11 feb. 2013

¡Cagondiós, que el papa renuncia!


«Smoke is blacking out the sun
At night I pray and clean my gun»
Hoist That Rag, Tom Waits


Tras casi ocho años de reinado papado, Joseph Ratzinger, alias Benedicto XVI, alias Emperador Palpatine, alias «el papa ese que estuvo en las Juventudes Hitlerianas», alias the motherfucking Pope, ha hecho lo que deberían hacer los políticos españoles y, por qué negarlo, Christopher Nolan: retirarse.

Así es, el bueno de Bene, el papa más dicharachero de la historia (¿cómo olvidar sus jocosos comentarios sobre la homosexualidad?) ha anunciado esta mañana que el día 28 de este mismo mes dejará su cargo. ¿El motivo? Según ha dicho en su comunicado, «para gobernar la barca de San Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado». Vamos, dicho en cristiano, que está mayor ya.

Tampoco es de extrañar, teniendo en cuenta que, cuando ascendió a los cielos del papado, Josete ya tenía 78 años. Vamos, que un mozalbete no era… y precisamente de mozalbetes es algo de lo que en el Vaticano entienden bastante. De eso y, según parece, de ser lobos con piel de cordero. Cordero de Dios, naturalmente.


Si yo fuera papa, solo extendería el BIEN. Ilustración de @EnedeMordor.


¿Se imaginan que el papa hubiera hecho un sanmanuelbuenomártir y su renuncia se debiese a una pérdida de fe? El papa mordiéndose el puño, tirándose de los cabellos y sollozando «ay, joder… que me han engañao… que esto no hay por dónde cogerlo…», momentos antes de gritar «¡NO PUEDO MÁS!». Pero tranquilos, no se preocupen, que eso no puede pasar, porque está claro que a Ratzinger se le apareció la virgen. Tras vivir como Dios unos cuantos años, al bueno de Bene le espera un retiro en un convento de monjas en el Vaticano. ¡Ay, Benedicto, viejo zorro…!

Ha habido voces que han culpado a su seguro y emboinado servidor de haber propiciado la caída del papa con las jacarandosas chanzas que gusto de tuitearle. Sin embargo, nada más lejos de mi intención, pues ¿qué haría yo sin los dementes creyentes que vienen rabiosos a evangelizarme? Podríamos decir que el papa es como mi Joker. O como mi Batman. Él me completa, y me divierto mucho con sus sicarios. Solo puedo rezar para que el próximo papa también sea tuitero.

Aun así, en el caso de que no… ¿por qué no presentarme yo a papa? Piénsenlo, todo serían ventajas… dejen que les explique punto por punto los entresijos de la campaña #BóinezforPope.


Espero que a Bene no le importe que le haya robado vilmente el escudo de armas. ¡Hay que saber perdonar…!


- Un papa joven: Con mis veintidós años, sería el papa más joven uno de los papas más jóvenes de la historia. Esto no solo acercaría a los muchachuelos a la Iglesia por voluntad propia (en vez de arrastrados por un obispo picarón), sino que además podría modernizar el cristianismo y hacerlo más molongui, más chupi lerendi, más CHACHI GUAY. Por ejemplo, ¿qué es eso de que Jesucristo esté tan mohíno en la cruz? ¡Se le pone una gorra, unas gafas de sol, y que con las manos esté haciendo el signo de la victoria, y apañado!

- Un papa tolerante: Al contrario que la jerarquía eclesiástica, soy tolerante con orientaciones sexuales y razas (incluidos esos putos chitauri), a no ser, claro, que sean videoblogueros. Por eso, mi papado sería un periodo de paz salpicado con alguna que otra cruzada contra los vloggers, que van contra natura. Piénsenlo, un mundo en el que todos los cristianos retoman las viejas costumbres y queman a todos aquellos que ensucian YouTube.

- Un papa tradicional a la par que vanguardista: Mis modernos atuendos, basados en la combinación de camisetas que referencian a la cultura popular con una boina, atraería tanto al sector más moderno de la población como al más tradicional. Mientras que los primeros vendrían por lo pop, los segundos acudirían por la boina de abuelete. ¡Todos contentos!

- Un papa que contesta a las menciones en Twitter: A servidor, al contrario que Benedicto XVI, no se le caen los anillos por contestar a las menciones en mi cuenta de Twitter. Además, como recordarán, uno de mis tuits al papa salió en los informativos de La Sexta (aquí, al principio de la tercera parte), por lo que ya llevo algo de camino ganado.


También cuento con el apoyo de Juan Pablo II.


- Un papa ateo: Ojo, ¿no dicen que la Iglesia necesita renovarse? ¿Qué puede haber más novedoso que un papa ateo? Un papa que increpe a los creyentes diciéndoles «pero bueno, no es creáis esta mierda, que es todo mentira». Un papa que, aprovechando que todo lo que dice es canon automáticamente y va a misa, suelte comentarios como «Jesucristo era muy de tocar a los timbres y salir corriendo», «San José olía raro», «la Virgen María mucho presumir, pero había que oír a sus compañeros del instituto…», «Pedro siempre churrupeteaba las cabezas de las gambas y se ponía perdido» y cosas así.

Un papa que obligue a todos los fieles a escuchar a Tim Minchin, ver monólogos de Bill Maher y Ricky Gervais y que sustituya las estampitas de santos por fotos de Richard Dawkins, todo esto mientras instaura como himno de misa el God’s Away on Business de Tom Waits.

Y por último, pero no por ello menos importante, no me gustan especialmente los niños. ‘Nuff said! ¡Apoyen mi candidatura como papa! #BóinezforPope!