19 jun. 2015

Jurassic World: dinosaurio rugidor, poco mordedor

«Hollywood lies piled up to the sky
Floating your way soon
Hope you like the rotten stench of doom»


Una semana más, y tras haber actuado contra los antivacunas como contra la langosta, vuelve RduTcB, un blog que bueno, ahí está, ¿no? Ahí con sus cosas.

No soy yo muy fan de Jurassic Park. Tampoco soy detractor. Básicamente porque no he visto ninguna de las tres primeras películas al completo. De la primera, que me parece bastante buena, me faltan los últimos 20 minutos, de la segunda solo he visto escenas sueltas, y la tercera ni catarla, salvo que contemos algún vídeo suelto por internet.

Así las cosas, mi actitud ante Jurassic World era neutra. Ni iba predispuesto a que me gustase por el factor nostalgia, ni iba encarado a detestarla. Sencillamente iba, y punto. Y bueno. A ver. Buena no es, ¿eh? Malísima tampoco, pero vamos… Bastante floja, sinceramente. 


el kartel sta wapo tios xd


En fin, vamos a desgranar un poco los distintos aspectos de la película… [Inserte aviso obligatorio de spoilers]


-El sexismo: Dijo Joss Whedon cuando salió uno de los primeros clips de la película que era bastante sexista. Colin Trevorrow, director y uno de los cuatro (4) guionistas de la cinta, dijo que a ver, que parecía sexista, pero que es que estaba descontextualizado, y que en la película no era así, que el conjunto no era sexista.

Y tenía razón, no es sexista. Es muy sexista.

En serio, lo de Jurassic World es de no dar crédito. Es sexista nivel años 70. El personaje de Chris Pratt, Owen Grady, al que llamaremos Macho McMacho, es el típico machito alfa (qué coño, ¡si hasta lo dice en voz alta, como el Joker diciendo que es un agente del caos!) que la película nos quiere presentar como superguay, supermolón, y más supercosas. 


¿Cómo no va a molar si va en moto con velocirraptores? Es ciencia, joder.


Por el contrario, el de Bryce Dallas Howard, Claire Dearing, a la que llamaremos Frígida Estréchez, es una mujer con cargo y responsabilidades laborales, puesto que es la jefa de operaciones de Jurassic World. Evidentemente (¿?), al ser una mujer con un puesto laboral de importancia, tiene que ser una maniática del control, una estirada, y una frígida que lo único que necesita es enamorarse y tener niños de los que cuidar.

Sí, sí, como lo leen. Esto es lo que nos plantea la película. Ya desde el principio, cuando su hermana le dice «ya verás cuando tengas hijos», a lo que Frígida replica «será si tengo hijos». Su hermana insiste con un «CUANDO TENGAS HIJOS».

Naturalmente, a lo largo de la película acaba haciéndole tilín McMacho y descubre su verdadera vocación: cuidar de sus sobrinetes, que son, por supuesto, unos niños coñones.


También suda más y va perdiendo ropa, claro.


No, en serio. El arco de Frígida se resume en «al principio es una mujer con un cargo de alta responsabilidad muy capacitada, y al final descubre su instinto maternal y acaba pillándose de McMacho». Acojonante.

Bueno, y va con tacones toda la película, claro. Según Bryce Dallas Howard, es porque al ver el terreno, prefirió ir calzada. Por supuesto. Es lógico. Ahora, que sean tacones cuando podían ser zapatos planos pues ya… «¡Ay, pero en la propia peli se cachondean del asunto!». Ya, pero sigue siendo ridículo.

Ahora, no se puede decir que la película no tenga personajes femeninos fuertes: todos los dinosaurios son hembras.


yo k se tio xd



-Los personajes planos: No hay ni un personaje que no sea un arquetipo pobremente esbozado. Aparte de a McMacho y a Frígida, tenemos a Friki Científico, Millonario Majete, Militar Malvado, Chiquillo Ñoño Coñón, Adolescente Salido Coñón, Amigo de McMacho, Ayudante Estirada de Frígida…

Carisma cero. De hecho, si el personaje de McMacho no da puto asco es porque Chris Pratt cae majete haga lo que haga. Ya podría estar pisándole la cabeza a un niño, que los espectadores pensaríamos que sus motivos tendrá para pisársela. Su McMacho no tiene defectos, no se equivoca nunca, y está hecho para molar. Es un Poochie, como sus velocirraptores, a los que les falta llevar una gorra al revés. Es un personaje vacío y anacrónico, más propio de una pelicula de los años 70 que del siglo XXI.

El resto no sale mucho mejor parado. Son vacíos, meros recursos de guion con patas que no consiguen que empaticemos con ellos. No son memorables, y ninguno tiene ni la mitad de carisma que Grant o Malcolm.





-Los niños coñones: Baste decir que hay, y que son tan insoportables como siempre. Sí, sé que la presencia de niños asquerosos es seña de identidad de la saga, pero la seña de identidad de las películas de Adam Sandler es ser pueriles y chabacanas, y no por eso tiene que ser algo bueno.


-El Indominus Rex: El Indominus Rex es el Superman de los dinosaurios. Lo puede todo. ¿Camuflaje óptico? Lo tiene, como Solid Snake, aunque solo lo use dos veces. ¿Camuflaje termal? Lo tiene. ¿Inteligencia hiperdesarrollada? La tiene. ¿Capacidad de comunicarse con los velocirraptores? La tiene, porque posee parte de ADN velocirraptor (no sé hasta qué punto funciona así, pero bueno). ¿Capacidad de recordar dónde le pusieron el implante localizador? La tiene. ¿Capacidad de saber que era un implante localizador y para lo que sirve? LA TIENE. ¿Capacidad de quitárselo? LA TIENE, pero parece ser que solo después de escaparse, antes no. Tan listo tampoco es.

El Indominus Rex es como jugar a videojuegos en modo dios: todo lo puede y es prácticamente invencible. ¿Su única debilidad? Bueno, que un mosasaurio le arree una dentellada que le deje el cuerpo cortao’ tras haberse estado curtiendo el lomo con el T-Rex de la primera entrega.


«NO QUIERO TU PIROPO, QUIERO TU RESPETO».


Y, como Superman, el Indominus Rex tiene poca enjundia. Cuando hay un personaje hiperpoderoso sin debilidades palpables, suele perder el interés. Además, tampoco tiene ningún plano donde se le vea especialmente bien. No tiene una escena icónica. Pasa sin pena ni gloria. Que se luzca más el T-Rex de la primera entrega tiene narices… aunque no debería sorprenderme tanto, dado que Jurassic World está a un par de escenas de ser un remake de Jurassic Park.


-El más grande, más ruidoso y con más dientes: En Jurassic World se critica que los visitantes del parque ya no se sorprenden como antes con los dinosaurios de toda la vida (aunque curiosamente cuando los vemos en el parque lo están flipando, pero vale), y que quieren que sean «más grandes, más ruidosos y con más dientes».

Vale, pues pese a criticarlo, Jurassic World es justo eso. Es Jurassic Park, pero con esteroides. Es Jurassic Park después de haber estado pinchándose. Desgraciadamente, como el músculo ganado con esteroides, es desproporcionada y con poco valor real. Carece de ese sentido de la maravilla que a día de hoy sigue teniendo la original. Y no me vale lo de «es que la recuerdas así porque la viste de crío», porque la vi LA SEMANA PASADA. Bueno, como ya he dicho, menos los últimos 20 minutos, pero para el caso, suficiente.


«¡JAAAAAAAAAAAAAAAAAAARRRRRRRRL!»



-Las lagunas argumentales: El guion original era de Rick Jaffa y Amanda Silver, responsables del más que notable reseteo de El planeta de los simios. Sin embargo, a Colin Trevorrow no le gustó, y lo reescribió junto a Derek Connolly… y a ver, yo el guion original no lo he leído, pero el resultado definitivo es bastante incoherente.

Hay muchas «tramas» que tienen desenlace… ¡pero no planteamiento ni nudo! Por ejemplo, cuando Chiquillo Ñoño Coñón salta, Adolescente Salido Coñón le felicita con mucho énfasis. «¡Has saltado! ¡Has saltado!». La música tiene un crescendo. Parece que es un momento importante para el personaje… pero ¿por qué? ¡En ningún momento se nos ha dicho que tuviera miedo a saltar ni nada! Huele a subtrama descartada, igual que la del divorcio de sus padres, que no va a ningún lado.


Pero QUÉ.
Mi reacción ante varios momentos de la película.


Millonario Majete dice que no quiere reparar en gastos, que da igual la situación económica del parque (cuyas ganancias se incrementan cada año), que lo importante es la felicidad de los visitantes. Vale… ¿entonces por qué luego se niega a que se carguen al Indominus Rex argumentando que «¡ha costado 26 millones de dólares!», eh? ¿Lo importante no era la felicidad? Los visitantes muertos no son muy felices…


Y no olvidemos la pasta que deben de valer estos cacharros para que no tengan ningún sistema de bloqueo automático si se salen de la zona designada.


Pero claro, hablamos de un parque donde hay decenas de bicharracos que pueden liarla pardísima si se escapan… ¡y no hay refugios ni planes de seguridad por si falla algo! ¡Lo que dicen por megafonía es que se refugien donde puedan! ¡En interiores! ¡Claro, porque los dinosaurios no pueden hacer nada contra una PUERTA…!

No olvidemos tampoco ese momento en el que Científico Friki lleva una camiseta de Jurassic Park, y le echan la bronca porque dicen que es de mal gusto. «Ya, porque murió gente en el parque original». Por eso el parque nuevo sigue una brillante estrategia: quitarle el «Park», cascarle un «World», y cambiar el esquema de colores. ¡Genios!


Izquierda MAL, derecha BIEN. Curiosamente coincide con el pensamiento de los votantes del PP.


Una astucia sí he de reconocerles: seguramente hasta los cojones de las quejas de «¡pero es que los dinosaurios reales no eran así!», hay un par de frases en la película para justificarlo. Según dicen, si no hubieran trasteado con el ADN de los bichejos, no serían así, pero le dan a la gente lo que quiere: mostrencos que den miedo. Vale. Mis dieses ahí.


-La muerte innecesaria, gratuita e injustificadamente cruel: En la vida real, las muertes no naturales rara vez obedecen a una «lógica». En el cine, sin embargo, lo extraño es que no estén «justificadas».

Me explico: el villano suele sufrir una muerte irónica o de justicia poética, y si hay algún personaje del bando de los buenos que los traiciona, acaba mordiendo el polvo de forma cruel. Es la lógica interna del cine, y suele funcionar.

Bueno, pues en Jurassic World, a Zara, la asistente de Frígida Estréchez a la que le cargan el mochuelo de cuidar de los sobrinetes, le dan la muerte más exageradamente cruel e injustificada de la saga: la agarran unos pteranodones, le dan un garbeo por el parque arriba y abajo, y luego se la come viva el mosasaurio.


«¡Ojocuidao! ¡OJOCUIDAO!»


¿Cuál es el pecado cinematográfico de Zara? ¿No querer cuidar a los chiquillos? ¡Estréchez tampoco quiere, se los encasqueta y se desentiende! ¡Según la lógica de la película, debería haber palmado ella! ¿O es por despistarse un momento vigilándolos? ¿Por eso? ¿Por eso le dan una muerte que se debate entre el slapstick más puro y la crueldad absoluta? Porque encima no es que veamos la escena de lejos, es que la cámara la sigue en su agonía.

Ah, pero que fue adrede «para sorprender al espectador». Vale. Pues conseguido. Sorprende. No para bien, pero sorprende.


«Parece un diente de una especie de criatura enorme, quizás un tejón hiperdesarrollado». McMacho patina ahí.



«Joder, Bóinez, ¿entonces Jurassic World es una castaña? ¿No tiene nada positivo?», se preguntará alguno. No, a ver. Jurassic World tiene momentos entretenidos. Sobre todo hacia el final, cuando se lía la de Dios es Cristo y se desata el Frenesí Jurásico (léase «tos los dinosaurios x ay sueltos aziendo de las sullas xd»). El último tramo es muy ameno y espectacular, y la batalla entre el T-Rex y el Indominus Rex da gloria verla. Lo demás… ya tal.

Tampoco es una película fallida del todo, pero podría haber sido mucho mejor. Debería haber sido mucho mejor. Cuenta con un buen reparto (Pratt, Dallas Howard y D’Onofrio), y con un guion mejor, hubiese sido, sin duda, uno de los mejores blockbusters del año. 

En cualquier caso, y teniendo en cuenta que ha tenido el mejor fin de semana de estreno de la historia, con más de 200 millonazos, seguro que vemos secuela. Esperemos que aprendan de los errores y nos den una aventura de mayor calidad, porque las bases para hacer algo cojonuten ya las tienen.