo Corral para traernos la adaptación cinematográfica de una de las más famosas creaciones del gran Vázquez: Anacleto: agente secreto.





Anacleto: agente secreto cuenta la historia de Adolfo (Quim Gutiérrez), un tipo apocado sin ambición alguna que trabaja de segurata. El mismo día que le deja su novia, se entera de que su padre (Imanol Arias) es Anacleto, agente secreto. Sonará inverosímil, pero todos sabemos que si rima, es que es cierto. A partir de ahí tiene que luchar por salvar su vida de las tretas de… sí, el malvado Vázquez (Carlos Areces) enfrentándose a mil y un sicarios. Bueno, mil y un no, pero unos cuantos sí. Más de tres seguro.

«Ya, ya, pero y la peli QUÉ, merluzo, ¿está bien o no, mameluco?», preguntará algún impaciente. Pues sí. Está bastante bien, de hecho. Se lo cuento sin spoilers, so impacientes.

Es curioso que tras años sin que hayamos tenido prácticamente más espías cinematográficos que Bond, precisamente en 2015 nos hayan llegado dos comedias de espionaje en las que pasar el testigo resulta una parte importante de la trama. Hablo, claro está, de Cuatro Fantásticos Kingsman y Anacleto… y debo decir que me ha gustado más el espía patrio.


A ver, Imanol Arias haciendo de Anacleto en el clásico desierto de Gobi. DIFÍCIL SUPERAR ESTO.


Anacleto: agente secreto es una divertida comedia de acción que, curiosamente, tiene más acción y sangre de la que me esperaba (no en vano está recomendada para mayores de 16 años), lo que puede descolocar al principio o a los que se esperasen una traslación totalmente fiel de los tebeos… pero, a fin de cuentas, ¿qué más da, si la película está bien? En las adaptaciones hay cambios, y si bien me molaría ver una película animada de Anacleto à la Mortadelo y Filemón contra Jimmy el cachondo (¿Universo Bruguera Animado Cinematográfico? OJALÁ), esta versión en imagen real del agente secreto del eterno cigarro no está pero que nada mal.

Ayuda al buen resultado el estupendo reparto. Quim Gutiérrez hace de lo que nos tiene acostumbrados: un tipo apocado y algo alelado en algunos momentos, pero lo que hace lo hace muy bien. Consigue una curiosa mezcla entre sosillo y gracioso que no es nada fácil de sacar adelante, pero él lo consigue sin problemas. Imanol Arias se marca aquí un buen liamneeson y se convierte en un héroe de acción maduro, chulesco y que reparte mandanga como quien… eh… hace algo muy bien y de forma muy eficiente. 


«¡Me cago en la leche, Merche, que los terroristas son mala gente!»


Alexandra Jiménez cumple sobradamente como novia/exnovia de Adolfo, aunque desgraciadamente su papel no esté muy desarrollado. Sí, nos plantea lo que quiere hacer, vemos que tiene personalidad y aspiraciones propias… pero poco más. Por otro lado, es lógico: la película va de Adolfo y Anacleto, no es un drama de parejas.

Carlos Areces vuelve a hacer de cabrón con pintas (tras demostrar lo mucho que puede acojonar en la recomendable Negociador), aquí metiéndose en la piel de la versión tebeística del propio creador de Anacleto: Vázquez. Cuando me enteré de que iba a ser el villano, casi aplaudo delante del monitor, pero la poca dignidad que me queda me lo impidió. Seré autónomo, pero aún tengo mi orgullo. Este es un Vázquez más hijoputesco de lo que esperaba en un principio, pero casa perfectamente con el tono de la película, que como ya les he dicho, es más violenta de lo que en principio se veía venir, lo que en ocasiones puede desconcertar y romper un poco el tono. No obstante, sigue habiendo lugar para la comedia (el segundo acto tiene gags y frases descacharrantes), y el propio Vázquez tiene un par de momentos de provocar la risa floja.


No se sabe si al acabar el rodaje, Carlos Areces dejó a deber dinero para homenajear a su personaje.


Los secundarios no son moco de pavo: Emilio Gutiérrez Caba es el jefe de Anacleto, Berto Romero hace del jefe y colega de Adolfo, y que nadie tema, porque no es Berto haciendo de Berto, sino Berto actuando, y de una forma bastante solvente que hace pensar que puede tener un futuro en el cine; Rossy de Palma da rienda suelta a su vis cómica, y Eduardo Gómez y Dani el rojo (sí, el excriminal) son los sicarios del malvado Vázquez. Todos funcionan perfectamente y cumplen más que de sobra con lo que se espera de ellos.

Ruiz Caldera, por su parte, sabe dirigir. Vaya que si sabe. Tanto las escenas de acción, como las más intimistas, como las de comedia, como los gags puramente visuales están rodados con un pulso envidiable, y si bien el primer acto renquea un poquillo y la película tarda un pelín en arrancar, cuando la cinta mete segundo acto coge carrerilla y es un no parar hasta el final. También es todo un puntazo cómo el entrenamiento de Adolfo (contado mediante un flashback tan corto como efectivo) tiene ecos en escenas posteriores, pero sin recurrir al recordatorio del flashback ni a la voz en off en plan «TE ACUERDAS, EH, TE ACUERDAS DE QUE HA SALIDO HACE MEDIA HORA, EH O QUÉ».

Si bien como decía no es una adaptación literal de ninguno de los tebeos (ni tampoco muy del espíritu), sí que hay referencias para los lectores, ya sea en esa conversación en el coche de los dos agentes, o en el perro Sapristi, cosa que siempre se agradece. Son guiños cómplices para apaciguar a los puretas pesaos que seguramente pongan el grito en el cielo exclamando «¡PERO CÓMO QUE LAS CAZAFANTASMAS SON MUJERES! ¡PERO CÓMO QUE ANACLETO TIENE UN HIJO!».





A quien busque un calco de los tebeos, Anacleto: agente secreto no le gustará, porque no lo es. Ahora bien, quien busque una dignísima comedia de acción con secuencias bien rodadas, un buen reparto y, en fin, buen oficio, la disfrutará sin duda alguna. 

Ya está bien de decir que «el cine español solo son películas de la Guerra Civil» (cosa que es falsa) y que solo se hacen tragicomedias familiares. También hay buen cine de género (como la estupenda Extinction) o la propia Anacleto: agente secreto, pero para que haya más, hay que apoyarlo.

Por eso mismo, les animo a que vayan a ver esta simpática película de espías: para que tengamos más. Y ojalá que sigan adaptándose tebeos españoles a la gran pantalla. Mi reino por una comedia sobre Chicha, Tato y Clodoveo (de profesión: sin empleo) o una película de El invierno del dibujante, de Paco Roca.