24 ago. 2013

Pacific Rim: a grandes males, grandes remedios

«Domo arigato, Mr. Roboto»
Mr. Roboto, Styx



Una semana más, y tras haber avanzado en la construcción de Funky Siesta, el jaeger español, vuelve RduTcB, la última línea de defensa contra la necedad.

Esta semana pude cumplir mi sueño veraniego. No, no me refiero a beber litros de horchata mientras tengo a Christina Hendricks a mi lado, sino a ver Pacific Rim, la última película de Guillermo del Toro. Y no es cualquier película, ¿eh? Es una película de ROBOSES curtiéndoles las escamas a unos BICHARRACOS. Un gozo, vamos.




Desde que dijeron que Guillermo del Toro iba a encargarse del proyecto, supe que mi entrada ya estaba vendida. El director mexicano siempre ha sido muy fan del género, y basta echarle un vistazo a su filmografía o a su cuaderno de bocetos para darse cuenta de que el tipo no es ajeno al mundo monstruoso. Luego salió el tráiler, vi cómo un jaeger descomunal le hacía una endodoncia a un kaiju con un barco, y mi niño interior me dijo que o iba a ver la película, o me reventaba el píloro a patadas desde dentro.

Así las cosas, me dejé los morlacos en el cine, algo que a estas alturas ya es prácticamente un lujo reservado a los más ricachones, y me dispuse a disfrutar de dos horas de diversión descerebrada. Y vaya que si lo hice. Y, para no faltar a la tradición, les voy a hablar (sin spoilers) de los puntos más destacados de la película, para bien… y para mal, porque aunque me pese, Pacific Rim tiene defectos que duelen tanto como me llenan de amor sus virtudes.

- Los jaegers: Partimos del concepto de que son colosos mecánicos pilotados por dos humanos cuyas mentes se unen mediante un proceso conocido como «deriva», cuyo proceso culmina con un «saludo neurológico». Además, tienen nombres como Gipsy Danger, Striker Eureka o Coyote Tango. Vale, hasta aquí, mola todo, joder. Entonces, ¿cuál es el problema?

El problema es que están desaprovechados. En serio. Gipsy Danger y Striker Eureka se llevan todo el peso mecánico de la película, mientras que Crimson Typhoon y Cherno Alpha apenas arrean dos o tres sopapos antes de ser pasto de los kaiju.


Los soviéticos le meten blindaje a saco y dos brazos como martillos pilones que sueltan guantazos hidráulicos, y arreando.


Se nos dice que Crimson Typhoon, el jaeger chino, está pilotado por tres personas en lugar de dos, y tiene tres brazos con SIERRAS EN LAS MANOS. Se nos dice que Cherno Alpha es una mole rusa que acabó con seis kaiju él solo. Y sin embargo, a la hora de verdad, caen en menos de lo que canta un kaiju. Sí, entiendo que es para que el público se dé cuenta de que «CUIDAO, que estos bichejos de ahora son de traca», pero merecían más. ¡¡MERECÍAN MÁS…!!

Ahora bien, lo que es indiscutible es que, con apenas cuatro o cinco planos, consiguen que el espectador se quede con ganas de verlos machacar, y eso no es poco. Spin-off para ellos ya. Cherno y Crimson: compañeros de piso.


- Las hostiejas finas: Y hablando de mamporros, uno de los mayores problemas de Pacific Rim es lo mal repartidas que están las escenas de puñás. Sí, en los primeros diez minutos de película ya tenemos a Gipsy Danger hinchándole los morros a un kaiju, y un poco más adelante tenemos más acción mutante… pero luego nos espera prácticamente una hora en la que no hay NADA. Ni un triste jaeger apaleando monstruos interdimensionales. 

Ojo, que lo que nos cuentan en ese tramo de la película es interesante, ¿eh? No me malinterpreten, que la parte de Geiszler (alias «el gafapasta de los cojones») en Hong Kong tiene puntos muy buenos, y todo lo que ocurre en el Shatterdome consigue atrapar al espectador, pero supone cierto bajón. Personalmente, creo que hubiera bastado con intercalar un solo ataque de kaiju, y todos tan contentos.

Con todo, cuando es la hora de las tortas, es para que a uno se le desencaje la mandíbula de puro sense of wonder. La primera vez que Gipsy Danger baila la vieja danza de los nudillos con un kaiju, no pude evitar sonreír como un chiquillo, algo que solo me había pasado con Los Vengadores (de la que hablé aquí). Las peleas son mastodónticas y de una escala casi inimaginable. Pero como hay veces en las que una imagen vale más que mil palabras, dejaré que estos dos gifs hablen por mí:


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«CHOO CHOO, MOTHERFUCKER!»


¡Me via cagá en tus muelas, cobarde! 
Los hermanos Lumière estarían orgullosos.


Solo puedo decir que :________)


- Los personajes: Es un secreto a voces que los verdaderos protagonistas de Pacific Rim son los jaegers y que los humanos solo están porque joder, alguien tendrá que pilotarlos, digo yo. Sin embargo, eso no es excusa para que El Protagonista (Charlie Hunnam) sea un tópico con patas tan insípido que hasta he tenido que buscar su nombre en la Wikipedia porque no lo recordaba. Se llama Raleigh Becket.

Los secundarios, por su parte, tienen mucho más carisma que el zanguango este. Stacker Pentecost (Idris Elba), por ejemplo, se come con patatas a cualquier infeliz con el que comparta plano, y eso que tampoco deja de ser el clásico militar veterano que está dispuesto a librar una última batalla gloriosa. Hercules Hanson, el rudo australiano que copilota a Striker Eureka junto al imbécil de su hijo, también tiene mucho más carisma que Becket. Caramba, si hasta los pilotos rusos de Cherno Alpha tienen más atractivo en un plano en el que no dicen NADA.

Por otro lado, y como no podía ser de otro modo, tenemos a Ron Perlman. Ya saben: ninguna película de Guillermo del Toro sin su feto, sus cosas en tarros, y su carismático actor simiesco. Aquí Perlman está con el modo PETARLO al 100%, e interpreta a un comerciante de artículos kaiju en el mercado negro. ¿Su nombre? Hannibal Chau. TOCOTÓ.


«I WANT YOU FOR THE PETARLO ARMY!»


Por último, tenemos a Newton Geiszler (Charlie Day) y Hermann Gottlieb (Burn Gorman), LOS HAMIJOS SIENTIFICOS. Guillermo del Toro dijo que ambos representaban el concepto de personas que, pese a ser incompatible, trabajan juntos por el bien común. ¿Qué significa eso en la era de las fangirls de internet? En efecto, lo mismo que con Los Vengadores: YAOI.

Es un hecho bien sabido que cuando en una película se presentan dos personajes que discuten entre sí, esto se debe INVARIABLEMENTE que mantienen una relación homosexual. El caso de Geiszler y Gottlieb no iba a ser menos. Si bien es cierto que en algún momento hay alguna escena que parece sacada directamente de la pluma (je) de José Luis Moreno, yo no vi más que dos amigos que tienen puntos de vista opuestos en algunas cosas. Pero claro, que sabré yo, que cuando veo a Sherlock y a Watson solo veo una relación de amistad y trabajo.


«LOVE ME LOVE ME SAY THAT YOU LOVE ME FOOL ME FOOL ME GO ON AND FOOL ME»


De todos modos, mi problema con los científicos, obviamente, no es que las fans quieran ver una relación homosexual entre ellos, que a mí me da exactamente igual, sino que son irritantes de cojones. Para que se hagan una idea, digamos que en muchas ocasiones rozan el jarjarbinksismo, especialmente Geiszler, el chato interpretado por Charlie Day.

«¡Pero Bóinez, puto demente…! ¡Charlie Day mola, que sale en It’s Always Sunny in Philadelphia!». Esto es algo que, con pequeñas variantes, he tenido que oír. Me da igual que salga donde salga. No veo esa serie y, por muy bien que lo haga allí (que no lo sé), no quita para que en Pacific Rim den ganas de arrancarle un brazo y pegarle en la cabeza con él. Por otro lado, a Day ya lo vi en Cómo acabar con tu jefe y me provocó la misma repulsión. Qué tío más estomagante.

Burn Gorman, que interpreta a Gottlieb, el más racional de los dos, tampoco se salva. Si bien Gorman es un actor que me gusta desde que lo vi en Torchwood, el festival de muecas que se marca en esta película hizo que quisiera quitarle el bastón y usarlo con él del mismo modo que Gipsy Danger usa el barco con el kaiju. Con todo, se le tolera mejor que a Geiszler. ¿Por qué? Porque sale menos.

¿Cuál es la moraleja de esta historia? Que la ciencia es mala, amigos. Rechácenla y acepten la religión como único camino hacia la Verdad. Yeah, readers! Yeah, RELIGION!


«¡No lo puedo negar: somos la mierda!»


No quisiera acabar este apartado sin mencionar el cameo de Santiago Segura, amiguete de Del Toro y actor frecuente en sus películas. Ya he leído varias quejas al respecto, diciendo que su aparición «saca al espectador de la película». ¿Por qué? ¿Porque es un actor actuando? La aparición de Segura es breve, de apenas tres o cuatro frases, y ni siquiera es un papel importante, por lo que no debería molestar ni a los detractores más incansables del amiguetil actor.

No soy yo especialmente fan del Segura actor (menos en El gran Vázquez, donde está enorme), y no me gusta la saga Torrente. Sí confieso que el tipo me cae bien, pero mi defensa no está cegada por un fervor desmesurado hacia su persona. Quejarse de que aparece en Pacific Rim es como quejarse de que un actor de doblaje ponga voz a más de un actor: es actor, los actores interpretan varios papeles. No tiene más. Es como quejarse de la aparición de Ron Perlman porque, joder, ya salió en Alien: Resurrección.

- Los conceptos: Si hay algo admirable en Pacific Rim es que es una película con varias películas dentro. Como los sueños de Origen, pero sin diez mil explicaciones innecesarias. Cosas como el barrio construido alrededor de los restos de un kaiju en Hong Kong, los años previos a la película (aunque me consta que hay un cómic precuela), el negocio de Chau, el concepto de la deriva…


También es de admirar esto, claro.


Lo bueno es que con unas pinceladas aquí y allá, Beacham y Del Toro consiguen crear un mundo nuevo. Lo malo es que sabe a poco, y da rabia ver cómo cosas como la deriva están tan desaprovechadas. ¿Un proceso mediante el cual los dos pilotos se meten en la mente del otro y tienen acceso a todos sus recuerdos? Joder, solo ahí ya hay una película. Esperemos que en la secuela (confirmada por GdT) se profundice algo más en ello y se amplíe el mundo de Pacific Rim, porque valdría mucho la pena.

- Las leyes de la física: Esto es una tontería, pero me parece tan delirante que tenía que comentarlo. Resulta que la tuitera Barbijaputa, que cuenta con más de cien mil seguidores, dijo que Pacific Rim era una mala película porque no respeta las leyes de la física. En una película en la que robots gigantes se enfrentan a monstruos de otra dimensión que acceden a nuestro mundo por una brecha en el Pacífico. Ajá.

Solo nombraré dos conceptos: «suspensión de la incredulidad» y «complicidad del espectador».


«¡RESPETA LAS LEYES DE LA FÍSICA, MONSTRUO GIGANTE! ¡QUE LAS RESPETES, TE DIGO…!»


- Las incoherencias argumentales: Ojo, que van spoilers. Si no ha visto la película, sáltese el siguiente párrafo. ¿Ya? Pues venga.

¿Por qué si la sangre de kaiju (o «kaiju azul») es tóxica, Hannibal Chau se abre paso a navajazo limpio desde el interior de un feto? ¿Por qué el impulso electromagnético no afecta a Gipsy Danger, cuando CLARAMENTE tiene componentes electrónicos, por mucho que digan que es analógico? ¿Por qué si Gipsy Danger es nuclear, no lo envían a él directamente a la brecha escoltado por Cherno Alpha, Crimson Typhoon y Striker Eureka, en lugar de sacrificar al último, que es el jaeger más nuevo y potente?

Ay.


Pacific Rim es una película muy entretenida y un blockbuster más que notable. No es perfecta, pero no es, ni mucho menos, la nueva Battleship ni la nueva secuela de Transformers, como decían por ahí. Ya quisieran esas peliculuchas tener un ápice de la personalidad de la última película de Guillermo del Toro, o unas batallas tan claras como estas, en las que, pese a ser de noche (ay, los duros…), se entiende perfectamente quién le está pegando a qué y dónde.

Si el bolsillo se lo permite, vayan a ver Pacific Rim. Una cosa les prometo: es la mejor película de robots contra monstruos dirigida por Guillermo del Toro que verán este año, y cuenta con mi sello de aprobación.




P.D.: Si estas dos mil palabras les han sabido a poco, en El fin de la diversión, mi blog sobre esas Cosas del Traducir™, hablo sobre la epiquísima nomenclatura de los jaegers y la intertextualidad con Portal. Cliquen, lean y comenten, o que el mismísimo Cherno Alpha les aporree las meninges.