3 jul. 2015

Tiny & Big, pequeña gran aventura

«From the dusty mesa her looming shadow grows
Hidden in the branches of the poison creosote»
Far from Any Road, The Handsome Family



Una semana más, y tras haber mandado a Cuba a un 42% de la población nacional, vuelve RduTcB, un blog que, si no les gusta, pues oigan, váyanse a su amada Cuba (43%).

¿Les gusta cortar cosas con láser? ¿Les chana arrastrar cosas con tenazas y cable? ¿Lo gozan empujando cosas con microcohetes? Si la respuesta a todas estas preguntas es «sí», háganselo mirar entonces han de jugar al Tiny & Big: Grandpa’s Leftovers, una cucada de videojuego indie tan original como divertido* de Black Pants Game Studio

*Es bastante original.





El planteamiento del juego es bien sencillo. Tiny, un muchachuelo armado con su láser, sus tenazas y sus microcohetes, va al desierto, acompañado de su inseparable radio, para recuperar la única herencia que le dejó su abuelo. ¿Una magnífica mansión? ¿Millones de muchipástez? ¿Suntuosos sacos con el símbolo del dólar? Casi: un par de calzoncillos blancos.

Como es de suponer, semejante tesoro no ha pasado desapercibido, y Big, la némesis de Tiny (supongo que por obligación, con ese nombre no le quedaba otra), se los sisa. Usted, querido lector, usted que me lee ataviado tan solo con sus calzoncillos (o bragurcias, si se da el caso), tendrá que ponerse en la piel de Tiny y recuperar el prístino par de ropa interior.


Los calzoncillos son el leitmotiv del juego. ¿Estarán financiados por el Sindicato del Gayumbo?


El juego consiste principalmente en cortar, empujar, estirar y propulsar. Vamos, casi casi como ir al BBK o al Viña Rock. Para avanzar por los escenarios hay que ir rebanando partes de los pedruscos para ir escalándolos, o empujar peñascos para hacer escalones rudimentarios, o, ya que estamos, aplastar a unos asquerosos animalejos que hay repartidos por todos los niveles, y no hablo de gatos esfinge de esos que parecen un hurón pelao’.

Dicho así, parece bastante simple, e incluso aburrido, ¿no? Pues no lo es. El motor del juego está bastante currado y los cachopiedras que vamos cortando rebotan, se desploman de una manera u otra según su tamaño, peso y forma, y hacen que haya que darle a la neurona para descubrir cómo superar cada nivel… y claro, lo bueno es que no hay una sola solución posible, sino que cada jugador encontrará la mejor manera de avanzar según le plazca.


Ojocuidao’, que más de una vez se autotroliarán y se verán enterrados bajo toneladas de roca.


La estética es un poco horadeaventuresca, es decir, que los diseños parecen hechos por un niño de 10 años cuentan con una frescura infantil y desenfadada que hace que recorrer los niveles sea una delicia. También comparte con Hora de aventuras lo de empezar como jijí jajá y tener algún que otro giro más turbio y chungo de lo que cabría esperar.

Lo malo es que el juego (que cuesta casi 10 pablichenkos en Steam, pero que rebajan con frecuencia a 0.99 eurípides), es bastante cortito. En cuestión de 4 horas uno puede pasarse los 6 niveles sin mayores problemas. Lo bueno, eso sí, es que es bastante rejugable si uno quiere encontrar todos los recovecos, los minijuegos ocultos en forma de recreativa, pasarse los niveles de más formas, desbloquear los TEMAZOS que componen la banda sonora, o, sencillamente, volver a divertirse. 10 tracastracas puede parecer excesivo, lo sé, pero oigan, por 0.99 chacachás del tren es una ganga.


wa tios una recreatiba los 80 ai no k wapo yo fui a egb xdxdxd


Otro punto negativo del juego es la localización. Hay bastantes fallos de traducción que van desde llamar «Grande» y «Big» a Big según les rota, hasta tener frases que no tienen sentido alguno en su versión en español. Por suerte tampoco hay mucho diálogo, así que no estorba demasiado, pero hay un par de ocasiones que son para tirarse de los pelos de pura incomprensión. Les comenté a los del estudio la mandanga y, según dicen, en futuros lanzamientos lo tendrán en cuenta. A ver si es verdad.


Aunque luego hay perlitas como esta que están muy bien. No entiendo nada.


Tiny & Big: Grandpa’s Leftovers es un juego original, divertido y con un funcionamiento diferente. Yo se lo recomiendo, sobre todo si son ustedes unos modernacos, porque así podrán presumir de darle matraca a una obra poco conocida mientras miran por encima del hombro a sus contactos mientras dicen:

—Ah, ¿que no has jugado al Tiny & Pig?
Tiny & Big.
—¿A ese tampoco? Joder, eres un mierdas.