18 may. 2013

Adaptarse a los cambios


«I suppose there's something comforting 

In knowing what to expect»
Kiss Me, Tom Waits


Una semana más, y cuando falta poco para mi advenimiento en tierras madrileñas, vuelve RduTcB, un blog que un día empezó con esto de las entradillas por hacer la gracia, y ahora se las ve y se las desea cada semana para poner una.

Los asiduos a RduTcB ya sabrán de mi fanpajerismo marvelita y sus adaptaciones cinematográficas y televisivas. Sin embargo, en mi defensa alegaré alegremente que no soy de esos que empiezan a echar espumarajos por la boca en cuanto hacen cambios respecto a la fuente original. En efecto, hoy toca hablar de los puristas lloricas.

Cuando se adapta un cómic a la gran pantalla, lo normal es cambiar cosas. Lo normal y lo lógico, vaya. Muchas cosas que funcionan sobre el papel quedarían ridículas en pantalla, como los siempre coloridos trajes de los aguerridos superhéroes… y es que hay que ser muy bravo para salir a luchar contra el crimen hecho un fantoche que ni en las chirigotas de Cádiz. Ya lo decían en la primera película mutante: «¿hubieras preferido licra amarilla?».


Él sí.


Es una obviedad que cada medio tiene sus mecanismos y sus estándares, y que lo que puede dar buen resultado en uno no tiene por qué funcionar necesariamente en otro. Sin embargo, mucha gente no lo entiende. Gente como la que se queja del Asunto Mandarín de Iron Man 3, gente como la que se queja de que Killian fuera la cabeza de A.I.M. en vez de M.O.D.O.K., gente como la que se queja de que en las películas del trepamuros el Duende Verde no llevara una máscara de látex… en fin, gente que quiere ver exactamente lo mismo que ha leído en los cómics.

Y es que el fris es un animal de costumbres, y un colérico enemigo. El fris quiere refugiarse en la comodidad de lo conocido, quiere ver una y otra vez las mismas aventuras. No quiere que toquen ni un pelo de su personaje favorito, ya sea Spider-Man, Batman, Superman o uno de esos cursis y repelentes ponis. Si algo no sale como él esperaba, enfurecerá y dirá que la película «ha violado mi infancia», frase que repetirá una y otra vez como un mantra enloquecido y bastardizado mientras inunda los comentarios de distintas webs escribiendo sosegadas opiniones como «ESTA PELÍCULA ES UNA MIERDA ES LO PEOR QUE ME HA PASADO DESDE QUE ME EXPULSARON DE MI CLAN DEL WOW HIJOS DE PUTA NO VEÁIS IRON MAN 3 PORQUE EL MANDARÍN ES LO PEOR CABRONES HAN VIOLADO MI INFANCIA».


«No one gives a fuck».


Si se adapta una novela, es más justificable la exigencia de cierta fidelidad a los acontecimientos de la obra, ya que es un volumen autoconclusivo y, por tanto, solo hay una historia que reflejar. ¿No, Peter Jackson? O lo que pasó con Harry Potter y el misterio del príncipe, que en su salto a la gran pantalla perdió el misterio del príncipe y ganó en romances hormonados, por lo que, tal vez, deberían haberle cambiado el título por Harry Potter: varitas y gordas.

Con todo, es evidente que a la hora de adaptar un personaje del noveno arte entran en consideración otros factores. Los protagonistas de los cómics suelen contar con décadas de historias a sus espaldas, tramas que les ha hecho evolucionar (e involucionar) y que han cambiado su statu quo. Por lo tanto, ¿qué hacer? La opción más lógica es coger los rasgos básicos y, a partir de ahí, crear una encarnación parecida, pero distinta. Es lo que se ha hecho con Tony Stark, el Capitán América, Thor, Lobezno, el Joker de El caballero oscuro… y tan ricamente, oigan. La primera película de la Patrulla-X (no hablemos de las demás, por favor) era infiel en los detalles, pero muy fiel en el espíritu, y era una adaptación más que notable.


Ojalá una versión oscura y adulta del Hipnotizador Disco.


Adaptar una novela gráfica/cómic gordo de tapa dura es más parecido al caso de los libros: al ser un volumen autoconclusivo, es natural exigir una mayor fidelidad a la fuente. El ejemplo que siempre se pone en estos casos es «la película de V de vendetta». «La película de V de vendetta. La máscara de Anonymous», le dice la hija al padre. «La película de V de vendetta». La hija al padre.

La película cambió el mensaje de «anarkia, birra fria y poko respeto por la ortografia» por uno menos arriesgado de libertad. Esto, claro, enfureció a los fans más acérrimos de la obra de Alan Moore, que esperaban que… esperJAJAJAJAJAJA… ay, que me da la risJAJAJAJAJAJAJA… esperaban… ¡esperaban que la Warner… que la Warner, una productora hollywoodiense…! ¡JAJAJAJAJAJAJA! ¡Que la Warner hiciera una película apoyando el anarquismo! ¡JAJAJAJAJAJAJA! ¡Pobres diablos…! ¡Putos dementes…! 

Y sin embargo, pese a ese cambio de fondo, la película es más que notable y conserva parte del fondo. Vale, no propone acabar con el gobierno establecido para siempre y plantea a V como un antihéroe más que como la figura ambigua de la obra original, pero el asesinato de dirigentes y bombardeos de monumentos nacionales sigue ahí, ¿eh? Se rumorea que para el remake español, V bombardeará el Oso y el Madroño.


«¡Pero en el cómic el sombrero tenía la copa más alta!», lloriqueó más de uno.



Yo, cuando veo una adaptación de un cómic, no quiero encontrarme ante lo mismo que puedo leer en los tebeos. Quiero ver algo distinto, quiero ver una reinterpretación del personaje. Quiero poder reconocerlo, pero que aun así tenga cosas distintas, pequeñas diferencias que lo hagan resultar fresco e innovador. A fin de cuentas, para ver lo que ya conozco, me releo la obra, y ya está. Dejen que les sorprendan.