19 oct. 2013

«Choque de reyes», un soberano coñazo

«I saw the book fall from your hands

As you slowly died of boredom»
Hiding All Away¸ Nick Cave & the Bad Seeds



Una semana más, y tras haberme enfrentado a las oscuras fuerzas de la necedad, vuelve RduTcB, el mejor blog escrito por un valenciano de veintidós años con boina que ha habido jamás.

Ya hace tiempo que, como muchos otros, leí Juego de tronos animado por los desnudos gratuitos la calidad de su adaptación televisiva. El primer volumen de Canción de hielo y fuego, escrita por George R. R. «un escritor con gorra» Martin, me gustó bastante, pese a que no soy fan de la fantasía épica y las ambientaciones de capa y espada tienden a producirme urticaria. Así pues, unos meses después de finalizar la primera novela, osé empezar con Choque de reyes. CRASO ERROR.


Ejjejjejj sale desnuda ejjejejjej tetas tio k weno k kraks ejejejjej


El problema principal de Choque de reyes es que es aburrido como él solo. Soporífero. De verdad. El Festival del Bostezo.


Empecé a leer este grueso compendio del tedio el 15 de mayo. Lo acabé el 6 de octubre. Esto no me había pasado nunca con ningún libro. ¿Casi cinco meses para una sola novela? Ni de coña. Y claro, como no me gusta llevar varios libros a la vez (aunque me casqué todo The Walking Dead entre medias), las anestesiantes desventuras de los habitantes de Poniente me han apartado de otras novelas más interesantes, como El arte de ver crecer la hierba o Pintura secándose: historia a través de los tiempos. Pero claro, a ver quién es el guapo que se ponía a sufrir semejante tostón por voluntad propia. Al final, como si fuera una medicina, me obligué a leer un capítulo diario hasta que lo acabé.

Bien es cierto que las primeras doscientas páginas no están tan mal. El prólogo con Davos, Stannis y la pelirrojaza esa tremendísima Melisandre te tiene en tensión mientras lo lees, y la llegada de Tyrion a Desembarco de Rey es interesante por el tejemaneje político que hay detrás… pero ay, lo de Arya. Ay, lo de Daenerys.

La trama de Arya consiste en su mayor parte en la chiquilla yendo de un lado para otro con su selecto grupo de imbéciles. Poco importa que Jaqen H’ghar tenga carisma para parar un tren, o que ya casi al final sepamos más de Roose Bolton, porque lo cierto es que su trama es un relleno alargado para contentar a los fans de la hija de Eddard Stark. Fans entre los que no me encuentro, dicho sea de paso. Sí, es una chiquilla aguerrida y con valor que no se ajusta a lo que se espera de ella y desafía al pérfido heteropatriarcado, pero lo cierto es que me resulta bastante indiferente. Tampoco es un tipo de personaje que no se haya visto nunca y es algo predecible.


Este señor es un actor indio que también se llama Arya. No sé nada de él, pero ya me cae mejor que la cría Stark.


¿Se acuerdan? ¿De la trama de Daenerys en la segunda temporada de la serie? Que por culpa de unos dragones… toda esa mierda. ¿Se acuerdan? ¡De lo de los dragones! ¡Daenerys! ¡Que se los quitan! ¡Que se mete en una torre! ¡Qué coñazo, lo de Daenerys! ¡Qué espanto! ¡Daenerys, jubílate…!

Bueno, pues en la novela es peor. En serio. Su trama podría llamarse El Pagafantas de Poniente, porque casi todos sus capítulos (al menos en los que no está dando vueltas por el desierto, el colmo de lo apasionante) consisten en un señor de Qarth tirándole cacho y prometiéndole el oro y el moro para que sea suya. Ella dice que no. Él insiste. Y así. Divertidísimo de leer, un locurón. Madre mía, SIX SEASONS AND A MOVIE.

La parte de Theon, pues bueno. Ni fu ni fa. Normalita. Quizá de lo mejor del libro. Sí, de lo mejor del libro, y es normalita. Así están las cosas. Desde luego, es mucho mejor que la parte de Bran y compañía, una apasionante epopeya de soñar con lobos (que sí, que es un warg, Martin, lo pillamos con los tres primeros) y esconderse. Pura literatura.


La cara de Hodor es la misma que ponía yo mientras leía Choque de reyes.


«¡Pero Tyrion…! ¡La parte de Tyrion será interesante…!», le imploré a Dios, a sabiendas de que no existía. Mis plegarias (evidentemente) no fueran escuchadas, salvo quizás por el vecino de al lado, que también oyó cómo gritaba y me retorcía de dolor mientras avanzaba capítulo a capítulo.

Los capítulos del enano favorito de todos (si no contamos a Al Pacino, claro está) son una mezcla entre intrigas políticas (BIEN), paseos por la ciudad haciendo recados (REGULAR) y una batalla laaaaaaaarga como un día sin croquetas (MAL). Vale, vale, reconozco que lo de la batalla es algo personal: me aburren soberanamente los enfrentamientos cinematográficos o literarios. Todo el fregao del Abismo de Helm en Las dos torres me pareció la perfecta cura contra el insomnio… hasta que llegué a la batalla de Aguasnegras, que encima es de BARQUITOS, ya para rematar el chiste.

Como ya digo, el Hundir la Flota está muy bien narrado… pero es que lo que pasa no me interesa una mierda. Además, llegado a ese punto de la novela, solo quería que se acabase de una vez o que me pusieran la inyección letal. Ahora bien, si les gustan las batallas navales, disfrutarán como enanos. Je. ¿Lo pillan? ¡Como enanos! ¡Por lo de Tyrion! ¡JAJA! ¡COMO ENANOS! ¡¡COMO ENANOS!!


«¡JAJA…! ¡“COMO ENANOS”, DICE…!»


«Joder, Bóinez, puto hater… pues si no te estaba gustando, no habértelo acabado», dirá alguno, y no sin cierta razón. Lo que pasa es que yo, cuando empiezo un libro, lo acabo. No me gusta nada dejar cosas a medias. ¿Me hace eso mejor persona que aquellos que sí lo hacen? Bueno, no me corresponde a mí decirlo… pero sí.

El caso es que, ya que había empezado la acometida contra este gigante de lo insípido que es Choque de reyes, decidí acabarlo. Y lo acabé, aunque el coste fue muy alto: horas de aburrimiento y pérdida de las ganas de vivir. Claro, como todo hijo de vecino, decidí que el mundo debía compartir mi sufrimiento, así que di mucho el coñazo por Twitter, donde me sorprendió ver que hasta los fans de la saga me daban la razón. «Pero espérate a Festín de cuervos y Danza de dragones», me advertían, «que son aún peores».

Y digo yo, si en una saga de cinco libros, tres son malos y un coñazo… ¿no significa eso que la saga también lo es? Es pura matemática.





Poooooor cierto, la semana que viene, el viernes 25, tenemos nueva fiesta de La Cabina… y nuevo Mediometrash. Repetimos Sixto y servidor, pero en vez de a Rubén Fdez., incorporamos al impresentable de Raúl Salazar, de Un respeto a las canas. Proyectaremos dos mediometrajes de BIEN, habrá guateque y francachela, y más tarde veremos en comunión un nuevo mierdometraje con comentarios en directo del Trío Mediometrasher. ¡Vengan a reír con los ingeniosos comentarios de Sixto! ¡Estallen en carcajadas con la incontenible verborrea del risueño Bóinez! ¡Ríanse del canoso Salazar! ¡Apláudannos! ¡Adoren a sus ídolos indiscutibles: nosotros (y quizá Raúl)! ¡Tírennos cacho! ¡Hagan lo que quieran, pero apúntense al evento y vengan!