15 ago. 2015

«Del revés (Inside Out)», en todos los sentimientos


«But did you ever, ever notice, the kind of thoughts I got?»
I See A Darkness, Bonnie ‘Prince’ Billy


Una semana más, y tras haber [inserte gag inicial aquí], vuelve RduTcB, un blog que [inserte gag de cierre].

Ya sabemos que prácticamente cada película que saca Pixar es «la mejor que ha hecho en años». Lo fue Ratatouille, lo fue Monstruos S.A., lo fue Buscando a Nemo, lo fue Up, lo fue Toy Story 3, y ahora lo es Del revés (Inside Out), dirigida por Pete Docter y Ronnie del Carmen y con guion del propio Docter, Meg LeFauve y Josh Cooley. Por cierto, Docter vive en una casa del árbol. No es coña.

Pero, ¿es realmente Del revés la mejor película que ha hecho Pixar en años? ¿Realmente es mejor que CARS 2? Pues vamos a ver... sin spoilers.





Del revés cuenta con un planteamiento original. ¿Y si dentro de nuestros cuerpos viviesen pequeños representantes de las emociones? ¿Y si ellos guiasen cómo nos comportamos? Es bastante original. O bueno, quizás no tanto, pero el caso es que no es algo que se haya tocado muchas veces, y desde luego no en una película para todos los públicos. 

La cinta nos cuenta la historia de Riley, una niña de 11 años nacida y criada en Minnesota, que debido al trabajo de su padre, tiene que mudarse con su familia a San Francisco. Del revés también nos cuenta la historia de Alegría, Tristeza, Ira, Miedo y Asco en Las Vegas, que hacen lo que pueden para que la vida de Riley sea lo mejor posible. Pero claro, se lía (porque si no, no habría película) y Alegría y Tristeza tienen que conseguir volver al centro de control de las emociones de Riley.

Lo que sigue es una historia de descubrimiento personal y emocional que vuelve a tocar esos temas que tanto le gusta abordar a Pixar para dejar hecho una masa llorosa hasta al más rudo de los rudos: la pérdida de la inocencia y el abandono.


CABRONES


Da gusto ver por fin una película orientada principalmente a los niños (aunque, como casi todas las de Pixar, disfrutable igualmente por adultos) en la que se prescinde de ese mensaje tan manido de «cero dramas, siempre smile», y que defiende el derecho, e incluso la necesidad, de estar pocho de vez en cuando y ponerse esa lista de reproducción deprimente cual emo en 2004.

Digamos que Del revés es el Up-Reverso: si esta última empezaba desde la pochez más absoluta y acababa siendo una aventurita con ancianos espadachines y perretes parlantes, Del revés empieza como una cosa muy alegre y acaba cogiendo un mazo gigante digno del mejor slapstick y dándote en todos los sentimientos.

Y sí, te estoy mirando a ti, Triple Dental Bing Bong.


Parece un Poochie de manual, pero AY, LO BONICO.


Bing Bong, el amigo imaginario de los primeros años de Riley, representa la inocencia, y su posterior pérdida. Ese diseño locuelo, esa inspiración en los actores de vodevil que se quedaron sin trabajo de la noche a la mañana, esa ternura que le dan Richard Kind (apellido que le viene al pelo) en su versión original y Carlos Ysbert en la doblada, ese cohete… Os odio, Pixar. OS ODIO POR HACERME SENTIR COSAS.




Y ya que hablamos del doblaje, hay que decir que el de Del revés es excelente. Tanto la traducción de Kenneth Post como el ajuste y dirección de Lorenzo Beteta (voz también del padre de Riley) son impecables, y hay adaptaciones como la de la referencia a Chinatown por CSI (un «forget it, Jake, it’s Cloudtown») que se convierte en un «digamos que el caso… se ha esfumado») que son de aplaudir fuerte por la imaginación y lo apropiados que son en contexto.

Además, el reparto es excelente. Desde una pizpireta Mar Bordallo que clava a Alegría, hasta un genial Ira doblado por Salvador Aldeguer (nadie se enfada tan bien como él), pasando por un estupendo Fernando Cabrera que hace a un Miedo permanentemente agobiado o al ya mencionado Carlos Ysbert, que dota de un equilibrio excelente entre vis cómica y ternura a Bing Bong.

Hay que agradecer que Disney España haya decidido adaptar los créditos finales para poner a los actores de doblaje españoles en vez de a sus equivalentes americanos. A fin de cuentas, lo que oímos los espectadores es la interpretación española, y al no ser imagen real, es muchísimo más apropiado acreditar a los profesionales patrios.


Si acaso, solo una crítica (o más bien, sugerencia): yo hubiese titulado a la película De cabeza, para mantener el juego con las emociones internas.



Los Vengadores: las emociones de Ultrón.


La trama de Bing Bong es, entre otras cosas, lo que ha hecho que algunas voces se alcen diciendo que Del revés no es una película para niños, porque claro, ya saben que como un producto infantil toque algún tema más maduro, automáticamente se convierte en un producto para adultos, en vez de para todos los públicos.

Pero no: Del revés no es una película para adultos. ¡Ni falta que hace! Del revés es una cinta que puede ayudar mucho al desarrollo y comprensión emocional de los chiquillos (y no tan chiquillos), y no me extrañaría nada que empezase a ponerse en los colegios para ilustrar el funcionamiento de las emociones y la necesidad de que haya un equilibrio entre estas. Además, tiene el aliciente de que uno puede «construir» la película con sus propios recuerdos y ahogarse en un mar de nostalgia y hostias emocionales que lo dejen hecho mierda darles una segunda lectura a sus propias experiencias. Es una película que deja poso y da conversación tras verla, y eso es estupendo.

Bien, Pixar. MUY BIEN.