10 abr. 2015

«El alce borracho de Tycho Brahe», de Mercancías Peligrosas: un vagón de buen punk




Una semana más, y tras haberme enfrentado a una banda de furiosos punks y haberlos reconducido por el buen camino de la música eclesiástica, vuelve RduTcB, un blog que tiene artículos muy graciosos, como ese… sí, hombre… ese… ese en el que había preposiciones…

Los que me conozcan mínimamente sabrán que no soy yo sospechoso de financiar el régimen punkezolano. Soy más de los Eels, de Tim Minchin, de Tom Waits, de Nick Cave (pero no de su etapa, precisamente, punk, claro, ¡joder, si he dicho que no me va el punk…!), de Bruce Springsteen… Vamos, que soy lo que ustedes, queridos «punkis» llaman «un carroza», «un carca», «un tron que no está en la onda».


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Dramatización.


Sí soy, sin embargo, de interesarme por las cosas que hacen mis amigos. Excentricidades mías. Así pues, cuando me pasaron el disco El alce borracho de Tycho Brahe, de Mercancías Peligrosas, el grupo formado por mi mito erótico buen amigo Pablo «Fosforo», el grandísimo (en más de un sentido) Álex y las… eh… dos personas que no conozco Nuria y Tako, pues me lo escuché, claro. 

Y el caso es que me gustó.

Me gustó porque precisamente no es lo que normalmente asociamos los que tenemos poca idea al punk. La instrumentación no está saturada, la voz se oye claramente (casi todo el rato), las letras son muy agudas y hay muchas pullas a los propios punks. Vamos, que sin ser de mi rollo, es de mi rollo. Y por eso mismo, porque me gustó y es de mi rollo, les he dedicado una entrada, y no por amiguismo. ¿Eh? Ah, el sobre con el dinero. Gracias. Pues eso, que no es por amiguismo. No, ahora en serio, el disco MOLA, y se lo voy a demostrar canción a canción.


¡No va a molar un alce con gorra de birras…! ¡Hombre, por dios…!


-No quiero ser como tú: La primera canción del disco ya es una declaración de intenciones, con esa guitarra que suena extrañamente limpia para lo que uno esperaría de un disco de punk (desde luego más pulida que la primera versión), y con esa actitud de «vamos a hacer amigos en el mundillo». Esas pullitas a los estereotipos punkarras y pasados de vueltas que creen que provocan a una sociedad que ya los tiene completamente asimilados (coño, que no estamos en los 70) son gloria bendita, pero algunas se ven empañadas por la falta de vocalización y las prisas por meter todas las sílabas en algunos versos que hacen que «vertedero» suene a «vert’ero», por ejemplo. En cualquier caso, un buen comienzo para el disco.

-El eje del mal: Una de mis favoritas del disco y con cuyo estribillo «os declaro a todos el Eje del Mal / enemigos a muerte de nuestra sociedad / hemos preparado un gran arsenal / si la Tierra no es nuestra, de nadie será» le hice saber a Fosforo que el disco me había gustado. Son cosas nuestras. Un canto contra la calaña que nos gobierna cargada de ironía y mala baba que, además, tiene un solo bastante chulo. Pues cojonuten.


El verdadero eje del mal.


-Noche de brujas: Una canción sobre no follar, pero sin el gracejo de No Pussy Blues. Repetitiva y sin mucho fuste en la letra. La más flojita del disco.

-Crimen pasional: Una canción sobre el asuntillo del «calla, puta, que no tienes dignidad» que, al margen de que se esté de acuerdo o no con que la condena fuese excesiva, hay que reconocer que tiene mucha gracia, joder. «Calla, puta, que no tienes dignidad / agregarla en Badoo me parecía muy vulgar» es una pequeña genialidad, y la música acompaña a la letra cañera. Compensa el patinazo de Noche de brujas.

-Fetos: La canción más larga del disco empieza con un riff bien bruto y ochentero que tiene la fuerza de mil soles. Quizá sea el tema que más identifico yo, como tipo que no tiene ni puta idea, con el punk, con las quejas de «la vida es una mierda», «puta sociedad», «ay, qué mal el sistema» y tal. La canción no está mal, pero a la voz le falla la melodía, en algunos momentos parece que casi vaya por un lado ella, y por otro, la música. Con todo, tiene perlas como «ya eras un irresponsable cuando eras un feto / naciste por encima de tus posibilidades» o «la culpa de todo es de los socialistas / mirar hacia el futuro no está en nuestro programa». Y qué riff, señores. Ya lo he dicho, pero el riff es una gozada.

-Todos los punkys quieren ser vascos: Otro de los hitos del «haciendo amigos» del disco, con un riff muy majo y con una letra descacharrante. A mí esta me pilló en el autobús, de buena mañana, y me estaba descojonando en voz alta con cosas como «yo también quiero llamarme Patxi / aunque me llame Manolo y haya nacido en Cádiz», «no me vengas con que eres de Vallekas / si no lo escribes con “K” eres parte del sistema»  o «son insidias del españolismo opresor / recordarte que naciste en Badajoz».

-Roy Khan: Bueno, no sé. No me dice nada. Un poco repetitiva, la verdad, y vuelve a pecar de querer meter demasiadas sílabas en un tiempo muy escaso, así que la vocalización sale perdiendo otra vez. Los coros molan, eso sí.


«¡Roy KHAAAAAAAAAAAAAAAAAAAN…!»


-Skinheads: Divertidísima, con una letra y unos arreglos cojonudos, y con una letra que seguro que les granjea muchísimos amigos a los Mercancías Peligrosas. De lo mejorcito del disco.

-Vete a la puta Cuba: Fosforo versiona este clásico del punk británico (no lo digo yo, me lo ha chivado él) con una letra suya al 100%. Si no les gusta, váyanse a la puta Cuba. O a Venezuela. O a Corea del Norte. Esta es la canción que quiere Pablo Iglesias para España. ¡Rojos! ¡Facinerosos! ¡Rompepatrias! ¡Bachibuzuks! 


En conjunto, El alce borracho de Tycho Brahe es un buen disco. Tiene sus fallos, claro. Como ya he dicho, la vocalización no es siempre la mejor, y hay un par de temas que son algo más flojos, aunque según me contó Pablo, son precisamente los primeros que compusieron, o sea que ha habido una mejora, lo que es buena señal.

Desgraciadamente, Mercancías Peligrosas se disolvió hace unos días con apenas un disco de estudio, lo que les convierte automáticamente (porque lo digo yo) en los Sex Pistols españoles. ¡Qué ganas de verles anunciar mantequilla!

En fin, disoluciones aparte, el caso es que el disco ahí queda, y si les gusta el punk, les gustará El alce borracho de Tycho Brahe. Si no, pero sí disfrutan de letras mordaces e ingeniosas, también. Mírenme a mí, oigan, que estoy a punto de escribir las cosas con «k» y rebelarme contra el capitalismCÓMO QUE REBAJAS EN BOINAS ESTE ES MI DÍA DE SUERTE