16 nov. 2013

«Thor: El mundo oscuro», la mediocridad de los dioses

«Lord, the hammer came down
It knocked me to the ground
And I said, "Please, please
Take me back to my home town"
Lord, the hammer came down»
The Hammer Song, Nick Cave & the Bad Seeds



Una semana más, y tras haber destruido el universo tal y como lo conocemos, vuelve RduTcB, un blog con delirios de grandeza.

Los que sean asiduos de esta casa ya sabrán de mi pasión por Marvel y sus adaptaciones a otros medios. Así pues, el año pintaba la mar de bien, sobre todo tras el estreno de la polémica (pero genial, y me pego con quien diga lo contrario) Iron Man 3, dado que aún quedaba la serie Agentes de S.H.I.E.L.D. y la película que nos ocupa: Thor: El mundo oscuro… El problema es que ambos productos han acabado siendo una mediocridad.





De la serie ya hablaremos en otro momento; hoy nos ocuparemos de la nueva aventura del asgardiano aficionado al bricolaje. Para variar (no) me centraré en los puntos que más me han llamado la atención y, aviso desde ya, habrá spoilers, así que si les dan alergia, ya saben lo que tienen que hacer. Efectivamente, leer otra de las entradas de este blog, que las tengo baratas.

- MALekith: Cuando se anunció que Christopher Eccleston interpretaría al villano de la función, servidor se alegró bastante. No porque hubiera interpretado al Doctor en Doctor Who, que sinceramente es una serie que me da bastante igual, sino porque las pocas veces que lo vi actuar (por ejemplo en la irregularísima serie Héroes) me había parecido un tipo bastante carismático que sabía dotar a sus personajes de cierta enjundia.

No es el caso de Malekith.

No creo que sea justo culpar a Eccleston de que el malo maloso de Thor: El mundo oscuro no tenga personalidad alguna, dado que el hombre de Salford hace lo que puede con un personaje paupérrimamente escrito. En serio, si creían que Whiplash (una especie de Juanmu con látigos), la amenaza de Iron Man 2, era el peor villano Marvel hasta el momento, prepárense para enfrentarse al líder de los Elfos Oscuros.


«¡Mira qué cara de malo! ¡GRRRRRR!»


Whiplash, si bien era un malo de mierda, al menos tenía una motivación para liar los apechusques y querer freír al bueno de Stark… pero ¿Malekith? Malekith quiere destruir el universo para que todo sea oscuridad de nuevo. ¿Por qué? Porque es lo suyo. ¿Por qué? Porque es un Elfo Oscuro. Un Elfo Oscuro de esos que llevan mascaritas para evitar maquillar a los extras. Esos Elfos Oscuros cuyas máscaras los hacen parecer robots sin personalidad y evitan que tengan el más mínimo ápice de carisma. Esos Elfos Oscuros que parecen salidos de un capítulo de los Power Rangers.

Malekith es malo porque Elfo Oscuro nació. Ya está. No tiene más. No hay conflicto, no está resentido porque no le dejaran entrar en el Club de los No-Malekiths («¡Pues Malekith Glumplich ha entrado!») ni porque el padre de Odín le quitara la novia. No. Es malo porque sí. Planísimo. Aburridísimo. Sin apenas frases. La versión de carne y hueso del Destructor. Fatal. Todo mal. 

Ah, y le churrascan media cara. Es lo más interesante que le pasa.


- «¿Saben aquel que diu que va un asgardiano a Midgard y…?»: Si bien casi todas las películas de Marvel Studios habían tenido sus dosis de humor, no cabe duda de que fue Los Vengadores (de la que hablé aquí) la que más cantidades de comedia aportó. Y ojo, que salvo alguna que otra gracieta, los chistes entraban sin problemas. Iron Man 3 también aportó gran cantidad de chascarrillos, algo que encajaba perfectamente con la personalidad apabullante de Tony Stark. Con Thor: El mundo oscuro, han querido repetir la jugada. Y no, ¿eh? No. 


«¡Y el gigante de hielo dice “No, pero me gustaría verlas”!»


Yo soy ferviente defensor de la comedia sin más justificación que la propia comedia, pero no hay que ser un inconsciente y meterla forzadísima, como si fuera una violación a base de chanzas. Pase el chistecito del metro en mitad de la puta batalla final, por mucho que corte el ritmo. Pase lo de Thor colgando el Mjolnir en un perchero. Pero lo que no puede ser es que al ya irritante personaje de Kat Dennings (o como yo la llamo, «la Christina Hendricks morena») se le añada otro aún peor: el becario. Sí, sé que tiene nombre (Ian, creo), pero me da igual: EL BECARIO. EL BECARIO DE LA BECARIA.

Estos dos personajes no sirven para nada más que para soltar chistecitos sonrojantes y poner de los nervios a cualquier persona sin una tolerancia sobrehumana al cargantismo. Claro está que siempre suele haber un alivio cómico, pero es que en este caso ni son alivio, ni son cómicos. Lo único que provocan son ganas de que les aplasten los sesos con el Mjolnir.

Peor aún es el caso del doctor Erik Selvig: de genio científico en Thor y Los Vengadores a puto profesor chiflado en la cinta que nos ocupa. Que si ahora sale en pelotas en Stonehenge, que si luego sale en pantalones cortos en un manicomio (genial cameo de Stan Lee en el que por fin la gracia de la escena no radica en su aparición, sino que otorga el remate del gag con su frase), que si va en gayumbos «porque me ayuda a pensar»… Deplorable. De nada sirve que digan que es porque estuvo poseído por Loki, porque también fue el caso de Ojo de Halcón y bien que repartió flechazos de Cupido en la batalla de Nueva York.


Que los cuelguen del palo mayor.


El problema es que Thor es un personaje solemne, y el aire cómico no le pega demasiado bien a sus aventuras. No digo que no tenga que haber algún que otro gag, pero en este caso se les ha ido la mano. Se cayeron en la marmita de chistes cuando eran pequeños. ¡Y es que encima la mayoría no funcionan! Igualitos que los de Agentes de S.H.I.E.L.D. o los de Pedro Ruiz (al que fui a ver), oigan. Se quedan esperando una risa que no llega. Esperemos que la nueva película del Capi, El Soldado de Invierno, encuentre el equilibrio justo.


- Jane Foster, damisela en apuros: Jane Foster debe morir. Esto es así. Sería un punto de inflexión para Thor, y nosotros nos libraríamos de un personaje que aporta poco o nada. En El mundo oscuro, se limita a albergar el Éter y necesitar que la rescaten. Sí, descubre cómo salir de Svartalfheim, pero su aportación se limita a poco más que eso. Por Odín, si hasta cuando Loki, Thor y ella abordan una nave de los Elfos Oscuros y parece que va a poder hacer algo… ¡se desmaya! Mal. Muy mal.


- ¿Arco de personaje? ¿Qué es eso?: En Thor, el personaje epónimo pasaba de joven (de cientos de años, pero joven) arrogante a líder maduro. En Los Vengadores aprendía a trabajar en equipo con los humanos a los que consideraba inferiores. En Thor: El mundo oscuro coge el metro.


Ojalá Thor arreándole un rayo a un villano y diciéndole «You’ve been… THUNDERSTRUCK!». Luego se pone unas gafas de sol, sonríe a cámara y se acaba la película.


En serio, no tiene evolución alguna. Tal cual empieza la película, la acaba. Bueno, tal cual no, creyéndose que su hermano (zí, el hedmano) ha muerto… pero no. Y eso nos lleva a hablar del ídolo de las jóvenes, el mayor humidificador de ropa interior de la actualidad, el Dios de la Mentira y la Gomina: Loki.

Decía Mr. Daine en el Focoforo lo siguiente: «Thor: El Mundo Oscuro debería haberse llamado Loki: Qué Fácil Es Ser El Maestro De La Mentira Cuando Todo El Mundo Es Imbécil», y no podría tener más razón. Los engaños del gigante de hielo («¡DÉBIL GIGANTECITO!», que diría Hulk) se ven venir a la legua. ¿Que le corta una mano a Thor? Engaño, joder. ¿Que muere empalado? Engaño, hostias. ¿Que Odín se sienta de forma chulesca y pasota con una lanza en el trono de Asgard? Engaño CRIS-TA-LI-NO.

No creo que nadie pensase que Loki se iba a redimir, o que realmente iba a ayudar a su hermanastro de forma desinteresada para luego volver a su celda. Ah, y hablando de celdas, ya basta de villanos que planean su encierro para atacar desde dentro: Loki en Los Vengadores, Kurse en Thor: El mundo oscuro, Khan en Star Trek en la oscuridad, el Joker en El caballero oscuro… BASTA YA.


Loki leyendo Choque de reyes y suplicando que le den muerte por compasión.



- Los poderes de Frigga: ¿Qué cojones? No, en serio, me cago en las seis Gemas del Infinito, ¿qué cojones pasa con Frigga? ¿Por qué hostias tiene los mismos poderes que Loki DE REPENTE? Me da igual que en los cómics no los tuviese, porque a fin de cuentas estamos hablando de una adaptación, pero es que en la primera película no hacía gala en ningún momento de ellos, por lo que huele muchísimo a maniobra de guion chunga de última hora para acercar a su personaje con Loki. MAL.


- El futuro: ¡El Coleccionista me ha copiado el peinado! Dicho esto, centrémonos en lo que corresponde al martillo pilón de la Marvel. Kevin Feige ha comentado que tienen alternativas tanto para el regreso de Hopkins como para si decide no repetir. Hopkins ha dicho que cree que con dos son suficientes. Alan Taylor ha dicho claramente que está muerto. Pero claro, hablamos de una película de cómics, y ya se sabe que, si no hay cadáver, no hay nada seguro. Y a veces, aunque salga, ya se sabe.

Cuesta creer que Loki no haya asesinado a Odín. No es que se llevaran muy bien que digamos, y el tipo de verde y dorado es muy fan a las puñaladas, tanto literales como metafóricas. Tampoco es que el Padre-de-todos haga mucho, la verdad. Suelta su discursito en modo piloto automático, y ya está. El propio Hopkins dijo que aceptó el papel «porque me lo ofrecieron». En los tebeos, Odín suele actuar como un deus ex machina o dar órdenes desde su trono. En las películas hace poco más o menos lo mismo. No sería una gran pérdida.


«En este complejo diagrama explico por qué Odín está de adorno. También he metido referencias a los tebeos porque soy un cachondo. Ah, y voy en pantalones cortos».


Ahora bien, para una hipotética (y casi segura) tercera entrega, espero que dejen de depender tanto de Loki y nos den a la Encantadora o a Surtur. Sí, sería darle la espalda a un ejército de mojabragas, pero sinceramente, Thor es la franquicia más flojita de Marvel Studios y necesitan dar un puñetazo sobre la mesa.


Thor: El mundo oscuro no es una mala película. Está muy cerca, pero se salva por cosas como ese tour de force que es la batalla final. Sin embargo, la falta de enjundia de su villano, la insoportabilidad de los científicos («No, Mr. Selvig! No, NOT SCIENCE!»), el humor forzado y excesivo, las cosas forzadas de guion PORQUE SÍ, el ninguneo a Hogun y los giros previsibles hacen que solo sea una película normalita. Correcta, sin más. Mediocre. Ni fu ni fa. MEH.