9 mar. 2013

El pago de Whatsapp y los tiogilitos


«I wish I was Mr. Gates,
Pay me my money down,
They'd haul my money in in crates,
Pay me my money down»
Pay Me My Money Down, versión de Bruce Springsteen



Una semana más, y tras haber descubierto una nueva estrella en la constelación de los videoblogs, Antonio Bret, vuelve RduTcB, el blog del miembro más esmirriado del Trío Odiatoder.

La noticia de la semana tiene que ver con la muerte. La muerte de una figura pública de la que se ha hablado mucho. Una figura pública polémica, cuya muerte ha dividido a la ciudadanía en dos sectores muy polarizados. Una figura pública cuya muerte supone una ruptura potencial del statu quo. No, no hablo de Hugo Chávez. Hablo de Whatsapp.

Usuarios, Whatsapp… ha muerto. Bueno, no exactamente… tan solo ha pasado a ser de pago para todos aquellos que no usen iPhone. Esta vez no es un bulo. Olviden todas esas cadenas tan alarmistas en la que les impelían a mandar el mensaje a quinientos contactos, generalmente rematadas por una de esas mierdecitas con ojos tan graciosas. Esta vez va en serio.

Esto es algo que no debería sorprender a nadie que hubiese leído las condiciones de uso, donde ponía específicamente que, una vez acabado el periodo de prueba, el servicio pasaría a ser de pago. Pero claro, ya sabemos lo que pasa con los términos y condiciones y es que, cual creyente con su libro sagrado, le damos a aceptar sin leerlo siquiera.

Vista la avalancha de gente que anuncia a quien quiera escucharle que «¡ABANDONO WHATSAPP!» mientras le agarra de las solapas y le agita, uno pensaría que a los mandamases de la aplicación se les ha subido el éxito a la cabeza y han impuesto una tarifa abusiva, un precio tan alto que la mayoría de usuarios tendrá que escoger: o come, o paga Whatsapp.

Pero no.

La tarifa de uso de Whatsapp es de algo menos de un euro. Pero ojo, no menos de un euro al mes, no… menos de un euro AL AÑO. Vamos, alrededor de unos diez céntimos mensuales. La ruina. Es comprensible que los usuarios no quieran pagarlos, ¡menuda estafa!


El nuevo símbolo del Anticristo.


Para los usuarios de iPhone, Whatsapp nunca fue gratuito, sino que tuvieron que efectuar un único pago de un importe similar a la actual tarifa. ¿Es justo que el resto de usuarios tenga que pagar anualmente cuando ellos no? Hombre, podríamos entrar en ese debate, pero como todos sabemos, los usuarios de Apple son seres superiores y se merecen todos los privilegios que esta corrupta sociedad les pueda brindar. O eso dicen ellos.

Esta DEBACLE SOCIAL es un detector infalible de tiogilitos. Para justificar la sublevación ante este régimen whatsappil, los tacañones han usado multitud de argumentos, a los que haremos un repaso:

- «Es que hay alternativas mejores». Uno de los pretextos más utilizados es este, que se aferra con uñas y dientes a la existencia de otros servicios similares y de mejor calidad. Como dijo el bueno de Randy Meeks, parece que esas alternativas «AHORA Y DE REPENTE son mejores». Mientras Whatsapp ha sido gratis, bah, qué más da. Pero ojo, ¿que hay que pagar? ¡Rápido, usemos esta alternativa mexicana no sindicada, «El Guotsapo»! ¡Miren, miren qué logo más simpático tiene, este batracio con bigote! ¡Es mucho mejor! ¡Además, seguro que estos nunca harán de pago el servicio! ¡Y si lo hacen, ya buscaremos alternativas mejores!


«Y esto, amigos, es lo que me ahorrado no pagando Whatsapp».


- «Es que nos han engañado. Primero lo pusieron gratuito y cuando ya se ha extendido, nos cobran». Ah, amigo, si no lee usted los términos y condiciones, es problema suyo. Como ya he dicho antes, nunca se ocultó que, una vez expirase el periodo de prueba, pasaría a ser de pago.

- «Es que no puedo permitirme pagar la tarifa». Parece una broma, pero no lo es. Esto lo he leído. Gente que tiene un smartphone y que paga una tarifa mensual de internet (y ya sabemos que no suelen ser baratas), pero que afirma no poder gastarse menos de un euro en una aplicación que le ha ahorrado, le ahorra y le ahorrará un buen dinero. Ojo, que muchos también entroncan con la siguiente excusa.

- «Yo no pienso pagar más, que ya pago una tarifa de internet». Ya, claro, pero resulta que la tarifa de internet se paga al proveedor de red, mientras que los beneficios de Whatsapp van a la empresa desarrolladora. Ya saben, esos pérfidos comerciantes que quieren recibir una compensación económica de su trabajo, los muy canallas. Como esos cabrones de Spotify, que tienen una tarifa plana mensual para poder escuchar toda la música que quieran por un módico precio. ¡Qué sinvergüenzas!

- «Yo pagaría, pero es que si lo sigo usando obligo a mis contactos a que también lo usen y paguen». Aplíqueles a esos mutantes hijos de puta de sus contactos los puntos anteriores, no me joda.


«Yo pagué la tarifa anual de Whatsapp, ¡y mírenme ahora! ¡¡MÍRENME AHORA…!!»



Estos son solo algunos de los lamentables pretextos que los tíogilitos están esgrimiendo como si de una espada bastarda se tratase para defender su más que evidente tacañería. Por supuesto, también hay gente de bien que ha optado por pagar su cuota anual y ser fiel a un servicio que les ha ahorrado una buena cantidad de morlacos desde hace meses, gente que no opta por abandonar el barco a la menor señal de desembolso económico.

Esta gente es lo opuesto a los tíogilitos, gente miserable que ya abandonó Spotify en cuanto se le impuso un límite a las cuentas gratuitas, gente cuya mayor preocupación por la Ley Sinde era que se cerrase Series Yonkis, gente que, aunque llegase Netflix a nuestro país, pasaría de usarlo «porque hay alternativas gratuitas».

Gente que no pagaría un duro por el trabajo ajeno, pero que tampoco trabajaría gratis «porque oye, eso es abusar».