17 ago. 2013

Odio al Nostalgia Critic

«You say a lot of funny things, my little bunny
And I almost always laugh
But that's not really funny»



Una Unas semanas más, y tras un parón porque tenía que GANARME LOS GARBANZOS, vuelve RduTcB, un blog que, en realidad, es el mismo que Crisis creativa y eLeOeLe.

Como todos los ignorantes saben (hola, Bea), yo soy una criatura que se mueve por el odio. No me gusta nada ni nadie, y si en algún momento me percato de que estoy cerca de darle mi aprobación a algo, me sacudo en la cabeza con un zapato hasta que pierdo el conocimiento y doce puntos de CI. Odio todo lo que es bueno y puro, y cada vez que se descubre una cura para una enfermedad que antes era mortal, me desahogo dándole de patadas al cachorrito del vecino del quinto. Mi vida es un no parar de odiar, y me encanta lo odio.

Así las cosas, no creo que les extrañe que odie al Nostalgia Critic. Sí, odio al Nostalgia Critic, y es curioso, porque los vídeos que he visto de él me han… no puedo escribirlo… me han ggggg… me han gggguuuuuuussssss… me han gusfring…. me han g-u-s-t-a-d-o. Doug Walker, el caballero que le da vida, posee una buena capacidad de argumentación y una gran vis cómica, y cuando ha de ponerse serio, como en el tributo al difunto Roger Ebert, sigue brindando contenido de calidad. Sí, a veces sus vídeos tienen poco de nostalgia y tira a lo fácil (Spider-Man 3, El hijo de la Máscara…), y cuando «abandonó» el personaje del NC tardó poco en volver con el rabo entre las piernas porque los espectadores huyeron al grito de «¡AAAAARGH, INTENTA HACER ALGO CON TRAMA… Y ES UNA PUTA MIERDA! ¡SÁLVESE QUIEN PUEDA! ¡ESPECTADORES OBESOS Y SIN VIDA PRIMEROOOOOOO…!», pero en general, por lo que he podido ver, es un tipo a tener en cuenta.


«Yeah, Bóinez likes me, BITCH!»


Entonces, ¿por qué odio al Nostalgia Critic?

Pues por culpa de sus fans.

De todos los colectivos de fans extremos que pueblan internet, los del Nostalgia Critic, a los que a partir de ahora llamaré «nostalgiers» porque es más corto que «los fans del Nostalgia Critic» y, además, porque me sale de las narices; son uno de los más pesados. No llegan al nivel de COÑACISMO de los fans de Hora de aventuras y Mi pequeño puto poni, pero ahí andan.

Los nostalgiers, cual testigos de Jehová con corbatas rojas, tienen la necesidad de convertir a todos los que le rodean en miembros de su perniciosa secta. Estas pobres criaturas acaban con el cerebro hecho un cromo, un guiñapo, unos zorros, un vídeo del ElRubius, vamos: una mierda. Si no, no se explica que cuando se habla de una película, en lugar de dar su opinión, salten, como si tuvieran un resorte, con un «Pues el Nostalgia Critic dice que…».

Pero bueno, ¿y a mí qué más me da lo que haya dicho el Nostalgia Critic, si no estoy hablando con él? Yo quiero saber la opinión de esa carcasa vacía, ese vehículo sin conductor, ese nostalgier que tengo delante. Pero, ah, la Fortuna es una amante cruel, y el pobre muchacho no tiene opinión, viéndose condenado a repetir una y otra vez las palabras del Nostalgia Critic.


«¡OPINIÓN PROPIA, HIJOPUTA! ¿TIENES UNA?»


Incluso se han dado casos (yo lo sé, estuve allí) de gente que ha puesto a parir una película… ¡sin haberla visto! Pero claro, es que el NC dice que es mala, y joder, si él lo dice, ¿quiénes somos nosotros para pensar por nosotros mismos? Menuda locura. Es como si sus gustos cinematográficos se supeditasen a lo que dice un señor que tiene una webserie. Bueno, miento. Quiten el «Es como si».

No acaban ahí las desgracias. Hay una facción de los nostalgiers que ejecutan lo que yo llamo «la Maniobra Danirrovira», y que consiste en contarte lo que dice en el vídeo en cuestión, pero encima, imitándole. Aquí se pueden dar dos casos: que te lo imite en español, con los consabidos calcazos del inglés y una sintaxis locuela, o que te lo imite en inglés, con una pronunciación lovecraftiana que incita a meterse un taladro en la sien. Estamos ante seres perversos, amigos. No bajen la guardia.


¿Les gustan los cosplays? ¿Les gustan los cosplays? ¡Tomen cosplays, tomeeeeeeeen…! ¡Batracios! ¡Cabestros! ¡CAFREEEEEEEEEEES…! ¡NUBE DE HUMO, BOMBA, ALMOHADILLA, DIBUJO DE UN BURRO CON SU CARA, LETRA CHINA!



Ya hablé hace tiempo de los FANPESAOS y de cómo consiguen el efecto contrario al que desean: que la gente se aleje lo más posible de lo que recomiendan. El caso de los nostalgiers no es una excepción: durante meses intenté mantener la mayor distancia posible entre los vídeos del Nostalgia Critic y yo. No fue fácil: cada vez que mentaba una película, recibía tuits que me instaban a ver el vídeo de media hora en el que el NC hablaba de ella, me etiquetaban en publicaciones de Facebook del alegre y risueño crítico… Una vez me mandaron un link diciéndome «Oooops! Those pics of you are really crazy!», y cuando le cliqué… ¡era un vídeo del Nostalgia Critic! ¡Qué cabrones, cómo saben dar donde duele…!

Algún día, cuando me desintoxique de tanto braserismo, me pondré en serio a ver los vídeos del Nostalgia Critic. A fin de cuentas, los que he visionado (uso este verbo para no repetir «ver», JE) me han parecido razonablemente buenos y graciosos. Ahora bien, una cosa tengo clara: cuando lo haga, no se lo diré a nadie. ¿Por qué? Porque así evitaré que me den la brasa con preguntándome «Oye, ¿y ya has llegado al vídeo en el que…?».

I’m the Odiatoder Critic. I hate it so you don’t have to.