16 jun. 2015

Juego de tronos (temporada 5): arrancá de burro, galope de caballo




Una semana más, y tras estar a punto de enloquecer con la declaración de la renta, vuelve RduTcB, un blog que desgrava.

Bueno, pues ya se ha acabado la quinta temporada de Juego de tronos. Hasta aquí hemos llegado con los 10 episodios de este volumen. No hay más capítulos este año. Terminó… bueno, ya van pillando el asunto.

¿Ha sido una buena temporada? Pues pffff, miren, ni fu ni fa. La primera temporada fue muy buena. La segunda, como el libro, fue un poco coñazo (impagable esa trama de Tyrion HACIENDO RECADOS). La tercera volvió al nivel de la primera. La cuarta alternó capítulos buenos con capítulos de relleno. Y la quinta… bueno, la quinta ha tenido 6 capítulos aburridísimos SEGUIDOS que luego ha compensado en cierto modo con una recta final cojonuten.


El remake de Poniente de La extraña pareja.


A nivel técnico e interpretativo, la serie sigue estando en la cima. El último acto del episodio 8 tiene una calidad que perfectamente podría pasar por una macrobatalla cinematográfica. Los dragones están mejor hechos que en temporadas anteriores. La banda sonora es excelente. Ahora bien, en cuanto a las tramas… En fin, vamos a darles un repaso. Con spoilers, claro. Si no han visto la serie, quizá no sea la mejor idea leer un artículo sobre la quinta temporada. Digo yo, eh.


-Daenerys, el gobierno de Tumblr: Yo creo que a estas alturas ya debería quedar claro que Daenerys no vale para gobernar. No, en serio. Su gobierno se basa en «pues a mí esto me ofende, así que lo voy a quitar de forma radical aunque me ponga a todo el pueblo en contra». Dicho así, también resume un poco la forma de gobernar del PP.

En fin, Daenerys acaba viendo que a lo mejor lo de tener a un grupo rebelde llamado los Hijos de la Arpía que quieren asesinarla a ella y a su pueblo no es lo mejor para gobernar en paz, así que toma la única medida lógica. ¿Abandonar el trono que ha usurpado? ¡No, hombre, no! ¡Reabrir los fosos de lucha, claro!


«A esto he estado de pringar, pero creo que mi gran idea lo solucionará todo».


Inexplicablemente, con reabrir los fosos no basta para que los Hijos de la Arpía acepten a su nueva reina, y aun así siguen intentando asesinarla. Desagradecidos…

Así pues, en una celebración de luchas («los luchadores no sufren, los crían para esto, si no hubiese fosos de lucha, los hombres se extinguirían»), los Hijos de la Arpía vuelven a la carga y casi se funden a Daenerys y compañía. Bueno, sí que se cargan a unos cuantos ciudadanos, pero esos dan igual porque solo son extras, claro.

Afortunadamente, y en un ejercicio de pereza, algo salva la situación: el deusexmachinazo en escama y hueso, Drogon el dragón (que suena a serie de Hanna-Barbera). Sí, amigos, el dragonaco que había salido en uno de los primeros episodios de la temporada y que se había largado llega en el momento justo para achicharrar a los malos y proteger a los buenos. Qué maravilla. Qué casualidad. Qué guion más chungo.


«Ese es mi secreto, Capitán: siempre estoy quemado».


Pues nada, que al final vuelan lejos, pero Drogon está jodido porque lo han lanceado como a toro de lidia y no pueden volver volando a la ciudad. Luego llegan unos dothraki y ya. Fin. Hale. Esa es la trama de Daenerys. Apasionante, lo sé.


-Stannis y el refrán «tira más una sacerdotisa que una hija»: Y ES QUE MENUDA SACERDOTISA EH JAJAJAJA LA MELISANDRE ESA MENUDA ES JOJOJOJAJAJAJA CLARO QUE SÍ CRACKS [los infla a codazos cuñaos] MENUDA PÁJARA JAJAJAJAAJA POR ESA BIEN QUE ME HACÍA YO CREYENTE MADRE MÍA ANDA QUE NO JAJAJAJAJA [da un trago de coñac Soberano] LE IBA A REZAR YO A LAS T [le inyectan el anticuñaísmo]


—Mi señor…
—Tú calla, Davos.
—Sí, bwana.


¿Se acuerdan de la entrañable relación entre Davos y Shireen, la hija de Stannis? ¿Se acuerdan? Se acuerdan, ¿verdad? Ahí con la chiquilla enseñándole a leer… BUENO PUES SE ACABÓ SE ENTERAN SE ACABÓ SHIREEN ESTÁ MUERTA MUERTA JODER ESTÁ LLAMANDO A LAS PUERTAS DEL CIELO ESTÁ CON EL CORO CELESTIAL HA DEJADO DE EXISTIR ESTA SHIREEN ES UNA EXSHIREEN

Y todo por Melisandre, claro, que convence a Stannis de que la única manera de poder avanzar y llegar hasta Invernalia es haciéndole un sacrificio a R’hllor. El caso es que, a ver, siempre nos han enseñado que Melisandre tiene poderes de verdad. Y en fin, funcionar funciona, ¿eh? A ver, que vale que igual lo de quemar a su propia hija está feo… igual. Y vale que luego la mitad de su ejército dimite porque lo de seguir a alguien que es capaz de quemar a su propia hija está regular, pero… nah. Puto loco. Pero puto loco, ¿eh?

Y luego total para lo que le sirve… para que lo trolíen a cuatro pasos de Invernalia y se fundan a todo el ejército antes de que llegue Brienne y le dé matarile. Pues nada, eso. Que hasta aquí Stannis. Inesperado, ¿eh? Si es que ya lo decían los Monty Python: NOBODY EXPECTS THE STANNIS INQUISITION!





-Brienne y Podrick, un país en la mochila: Les resumo brevemente la trama de estos dos personajes, ¿vale? Se encuentran con Sansa, le ofrecen su ayuda, Sansa dice que tararí, se van, siguen dando vueltas, se encuentran con Stannis, y Brienne le hace que tararí a Stannis. Fin.


-Tyrion, consejos vendo que para mí no tengo: Como eso de matar a parientes no está muy bien visto en las familias reales y es imperdonable (o no), el acondroplásico borracho favorito de todo el mundo se ve obligado a huir a Pentos junto a Varys. Una vez allí, Tyrion bebe y se va de putas como un comercial cualquiera hasta que lo secuestra Jorah Mormont y se lo lleva a Meereen como ofrenda a la reina Tumblr, Daenerys (¿será una otherkin que se identifica con un dragón?), para obtener su perdón.

Una vez allí, Tyrion se camela a Daenerys para ser su asesor, dado que en su LinkedIn pone que tiene experiencia como mano del rey Joffrey. Sí, sí, el niño loco homicida fruto del incesto, caramba. Cuando Daenerys desaparece a lomos de Drogon, Tyrion acaba gobernando en una alianza de esas que tan poco le gustan a Esperanza Aguirre («ya están estos populistas de los Lannister») junto a Missandei y Gusano Gris. 


«Te me relajas, que te hago spoiler».



-Arya, la opresión del heteropatriarcado: La chiquilla va a Braavos y encuentra a Jaqen H’ghar, a quien le pide que le entrene para ser «1 asesina d esas to wapas k se canbian la kara kmo tu tio el puto amo xd». Bueno, más o menos.

Desgraciadamente, el entrenamiento es peor que el de Karate Kid y consiste en lavar cadáveres y hacerse pasar por vendedora de pitanza, lo que nos ha regalado varios momentos de Arya entre trapos y paseando una carreta de ostras, mejillones y berberechos.


Trepidante.


Al final se encuentra a Merryn Trant en un puticlub, lo apuñala en los ojos, lo apuñala en el pecho, lo apuñala en la espalda, y le raja la garganta. Luego Jaqen H’ghar le dice «mujer, que a ese no tocaba matarlo, que la has liao’», hace como que se toma veneno, se muere, luego resulta que era una máscara, y en fin, que pim, que pam propuesta, al final Arya empieza  a quitarle «caras» al cadáver, una es la suya propia, y se queda ciega. 

Siempre le quedará tocar el piano mientras mueve mucho la cabeza.


-Jaime y Bronn, compañeros de excursión: Cuando reciben un mensaje amenazante desde Dorne, el reino con más arte, grasia y salero de todo Poniente (que para eso se rodó en Sevilla), el Cervantes de Juego de tronos y el caballero perillán zarpan hacia allá para rescatar a Myrcella, la sobrina-que-en-realidad-es-la-hija de Jaime.

Una vez allí, ¡risas mil! Los arrestan cuando luchan contra las Arena y los llevan ante los Martell, no sin antes encerrar a Bronn para que pueda hacer sus cosas, ¿no? Sus cosas de cantar y de casi morir envenenado por Exhibicionista Arena, que le enseña las pechugas y le obliga a decir que es la tía más jamona la mujer más hermosa del mundo antes de darle el antídoto.


Juego de tronos y Batman y Robin unidas por algo: los pezones en las armaduras.


Al final, Doran Martell descubre que fue una de las Arena la que envió el mensaje y deja que Jaime, Bronn y Myrcella se vayan, con la condición de que Trystane, el muchachuelo prometido de Myrcella, les acompañe. A todos les parece bien, se van, y vaya por R’hllor, resulta que la habían envenenado y la casca en el viaje de vuelta. ¡Sí, amigos, otra trama que acaba en cliffhanger!


-Sansa y Ramsay, el Matrimoniadas de Poniente: Debe de ser que llamarse Ramsay va unido a la mala hostia. Primero el chef, y ahora el bastardazo este.

En fin, no nos detendremos mucho: Meñique lleva a Sansa a Invernalia para que se case con Ramsay y así forjar una alianza con los Bolton, pero Ramsay no solo es un bastardo, sino que además es un hijo de mil galeras cargadas de putas, la viola repetidamente, incluso obligando al artista antes conocido como Theon Greyjoy a que mire, se lía la polémica en internet porque la gente no entiende que mostrar algo no es hacer apología de ese acto, George R. R. Martin sale a explicar que si hay violaciones es porque desgraciadamente son cosas que en la Edad Media estaban aún más tristemente extendidas que ahora, y cuando sale el siguiente episodio, pues a otra cosa. Ya saben, cosas de la fugacidad de las redes.


USTÉ PERDONE


Al final Hediondo McGreyjoy y Sansa huyen de Invernalia saltando por el muro y cayendo en un montículo de nieve. Supongo. También puede ser que se partan las piernas al aterrizar y en la sexta temporada no se muevan de la cama. Veremos.


-Cersei y los peligros de la religión: Cersei ve que se le empieza a ir el chiquillo después de ser coronado rey y casarse con Margaery Tyrell, así que toma la única decisión lógica: restaurar el brazo tonto armado de la Fe para que detengan a Loras Tyrell por ser manflorita (¿lo pillan? ¡Porque los Tyrell tienen una rosa como emblema! ¡JAJAJAJAJAJA!).

Lo malo es que la Fe, a las órdenes del Gorrión Supremo (el peor nombre de superhéroe de la historia) se viene muy arriba y empieza a detener a todo quisqui… incluso a la propia Cersei, por eso del adulterio y tal.


Con lo majo que parecía el papa Francisco y al final es igual que todos los líderes de sectas.


Tras varias escenas de «confiesa», «no», «que confieses», «que no», al final confiesa, y la obligan a recorrer la ciudad como Dios la trajo al mundo, si es que Dios la trajo al mundo usando una doble de cuerpo, claro. Menos mal que a partir de ahora cuenta con Robert Strong, o como yo lo llamo la Frankenmontaña, para protegerla y hacerles el aquello a sus enemigos.


-Jon Nieve y el bullying: Cierto es que Jon Nieve actuó con las mejores intenciones al ser nombrado Lord Comandante de la Guardia de la Noche. Cierto es que lo de aliarse con los salvajes y poner fin a una rivalidad que viene tan de largo que ya no tiene ni sentido es algo sensato. Cierto es que estar unidos es la mejor manera de enfrentarse a los caminantes blancos.

Cierto es todo esto, sí. Pero no menos cierto es que a la Guardia le sentó como un tiro («¿cómo que paz? ¡Queremos gresca!»), y al final le han hecho la de Fuenteovejuna. Y si bien es verdad que en los libros dejan caer que Jon es un cambiapieles y pasa su conciencia a Fantasma, esto es algo que no se ha insinuado ni una sola vez en la serie, así que tiene toda la pinta de que va a pasar como con Lady Corazón de Piedra.


«VEN SI TIENES COJONES, CABRÓN, VEN QUE TE REVIENTO, PAYASO».



En fin, esta temporada ha sido bastante irregular. 4 episodios buenos no compensan del todo 6 capítulos coñazo seguidos. ¿Está perdiendo fuelle Juego de tronos? Bueno, desde luego no está al nivel de la primera temporada, pero tengo entendido que el material de los libros que adaptaba tampoco era para tirar cohetes… lo que nos lleva al asunto de los cambios.

Desde que salió la serie no he parado de leer a gente quejándose de que «esto en el libro era así, no asá», «en el libro esto no pasa», «han unido a dos personajes», y demás críticas a algo que debería ser evidente para todo el mundo: que no es lo mismo una saga de novelas que una serie.

Lo he comentado varias veces: al adaptar hay que cambiar. Es normal. Puede ser por cuestiones de tiempo, de presupuesto, de que lo que funciona en papel no funciona en pantalla, o sencillamente porque a los responsables les da la gana despegarse del original. Para ver exactamente lo mismo que en los libros ya están las novelas, ¿o no?


«Ay, hijo mío, que es que hacen cambios sin consultarme a mí, la mayor fan, y…».


Lo bonito de esta temporada, eso sí, ha sido leer a los gilipollas que soltaban spoilers adrede con el pretexto de «es que los libros llevan años publicados» (como si estuviésemos leyendo los libros y no viendo la serie, como si fuese obligatorio haberlos leído para verla) llorando porque quizás les estén adelantando acontecimientos de las novelas. Eso sí que me ha alegrado el corazón, de verdad, porque han sido cuatro años de aguantar el tonito de superioridad de los que se creen la hostia por haberse leído unos libros, como si tuviera algún mérito más allá del haber aprovechado la escolarización para no ser un analfabeto.


JE.


¿Qué pasará en la sexta temporada? Ni idea. A partir de ahora entramos en territorio inexplorado para muchas de las tramas. Los responsables de la serie saben cómo acabarán las novelas porque se lo dijo el tirantudo George R. R. Martin por si le adelantaban… cosa que ha pasado. 

Eso sí, pase lo que pase, espero que no se repita el esquema de esta temporada y que los momentos importantes estén mejor repartidos. No ha sido un mal conjunto de episodios, pero podría haber sido muy superior.

Valar morghulis (nos vamo’ a comé).



P.D.: Si gustan, pueden leer mi crónica del espectáculo de Ignatius Farray en La Rambleta que he publicado en La Inercia. Y si no gustan, también pueden. El artículo va a seguir ahí.