28 dic. 2014

Locke: si la cagas, no conduzcas

«Can’t remember anything at all
Flame trees lined the street
Can’t remember anything at all
But I’m driving my car down to Geneva»
Higgs Boson Blues, Nick Cave & the Bad Seeds


¡Inocentes! ¡Troliados! ¡Que no, que no hay entrada! ¡JAJAJAJAJAJAJA!

Bueno, no, esperen. Sí, sí que hay. Pues eso, quédense. Ya verán qué bien nos lo PASEMOS.

El otro día vi Locke, de Steven Knight, creador y jefazo de Peaky Blinders, una serie que mezcla principios del siglo XX con contrabando de alcohol, guerras de bandas, irlandeses, boinas y canciones de Nick Cave y Tom Waits. Vamos, que todo bien. Pero no hablemos de Peaky Blinders (más que nada porque solo he visto dos capítulos de momento) y centrémonos en Locke.





Si su cuñao tuviese que explicarles de qué va Locke, seguramente les diría, entre langostino y langostino, que «pues va de un notas que se tira toda la noche ahí conduciendo porque el muy crack se folló a una piba cuando estaba currelando fuera de casa y mira, que encima tiene movidas del trabajo y vamos, que el tío pasa una nochecita de perros, pero que la peli es un coñazo, ¿eh? Que no tiene ni tiros ni nada, yo pensaba que iba a ser de persecuciones y eso y nada». 

Ahora bien, si tuviese que explicárselo alguien menos… «crack», les diría que Locke es una historia de cómo se viene abajo en una sola noche la vida de alguien que parece tenerlo todo bajo control. No sé, ustedes verán a quién le hacen caso, FIGURAS.

Desde luego, no es una película con un ritmo trepidante, pero es que no es lo que la historia necesita. Tampoco es una película repleta de acción, porque tampoco lo necesita. Es una película de personaje(s) en lo que lo importante es ver cómo Ivan Locke, interpretado por un Tom Hardy que hace una de las interpretaciones del año, va viendo cómo su vida se desmorona.


«La he liao’. Si es que la he liao’, me cago en mi vida».


A mí Locke me ha servido para reconciliarme con Tom Hardy, quien me pareció lo mejor de la fallida El caballero oscuro: la leyenda renace, solvente en Lawless León (Sin ley), y un TITANAZO en esta película. Qué quieren que les diga, confieso que el planteamiento «Tom Hardy en coche hablando por teléfono durante 80 minutos» no me entusiasmaba, pero lo cierto es que el tío está tremendo y te tiene enganchado a la pantalla. Además, se agradece que no se intente alargar la película artificialmente para llegar a los 90 minutos. La historia dura lo que tiene que durar, y punto.

En fin, tampoco les puedo decir mucho más porque supondría destriparles la película, y en una cinta en la que la trama avanza a golpe de diálogo, revelar más de la cuenta debería ser delito, igual que llevar a niños maleducados al cine para que se pasen toda la santa película diciendo incoherencias como «quiero palomitas», «quiero más palomitas» o «el cura que me da catequesis me pone ojitos».

Sí les puedo contar que, como sabrán los que me sigan en Twitter (o como los llaman los del gobierno, «los antisistema»), soy un ferviente defensor de la película, y la he recomendado varias veces… y no a todo el mundo le ha gustado. Esto es normal, claro. Lo que no es normal es que me dijeran «es que en la película no pasa nada». Y es que ya se sabe que hay un sector del público que ignora por completo qué es eso del «de-saaaa-rro-llo de par… per-so-na-jjjjes» que no captaría el mensaje de una película ni aunque le propinase una soberana paliza. ¡Pero es que encima hay una metáfora de la propia trama en la película! Pero claro, no está explicada como las de Christopher «El Joker explica en voz alta que es un agente del caos» Nolan, y algunos se pierden. Además, es mentira que no haya acción: ¡Tom Hardy se pasa toda la película conduciendo mientras habla por el móvil! ¡Podrían quitarle PUNTOS DEL CARNÉ…!


«¿Que el Joker QUÉ?»


Si no son ustedes de esa casta deleznable, y saben disfrutar de una historia bien contada donde Tom Hardy está en pleno estado de gracia, entonces, no lo duden: Locke es su película. De lo mejorcito del 2014, pese a que la película sea de 2013. Créanme. Hasta sale en mi lista Lo mejorcito del 2014, y el título de una lista no les mentiría, ¿verdad? ¡Que es una lista, no un político!




«¡Vedla, vedla! ¡A mí m’ha encantao’, eh!»