21 sept. 2013

El hombre de acero: SUPERMAL

«Super-superman
Super-superman»
Super Superman, Miguel Bosé



Una semana más, y tras empezar el artículo con una canción tan infumable como la película que nos ocupa, vuelve RduTcB, un blog que anima a Nolan a jubilarse. #NOLANJUBÍLATE, copón.

Como muchos sabrán (y si no, pues se lo cuento), Superman nunca ha sido uno de mis superhéroes favoritos. Su rectitud moral y amplio abanico de superpoderes me resultan bastante anodinos, y además inserte chiste aquí sobre llevar los calzoncillos por fuera. Por eso, no tenía especial prisa por ver El hombre de acero. Sin embargo, cuando la pusieron en doble sesión en el Cinestudio d’or junto a la recomendabilísima Star Trek en la oscuridad por cuatro euretes, agarré a mi señor padre y para allá que nos fuimos. Y, como predijo Juankiblog… SUPERMAL, joder. TODO MAL.


Los brillitos. Los brillitos. Ni el puto J. J. Abrams, joder.


Largo y tendido se ha hablado ya de la peliculita, dirigida por Zack Snyder (300, Watchmen…), producida por Christopher Nolan (la nueva trilogía de Batman, Origen, #NOLANJUBÍLATE…) y escrita por el colaborador habitual del director del pelo graso: David S. Goyer (Blade: Trinity, Flashforward…), así que, para no faltar a la tradición, me centraré en ciertos aspectos. Hala, pónganse la toalla a modo de capa y sigan leyendo. Spoilers van, aviso... si no la han visto, pasen directamente al final del artículo, que hay algo que les interesará.

- Los flashbacks y el ritmo: Como ya dije hace tiempo, una de las mayores lacras del género superheroico cinematográfico es esa afición a contarnos el origen cada vez con todo lujo de detalles. En El hombre de acero esto se hace por medio de flashbacks que, bueno, aún tienen un pase… pero que se cargan por completo el ya de por sí tedioso ritmo de la película.

El problema principal de, como la llama James Wallestein, Manos Steel, es que su metraje excesivamente largo y las escenas irrelevantes hechas para rellenar dinamitan por completo la poca emoción que pudiera tener la película. Claro, hay momentos que están bien, como el primer vuelo de Zupedmán (y esos saltos homenajeando la primera versión del personaje), pero lo cierto es que prácticamente la primera mitad de la película va de un tipo muy pocho y errante que es más Bruce Banner que Superman. Le falta solo que suene The Lonely Man de fondo.


Bueno, este planeo a medio metro del suelo era DE RISA, las cosas como son.



- Joder, Cristo MAN, ¿no?: Que Superman es desde hace mucho una figura poco menos que mesiánica no es ningún secreto, ¿verdad? Su padre le manda a la Tierra para salvar a la humanidad, tiene superpoderes, se sacrifica por los demás, ambos son personajes de ficción…

Pero claro, aquí estamos ante una película producida por Nolan y escrita por su guionista de confianza, así que no se puede ser sutil. Hay que decir varias veces que el bueno de Kal-El tiene 33 años (¡qué casualidad, como el Chuscristo cuando le clavaron en la cruz!), tiene que tirarse desde una nave en posición de crucificado y, por qué no, tiene que ir a confesarse a una iglesia.


Tan sutil como una patada en las pelotas, amigos.


No es que me molesten los paralelismos: a fin de cuentas, yo siempre he dicho que la Biblia tiene historias muy chulas y epiquísimas. Lo que me molesta es lo descarado que es todo. Solo falta que se pause la película y aparezca Goyer diciendo «CUIDAAAO, CAPATAAAZ, QUE TIÉ TAITRÉS AÑOS PORQUE ES COMO EL JESUCRIIIISTO, ¿NO SABES?».


- El general Zod: ¡Arrodillaos ant…! Ah, no, que no lo dice. Bueno, pues saluden con la mano a Michael Shannon, uno de los mejores actores del momento, que consigue PETARLO incluso cuando casi todas sus interpretaciones son un ejercicio de sobreactuación del quince.

En El hombre de acero, Shannon interpreta al general Zod, el malvado malo maloso de la película con tintes supremacistas (posible miembro del Ku Klux Krypton) y que busca el renacer de su planeta de origen para poder devolver a su raza a su antiguo esplendor… lo que tampoco es malo, de no ser porque implica joder la Tierra y matar a todos sus habitantes. Pero vamos, que por lo demás guay, ¿eh? Un tío de puta madre, que hasta te deja dinero para un café y luego no quiere que se lo devuelvas.


«¡¡TE HE DICHO QUE DA IGUAL, QUE SOLO ES UN EURO, JODER…!! ¡¡QUÉDATELO, COÑO…!! ¡¡PARA ESO ESTÁN LOS PUTOS AMIGOS…!!»


El problema es que Zod no deja de ser un villano planísimo, por mucho que, casi al final, nos explique en voz alta sus motivaciones. Sí, sí, en voz alta. Porque su actitud a lo largo de la película no había dejado claro el motivo de su misión. No. Goyer ve necesario que diga «todo lo que he hecho… lo he hecho por Krypton». YA LO SÉ, LLEVO CASI DOS HORAS Y MEDIA VIENDO LA PELÍCULA, JODER.


- Deus-El Machina: «Russell Crowe como Jor-El», le dice la hija al padre. «Russell Crowe como Jor-El. El padre de Superman. Lo que hizo Marlon Brando». La hija al padre. «Déjame, hija mía, ¿no ves que estoy viendo Los miserables?», le dice el padre a la hija. «Estoy viendo Los miserables. Déjame, hija mía». Qué feo, ¿no? Decirle a su hija que lo deje, que está viendo Los miserables. ¡Para miserable, Russell Crowe! ¡Cabrón…! ¡Que no tienes musculatura facial…! ¡Que todo lo interpretas igual…! ¡¡SOBRINO DE MIL CAMELLOS…!!

En fin, el caso es que el inexpresivo actor australiano da voz a Jor-El, el deus ex machina LITERAL de la película. «Eh, Bóinez», dirá alguno, «que “literal” no significa figuradamente, que lo estás usando mal». Pues no. No lo estoy usando mal. Ya quisiera yo estar usándolo mal.


«¿Alguien ha usado mal la palabra “literal”?»


Antes de que Krypton haga un Alderaan y reviente en mil pedazos, Jor-El trasvasa su conciencia, su esencia, o qué sé yo, a un aparatito que, una vez introducido en tecnología kryptoniana, genera un duplicado virtual del señorón. Pero ojo, no un mensaje grabado ni nada por el estilo, ¿eh? Una inteligencia artificial con sus recuerdos, sentimientos y demás, completamente interactiva. 

«Vale, eso justifica la parte del ex machina, pero no lo del deus». Ya. El tema está en que cuando introducen el aparatito en la nave de Zod, Jor-El se hace con el control de la misma y la gobierna, abriéndole puertas a Lois Lane (que está ahí porque sí, porque algo tiene que hacer), cerrándoselas, avisándole de dónde están los enemigos… vamos, que en esa nave, el tío hace lo que quiere. Muy conveniente, ¿eh? Muy conveniente.


- La comedia como kryptonita: Ya en El caballero oscuro: la leyenda renace, otra mierda de la que hablé por aquí, había algún que otro penoso intento de humor. El hombre de acero no es una excepción, y sus burdos y toscos episodios cómicos resultan incluso más vergonzantes.

Una mujer soldado que se ríe como una adolescente mientras explica «es que está buenísimo», Superman diciéndole a Lois Lane que «nunca ha besado a alguien de otro planeta» con tono chulesco… una pena, de verdad. Y peor aún queda cuando supone una ruptura completa con el tono solemne, sombrío, seriote y, en definitiva, ABURRIDO de la película. Esto no es Los Vengadores, donde se puede meter humor tranquilamente porque la cinta tiene un aire despreocupado… aunque debería serlo, pero en fin, esa es otra cuestión que viene en el siguiente apartado.


- A DC y Warner no les gustan los cómics: Y es que si no, no me explico ese afán en hacerlo todo tan «realista» para que se asemeje lo menos posible a un cómic. Vale, el tratamiento formal quedaba bien con Batman, era más o menos aplicable (aunque en los tebeos hay de cada villano que TELITA)… pero ¿con Superman? ¿Con un alienígena superpoderoso con capa que, casualmente, es exactamente igual en apariencia que un humano? No sé yo, ¿eh? NO SÉ YO.

Por otro lado, Marvel nos da películas orgullosas de tener dioses nórdicos, un señor que se transforma en un bicharraco verde y, próximamente, una película sobre un grupo de antihéroes galácticos compuesto por una guerrera de color verde, una máquina de matar que, qué cosas, también es verde; un tipo que abandonó la Tierra en los años ochenta, un árbol ultrainteligente y un mapache modificado genéticamente que habla y lleva ametralladoras. Y el metraje tiene una pinta cojonuda. 


¡MAPACHE COHETEEEEERL!
SÍ.


Pero claro, Wonder Woman no se puede hacer en cine «porque quedaría muy ridículo». Venga, cuéntame otra. Lo que pasa es que Wonder Woman es complicada de hacer en el tono formal y seriote que Warner quiere. ¡Pues leche, aceptad la naturaleza comiquera del asunto y desmelenaos, caramba!


- ¡Con explosiones! ¡Y mil elefantes!: Las peleas de El hombre de acero son tan grandilocuentes que aburren. Alguien tenía que decirlo.

Joder, a mí me gustó mucho la pelea final de Los Vengadores, pero es que aquí todo tiene una escala tan grande y exageradísima que te saca completamente de la película. Edificios desplomándose cada dos por tres, ondas expansivas descomunales… y lo peor es que duran demasiado. Tanto, que al final se pierde el interés.

«¡Y la gente muere! ¡Y Superman no salva a nadie!», dirán muchos. Que sí, coño, que sí, no me sean pesaos con el tema. Que la gente muere. Y en Pacific Rim. Y en las películas de la Patrulla-X. Y en El increíble Hulk. Pero la película NO VA DE ESO. Que sí, que en los cómics Superman deja de curtirse el lomo con los villanos para salvar gatetes (¿?), pero esto es una adaptación, y no tiene necesariamente que hacerlo.


«BETTER CALL SAUL!»


También creo que si te estás saltando las muelas con un genocida superpoderoso que no te da ni un segundo de descanso, pues a lo mejor, a lo mejor, ¿eh?, solo a lo mejor, tampoco tienes mucho tiempo para preocuparte de los daños colaterales, por no hablar de que es una película en la que no se ha establecido que Superman sea tan guardián de la moral como en los tebeos. Recuerden que Jonathan Kent le dice poco menos que «oye, que si se tiene que morir gente para que tú sigas de tranks, pues que se mueran, eh, poca broma ahí». Algo, por otra parte, bastante comprensible y humano, ¿no? Leche, que es su hijo, es normal que quiera protegerlo a toda costa.

«¡Pero Jonathan Kent en los cómics no era así!». ¡Que se calle, coño! ¡Que es una adaptación! ¡Que las cosas cambian! ¡Vive usted en el pasado, tíiiiiiiio! ¡Simplifique!


- La muerte más tonta de la historia: Jonathan Kent muere por salvar a un puto perro de un tornado. A un perro VIEJO que debía de estar en las últimas, además. Un hombre al que le quedaban décadas de vida muere por un perro sarnoso. Ya está.


- Entiendo a Hitler Kent: Hablando de muertes, dediquémosle unas líneas al asunto que más ha dividido al público: lo de cascarle el cuello a Zod para que no mate a una familia. ¿Sí, no? ¿Quizás? No sé, ¿puede repetir la pregunta? ¡Usted ya no me manda! ¡Usted ya no me mandaaaaa!


«¡Mira qué cara de malo!»


En los cómics, Superman no mata. O eso dicen algunos, porque en realidad sí que ha matado ocasionalmente, pero en fin, que no es algo que suela hacer. Sin embargo, en la película sí que acaba con la vida del general Zod… algo que ya hacía en Superman II y no oigo a nadie quejarse, pero esa es otra cuestión.

El caso es que El hombre de acero es una película de origen, y el hecho de que Kal-El mate a Zod, que es una moderna máquina de matar, puede servir perfectamente como punto de partida para su sentido de la ultramoral, ya que, como he dicho antes, los consejos de Jonathan Kent no eran precisamente muy altruistas. Superman mata a Zod, se queda jodido y con remordimientos, y por eso dice «¡NNNNNNNNNO! ¡YA NO QUIEDO MATAD MAZ!». Explicación sencilla, y arreando.

«¡Pero podría haber encerrado a Zod de nuevo en la Zona Fantasma!». Complicado, dado que el portal y única fuente de acceso había implosionado, me temo. Tampoco es que a Zod se lo pueda encerrar. ¿Lo más lógico dentro del universo de la película? Cargárselo, dado que ha arrasado media Metrópolis y planea hacer lo mismo con el planeta Tierra. ¡Sí a la muerte, no a la vida! No, pero en serio, es lo más lógico, y las adaptaciones, una puta vez más, no son calcos del material original. Por suerte.

- Superman contra Batman: ¡Chiste sobre Ben Affleck! ¡Referencia a Gigli! ¡Comentario sobre lo mala que era Daredevil! ¡Jocosa chanza sobre que en Hollywoodland hizo de George Reeves, el Superman televisivo!

Vale, ahora que ya hemos cumplido con los requisitos mínimos… Ben Affleck QUÉ. Pues miren, no sé. Tampoco es que para hacer de Batman haga falta mucho… Como decía Rubén Fdez., el personaje tiene dos registros: señor trajeado y serio, y señor con traje de Batman y serio. Sí, hace falta presencia, pero tampoco nos engañemos, que la presencia la otorga el propio traje de Batman, así que…


El Superman contra Batman ya me lo hacía yo con estas capas que me hizo mi madre cuando era pequeño, poquísima broma con eso.


Que Affleck ha evolucionado como actor es innegable, que sigue siendo un actor normalito, también. Por otro lado, Christian Bale era y es un mierdas inexpresivo y a todo el mundo le gustó… y es que, las cosas como son: cuando solo se te ve el mentón, tampoco hay que expresar mucho con la cara. Affleck tiene buen mentón. Tener buen mentón como argumento innegable para ser un buen Batman. 

¿Espero mucho de la secuela que enfrentará a los dos mayores iconos de DC? Pues no. ¿Por qué? Porque el equipo creativo es el mismo. Y ojo, que a mí Snyder no me plantea ningún problema: 300 y Watchmen BIEN dentro de su género, pero que vuelvan Goyer como guionista y Nolan como productor… pues como que me escama bastante. No quiero volver a ver al Batman pochísimo, serio, que pelea a base de codazos y que apenas cuenta con cuatro o cinco gadgets. Quiero ver a un Batman veterano (eso parece que lo tendremos) y más cercano al de los tebeos. O menos. Pero no quiero ver al mismo Batman de Nolan con otro actor. Y miedo me da que se repita la misma historia.


En fin, que El hombre de acero MAL. Una película aburrida, lenta, con momentos vergonzantes y escenas de acción tediosas. En una película de superhéroes. Qué bien, ¿eh? Qué bien.





P.D.: Les recuerdo que hoy mismo, sábado 21, a las ocho de la tarde, tienen la fiesta de presentación de La Cabina, con espectáculo a cargo de Rubén Fdez., Sixto y un servidor: el primer MEDIOMETRASH de la historia. ¡Vénganse, caramba!