17 jul. 2015

Terminator Génesis, ¯\_(ツ)_/¯




Una semana más, y tras haberlo gozado con La noche más night (y reseñado el chou), vuelve RduTcB, un blog cuyo autor les casca otros artículos nada más empezar.

LOS ROBOTS SON LOS NUEVOS CUENTOS DE HADAS (que a su vez fueron los nuevos zombis). En serio. Hay robots por todas partes. Que si Extant, que si Humans, que si Keanu Reeves… También hay nostalgia por todos lados. Que si Jurassic World, que si Mad Max (¡SED TESTIGOS!), que si «madre mía, menudas juergas me corría yo antes…». Por eso, Terminator Génesis llega en el momento perfecto.

Lo que pasa es que nos deja un poco fríos, casi tanto como el frío metal que hay bajo las carnes de Arnold Schwarzenegger. Y sí, lo he escrito bien sin consultar en Google. Haber estudiado alemán me ha servido para algo.


Que vamos sin spoilers, señores, no me sean siesos.


Terminator Génesis viene dirigida por Alan Taylor (que ya estuvo tras las cámaras en Thor: el mundo oscuro) y escrita por Laeta Kalogridis (Shutter Island) y Patrick Lussier (la recomendable Furia ciega varias pelis de Drácula, en serio). 

En pantalla tenemos al Chuache (el Abuelo), Emilia «Daenerys» Clarke (Sarah Connor), Jai «el nuevo Sam Worthington» Courtney (Kyle Reese) y Jason «insertar mote ingenioso antes de publicar la entrada» Clarke (John Connor), un reparto que cumple a la perfecc… ¿A quién quiero engañar? El reparto está horroroso. En serio. Es de las pocas veces que viendo una película me ha saltado a la cara como xenomorfo lo inapropiado que era el reparto. 


Matt Smith sale cinco minutos, lo justo para que los fanpesaos digan «AAAAAH, EL DOCTAAAAAAAAH» y se ganen el odio de toda la sala.


No es que sean malos actores. Bueno, perdón. No es que Jason Clarke sea mal actor (en El amanecer del planeta de los simios estaba bastante bien), pero es que, al igual que el resto de sus compañeros, no pega para nada con el papel. Nadie se cree a Emilia Clarke como la ruda Sarah Connor. Se supone que lleva años entrenándose, pero no tiene pinta de haber cogido un arma en su vida. Jai Courtney es el actor que Hollywood ha decidido que tiene que molar, y nos lo cascan en otra saga tras Jungla de cristal y Divergente. Le auguro el mismo futuro que a Sam Worthington: vender melones en la carretera a Torremolinos.

Schwarzenegger, claro, sí que está estupendo. Y como para no estarlo, dado que es la cuarta vez ya que se mete en el papel, y qué cojones, ya vamos predispuestos a que nos caiga bien. Si a eso le sumamos las metarreferencias a su estado («viejo, pero no obsoleto») y su vis cómica, pues nos tiene ganados. Esto es así. Por cierto, Juan Carlos Gustems es un digno sucesor de Constantino Romero, y sabe hacer ese tono frío y distante que todos asociamos con el T-800. Su «volveré» queda cojonuten.

Schwarzenegger, ya digo, es el que mejor parado sale en un reparto que no consigue salvar ni J.K. Simmons. Se conoce que no es exactamente su tempo.


«He entendido esa referencia».


Tampoco es que el reparto pueda hacer mucho para salvar un guion que, en fin, no es la gran cosa. Ojo, que tampoco se le pide, ¿eh? La saga Terminator, pese a lo que digan los mitoplastas, nunca ha sido ciencia ficción sesuda a lo Stanislav Lem… ni falta que le hacía. A las dos estupendas primeras entregas le siguieron la entretenidísima Terminator 3 y la fallida Terminator Salvation.

Pues bien, Terminator Génesis bebe de todas las cintas anteriores para formar una historia que… a ver, yo creo que si no se han visto las anteriores, no se entiende mucho, y los comentarios que he leído por ahí («pero ¿qué coño es Skynet?») parecen corroborarlo. Tampoco es que pase nada, pero si supone que es un reinicio, no creo que sea muy buena idea depender de las anteriores.

El caso es que esta coge, aparte de innumerables planos y la escena del principio de Terminator cuando se encuentra con los macarras (que Quico Rovira-Beleta, el traductor, ha respetado palabra por palabra), cosas como el T-1000 de la segunda, el primer acto de la primera, las batallitas de la cuarta para el prólogo, y ciertos aspectos de la tercera que no les cuento para que no me griten «¡SPOILER, FILISTEO, NOS HAS MENTIDO AL PRINCIPIO DE LA ENTRADA!».


Como en la segunda, ¿eh? ¿EEEEEEEEEEEEEEEEEEH?


Así pues, Terminator Génesis es una especie de recopilatorio de las anteriores entregas que tiene la intención de ser el punto de partida de una nueva trilogía (ojo a la ya casi obligatoria escena a mitad de los créditos), y si bien tiene puntos interesantes y buenas escenas de acción como la de la autopista (pese a que el T-800 parezca tener densidad cero, visto como rebota) o el clímax final, se queda un poco corta.

No es una mala película, ojo. Se le ha metido mucha caña por ahí, y tampoco es eso. Es sencillamente una película de entretenimiento normalita que depende mucho (demasiado) de que el espectador ya le tenga cariño a la saga para funcionar. No creo que sirva para enganchar a ningún ajeno a Terminator, pero para pasar el rato sirve. El segundo acto tiene demasiado diálogo (en el que tampoco se dice casi nada, en realidad) y anda falto de acción, pero los últimos 20 minutos compensan.



«SOIS UNOS PUTOS HATERS».


Si quieren pasar un par de horitas entretenidos en el cine mientras ven a Chuachenator curtirse el lomo con varios modelos de robopilinguis roboasesinos, denle un tiento a Terminator Génesis. Si no, pues háganse mecenas de mi blog. O también pueden hacer las dos cosas. 




Ay, mira, yo qué sé. Volveré y esas cosas.

No, en serio. Volveré, que la semana que viene estrenan Ant-MaHOMBRE HORMIGA ES EL HOMBRE HORMIGA JODER HOMBRE HORMIGA OS DIGO ENTIENDO LO DEL MARKETING PERO ES HOMBRE HORMI [le inyectan un sedante]