12 mar. 2015

Quesejodan, mano de milenio y gamba

«Nadie ha muerto del todo hasta que mueren las ondulaciones que ha provocado en este mundo: hasta que se para el reloj al que dio cuerda, hasta que fermenta el vino que preparó, hasta que se recoge la cosecha que plantó».
El segador, Terry Pratchett



Ha muerto Terry Pratchett.

Terry Pratchett era el creador de la saga Mundodisco, una obra que combinaba el género fantástico (y últimamente, hasta el steampunk) con la sátira, la mala baba y la reflexión.

Las obras de Pratchett no solo divertían, sino que te hacían pensar entre (y en muchas ocasiones, incluso durante) carcajada y carcajada.




Mi relación con Pratchett viene de largo. Hace más de 10 años, siendo yo un crío de unos 13 o por ahí, vi en una librería Solo tú puedes salvar a la humanidad. Reconocí el nombre porque mi padre tenía las aventuras gráficas del Mundodisco. Le pedí a mi madre que me lo comprase.

Encontré una historia de ciencia ficción de la buena, de la que te hace pensar. Una novela con un mensaje pacifista que llama al respeto, a la tolerancia y al entendimiento entre culturas. A la empatía, a ponerse en el lugar del otro. A darse dos segundos para pensar qué motivos puede tener otro para hacer lo que hace.

Luego cogí Rechicero, este ya del Mundodisco, y no me separé de Pratchett. Hasta hoy, cuando la Muerte («ACOMPÁÑEME, SIR TERRY») no ha podido esperar para llevárselo después de haber sufrido Alzheimer durante unos años.

Terry Pratchett me ha hecho reír, me ha hecho pensar, me ha hecho reflexionar, me ha hecho replantearme muchas cuestiones, me ha hecho leer a Neil Gaiman, me ha hecho hablarles a otras personas de Terry Pratchett, me ha hecho conocer a gente a la que aprecio con la que, en principio, solo tenía en común la afición por el Disco, y mucho más. En resumen: ha hecho que mi vida sea mejor.

Gracias por todo, maestro. La tortuga se mueve.





P.D.: Se ha establecido una web de donaciones para atención a pacientes con Alzheimer en honor del Hombre del Sombrero. Si han disfrutado con su obra y el bolsillo se lo permite, hagan una donación en su memoria. Qué menos.