24 may. 2014

«El sueño de plata», una decente novela de entretenimiento



Una semana más  (esta vez sí), y tras haber gritado «VAMOOO VAMOOOO» en más de una ocasión, vuelve RduTcB, ese blog que va sobre cosas. Ya saben, esas cosas.

Ya sabrán ustedes que yo soy muy fan de Tom Waits la ciencia-ficción, y que me pirra todo lo que juegue con realidades alternativas y mundos paralelos, así que el lanzamiento por parte de Roca Editorial de El sueño de plata, secuela de Intermundo y escrita por Neil Gaiman (en realidad no, ahora lo comentamos), Michael Reeves (más o menos) y Mallory Reeves (esta sí) hizo saltar todas mis alarmas.




Para ponerles en antecedentes, la saga Intermundo trata sobre un escuadrón de individuos pertenecientes a varias realidades alternativas (los Caminantes) que luchan para evitar que los Binarios y los Maldecimales se hagan con el control de los mundos paralelos. El protagonista es Joe(y) Harker, un chaval que se ve inmerso en todos los fregaos que hay. Porque claro, si no, no habría novela.

La idea original parte de Neil Gaiman y Michael Reeves, y la primera novela de la saga fue escrita a cuatro manos entre los dos. Sin embargo, no es el caso de la segunda novela. Neil Gaiman, que bastante ocupado estaba ya con El océano al final del camino (crítica aquí) y El galáctico, pirático y alienígena viaje de mi padre (ídem), decidió delegar la tarea de escribir el segundo libro en Michael Reeves. Desgraciadamente, el bueno de Reeves padece parkinson, y al poco tiempo delegó la tarea en su hija Mallory, reservándose la tarea de editor. Neil Gaiman observaba desde la barrera y de vez en cuando aportaba alguna que otra idea, pero sin llegar a escribir nada, como cuentan aquí los propios implicados.

Aquí tengo que darle un tironcillo de orejas a Roca Editorial, porque aunque es comprensible que utilicen el nombre de Neil Gaiman como reclamo, en ningún lugar del libro se especifica que es «basado en una idea de», sino que los tres aparecen como iguales. Bueno, ni como iguales: el nombre de Mallory Reeves, la verdadera escritora de la novela, es el que menor tamaño tiene. Bien es cierto que en la página oficial de Neil Gaiman en español sí explican el asunto, pero no estaría de más que esa información se incluyese en el propio libro.


Neil Gaiman, el señor que no escribió El sueño de plata.


Una vez aclarado esto, ¿es El sueño de plata una mala novela? En absoluto. Es un librito juvenil muy entretenido que viene la mar de bien para iniciar a los chavales en el tema de los universos paralelos y las realidades alternativas. La novela se lee prácticamente del tirón y no se puede decir que el ritmo decaiga en ningún momento. Lo único malo es que es una novela «de transición», bastante enfocada a dejar todas las piezas colocadas para cuando llegue la ya confirmada tercera parte, por lo que en algunas ocasiones da la sensación de componerse exclusivamente de segundo acto.

Como ya digo, a mí el tema de la ci-fi y el multiverso me pirra, y la saga Intermundo establece que en el espectro de universos hay dos extremos: uno más orientado a la magia, y otro más hacia la ciencia. Esto hace que los oriundos de cada una de esas realidades tengan capacidades distintas y que nos encontremos con una amplia variedad de Joeys alternativos: mujeres lobo, ciborgs, hechiceros, veteranos curtidos en mil batallas… lo único malo de esto es que todos los nombres son similares entre sí, y al principio puede confundir bastante. No es como leer El Silmarillion, pero resulta algo complicado hasta que uno se acostumbra.

Desgraciadamente, esta vez me vuelve a tocar quejarme un poco de la traducción, como ya hiciera con El océano al final del camino y El galáctico, alienígena y pirático viaje de mi padre. Si bien no es que sea mala, los diálogos pecan de sonar demasiado artificiales cuando se comparan con la versión en inglés, y hay alguna que otra errata suelta por ahí. Sin embargo, lo peor es un momento en el que en el original hablan de UNA palabra que aparece escrita, «TimeWatch». En la versión traducida, sigue hablándose de una palabra… que resulta ser «Vigilantes del Tiempo». Según mis cuentas (y eso que, como traductor que soy, soy de letras), eso no es una palabra, sino tres. Y no estamos hablando de algo que se mencione en la página 40 y vuelva a salir en la 204, no, sino de una frase que está justo a continuación. Vamos, que el despiste, con una revisioncita, se hubiera corregido sin mayores problemas. Una lástima, la verdad.


El sueño de plata es una novelita entretenida orientada a un público juvenil que hará las delicias de la muchachada que empieza a meterse en el maravilloso mundo de la ciencia-ficción. Tiene buen ritmo, es entretenido y juega con conceptos muy interesantes. Ahora bien, no es Neil Gaiman, y eso puede jugar en contra de los que esperen encontrar una de sus joyitas. Sin embargo, si lo valoramos por lo que es, podremos pasar un rato bien entretenido, que no es poco.



Por cierto, la semana que viene, Neil Gaiman, la estrella del rock de los escritores, va a estar en España. Repito: NEIL GAIMAN VA A ESTAR EN ESPAÑA. Yo personalmente ya tengo mis entradas (desde hace semanas) para verlo en Barcelona en Una velada con Neil Gaiman, pero si ustedes no pudieron agenciárselas, que sepan que también va a estar firmando tanto en la ciudad condal como en Madrid.