16 feb. 2013

El mundo es nuestro, los Goya no




Una semana más, y tras haber escrito una crónica del espectáculo de Faemino y Cansado Parecido no es lo mismo, vuelve RduTcB, un blog que intenta (sin conseguirlo) colarles autobombo de forma disimulada.

Este domingo es la ceremonia de los premios Goya, ya saben, «la fiesta del cine español»… y si no lo saben, no se preocupen, ya verán cómo lo repiten veintisiete millones de veces, por si se les olvida. 

Todos los años se habla de grandes ausencias entre las nominadas, y este año no iba a ser una excepción: no se ha nominado a Extraterrestre (de la que ya hablé aquí) ni El mundo es nuestro, una de las mejores películas del año pasado.




El mundo es nuestro es una película escrita y dirigida por Alfonso Sánchez, fundador de MundoFicción, que cuenta cómo dos delincuentes de poca monta, el Cabeza y el Culebra, intentan atracar un banco para darse la vida padre. El problema es que otro hombre irrumpe en la sucursal y amenaza con inmolarse si no acude la televisión para retransmitir su mensaje. 

Además del impagable dúo delincuente, en El mundo es nuestro tenemos a la clásica pareja con tensiones, a un hombre que lo único que quiere «es que me sellen el paro», pese a que tiene un trabajillo; el miserable director de la sucursal, una periodista claramente inspirada en la delirante Paqui Peña de Está pasando… La mayor virtud de los personajes es que parecen haber salido directamente de la vida real y son fácilmente identificables. Seguro que más de uno le recuerda a ese vecino, ese compañero de trabajo o (quién sabe) incluso a usted.

La película es una comedia negra satírica que gira en torno a la situación mierdonómica económica y política actual y, con el disfraz del humor, pone el dedo en la llaga más de una vez. De hecho, El mundo es nuestro tiene escenas que perfectamente podrían haber salido de la asociación Azcona-Berlanga, y eso no es decir poco.


Nazarenos con escopetas. Una imagen IMPAGABLE.


Por ponerle una pega, diría que, al igual que cuando uno ve una película argentina, los primeros diez minutos pueden hacerse difíciles de seguir debido al cerrado acento sevillano del Culebra y el Cabeza. Una vez ajustado el chip, eso sí, la película es un disfrute constante.

«Bah, Bóinez, tan buena no será la película cuando no la han nominado a los Goya. Todo el mundo sabe que solo las películas buenas ganan premios», dirá el espabilao de turno. Bueno, no lo dirá, porque todos ustedes, queridos lectores, son dueños de mentes privilegiadas, pero de alguna manera tenía que introducir la segunda parte del artículo, ¿no?

Efectiva e injustamente, El mundo es nuestro no ha sido nominada al Goya a mejor película, que se disputa entre Blancanieves, Grupo 7, El artista y la modelo y la película «de llorar mucho» de este año: Lo imposible.

Tampoco ha sido nominada a mejor dirección novel, galardón que se disputan los realizadores de Carmina o revienta, El cuerpo, Evelyn y… Las aventuras de Tadeo Jones. ¿En serio? ¿Las putas aventuras de Tadeo Jones, esa película de animación mediocre a más no poder? ¿En serio me van a decir que no se merece cien mil veces más la nominación Alfonso Sánchez? Pues parece que ser que la Academia no piensa así.


«¡Quillo, que no nos han nominao!»


¿Puede que este ninguneo tenga algo que ver con el sistema de financiación y distribución que ha tenido la cinta, que ha desafiado las convenciones establecidas de la industria?

El mundo es nuestro se financió por crowdfunding, algo que está muy a la orden del día. Sin embargo, lo que diferencia a este proyecto de otros es que el precio de los pases era de tan solo dos euros por entrada, además de alguna que otra proyección gratuita para parados. Una vez lanzada la película al mercado doméstico, en una cuidada edición con bastantes extras, el precio también fue muy inferior al habitual: seis euros por el DVD y doce por el Blu-Ray.

Como ya sabemos, el actual presidente de la Academia, Enrique González-Macho, no es muy amigo de internet, y la industria cinematográfica de este país está bastante anquilosada, se aferra al antiguo sistema como a un clavo ardiendo, pese a que es evidente que tiene que subirse al carro de las nuevas formas de distribución y no verlas como algo pernicioso, sino como un aliado.


Para concluir, solo puedo recomendarles fervientemente que vean El mundo es nuestro y esperar que en la gala de este domingo se haga realidad este vídeo de Pancracio Peláez, el autor de la cabecera de este blog. ¡Er Goya e’ nue’tro, Cabesa!