27 oct. 2012

The Dark Knight Rises: BatMAL


«Batman está en Hollywood haciendo de bufón»
El Hombre Cucaracha, Daniel Higiénico y la Quartet de Baño Band



Una semana más, y tras haber desactivado temporalmente el logueo en Twitter de IntenseDebate porque pone todas las cuentas como @undefined, vuelve RduTcB, un blog que no es El padrino, pero cumple su función de entretener.

No soy yo uno de esos detractores acérrimos de Nolan, pese a que me pongan de los nervios algunos de sus manierismos, sus ínfulas, su incapacidad para rodar escenas de acción decentes, su insistencia en subrayar el mensaje de sus películ… quiero decir, que no soy yo uno de los detractores de ese sucio mastuerzo Nolan, sino que suelo disfrutar con sus películas. Tras Batman Begins y El caballero oscuro, tenía yo ganas de ver cómo cerraba la trilogía con El caballero oscuro: la leyenda renace. A fin de cuentas, las otras dos habían estado bastante bien, así que muy mal se tenía que poner la cosa para que la cagase con esta, ¿verdad…? Pues la cagó.


Si Batman diese las hostias que tendría que dar, la película se hubiera podido llamar El caballero oscuro: la leyenda REPARTE.


A estas alturas, mucho se ha escrito sobre la última entrega del Batman de Nolan, por lo que, más que hacer un repaso exhaustivo de las virtudes (que no son tantas) y los defectos (que son bastantes), me centraré en unos puntos muy concretos que ilustran los porqués de este batdespropósito. Por supuesto, spoilers para los que no hayan visto la película, OBVIAMENTE.

- John Blake: El sucesor de Batman, cortesía de ese epílogo mierder. Y es que, ya que Bruce Wayne se ha cansado de alzarse como Batman, decide buscar un sucesor. Pero claro, tampoco es plan de hacer un casting o un Factor Batman, así que le deja en herencia la Batcueva al primero que pasa. Que sí, que Blake le ayuda y demás, pero no me jodan, oigan. NO ME JODAN. Ojito a ese «eh, que me llamo Robin» tan sutil. Sí señor. Casi tan sutil como el método por el que Blake deduce que Wayne es Batman: «no, es que soy huérfano y claro, tuve que fingir a ocultar mi ira, y un día vino usted al orfanato y dije “eh, tiene pinta de ocultar algo, seguro que es Batman” y claro, así me enteré». Delirante, oigan.

- Bane: Bane como villano, como estratega y como concepto, prácticamente. Lo que en el cómic era un mostrenco hipermusculado (gracias a la fórmula Venom) y altamente inteligente pasa a ser un tipo razonablemente cachas y espabiladete que, ojo, se mete ibuprofeno (¡hola, Juankiblog!) a saco con la máscara. Ajá.


Bane y su afición a agarrarse las solapas.


«Bueno, no importa: el Joker de Ledger tampoco se parecía demasiado al del cómic, pero fue un villano memorable», dirán algunos, no sin razón. Pero es que Bane no es un villano memorable, más allá de la voz (que, digan lo que digan algunos snobs, han CLAVADO en el doblaje), esa mezcla de acento escocés y europeo oriental que da gloria oírlo. Sin embargo, más allá de eso, ¿qué es Bane? Pues un simple peón aficionado a llevar abrigos de indigente.

«¿Cómo que peón? ¿Pero no era Bane el villano principal de Batman se alza?». EJEJEJEJEJEJEJE NO. En realidad, el absurdo plan (ya hablaremos más adelante) es cosa de Miranda Tate, quien, ¡giro de los acontecimientos!, es en realidad Talia al Ghul, la hija del inmortal (en los cómics) Ra’s al Ghul, villano de Batman Begins.


«¡Ay, que del pelo no vale, jopetas!»


Pues sí, al final Bane no resulta ser más que un esbirro con chaleco, ya ven ustedes. No solo eso, sino que ni siquiera es derrotado por Batman, sino por Catwoman, en una escena totalmente anticlimática al más puro estilo Fraga: «¡pues se les pega un cañonazo, y punto!».

- Catwoman: El problema no es la caracterización, el problema es ELLA, que no aporta nada a la trama y solo está ahí porque bueno, ya que Rachel Dawes cascó en la anterior película, pues algún interés amoroso habría que meter, ¿no? Y nada, ahí está, paseándose de un lado a otro haciendo el necio e intentando ser provocativa, ¡y vaya si lo consigue! A mí, sin ir más lejos, me produjo ataques de ira cada vez que salía en pantalla.

No hablemos ya de la caracterización, eh (que hable, que hable), porque la verdad (venga, queremos que hable usted de la caracterización) es que… bueno, va, HABLARÉ. La caracterización es penosa. Fíjense si será horrible, que hasta la versión porno queda mucho mejor. No, en serio, miren. Y tranquilos, que no se ve NÁ. Como ven, está todo: las gafas, el mono de látex, las orejas de gato… ¿no creen que eso podría haber estado en la nolanada sin mayor problema? Pues no, miren lo que hay en su lugar:


He visto cosplays españoles más logrados. ¡COSPLAYS ESPAÑOLES!


Terrible. Recuerdo cuando salieron las primeras imágenes, que ya presagiaban este horror primigenio. «No pasa nada», pensé, «a fin de cuentas falta la posproducción, que siempre apaña estas cosas, como la armadura de Thor, que al principio parecía la hez y luego BIEN»… y ojalá hubiese acertado, pero no. Yo, como el resto del populacho, también me equivoco. ¡En efecto! Pasa poco, pero pasa. Y esta vez pasó. AY.

- Los subrayados nolanianos: Nolan mantiene una pose de autor visionario que no hace concesiones al público. Una pose que, como la mayoría de estas, es falsa. Y si bien ya dijo que no iba a retocar la (ininteligible) voz de Bane y que quien no le entendiese «ya puede ir nolaneándome esta», lo cierto es que acabó reculando. Hay que reconocer que se agradece el redoblaje de Bane, porque la primera versión no se entendía una mierda, pero lo que no se agradece tanto es que Nolan haga tantas concesiones al sector más estúpido del público. 

Por ejemplo, al final de la cinta, cuando Batman se dispone a emular el final del Batman de Adam West (sí, esta comparación es nueva, ¿eh?), le dice a Gordon que «cualquiera puede ser un héroe, hasta alguien que le pone un abrigo a un niño sobre los hombros para hacerle saber que la vida sigue», en clara referencia al momento en el que, tras el asesinato de los padres de Wayne, un joven Gordon… pues eso, le puso un abrigo sobre los hombros, c’rallu. Cualquier espectador que haya visto la primera entrega de la saga (o tenga unas mínimas nociones de Batmanología) pilla la referencia. Bueno, pues por si acaso, Nolan mete un flashback a ese momento, por si alguien se despista. ¿Suficiente? ¡No! ¡Nolan hace que Gordon diga «¡Bruce Wayne…!», por si alguien no se había dado cuenta de que BRUCE WAYNE ES EL PUTO BATMAN.


«Y entonces el policía le dice “¡No, pero me gustaría verlas!”, JAJAJA!»


¿Otro ejemplo? Durante toda la película, Catwoman busca el programa de tabula rasa. ¿Cómo? ¿Que no saben lo que es una tabula rasa? ¡No se preocupen! ¡Nolan se encarga de explicarlo varias veces en los momentos más inoportunos! Por ejemplo, cuando Catwoman agarra a un tipo del cuello y le exige saber su paradero… y el tipo le dice algo así como «¿El programa de tabula rasa? ¿El programa que borra los registros de cualquier persona del mundo y hace como si nunca hubiera existido?». Pues sí, eso es una tabula rasa, ¿no? Una página en blanco, por llamarlo de otra manera. Y ojo, no olvidemos que le está explicando lo que es a alguien que YA LO SABE, porque le ha pedido que le diga dónde está. Un guion finísimo.

Claro, que hablamos del mismo tipo que, en vez de dejar que fuera el espectador el que se diese cuenta de que el Joker era un tipo que solo quería sembrar el caos, hizo que pronunciase la sentencia «soy un agente del caos». Sutil.


«Yo es que soy un agente. Un agente de la LEY. Ya sabes, porque soy POLICÍA».


- Esta noche, Talia al Ghul: el PALN: Y es que no merece llamarse siquiera «plan», porque no tiene sentido alguno. La cosa viene a ser así: llevan a Gotham a la bancarrota, luego ponen en marcha una bomba nuclear que explotará cuando pasen cinco meses, mientras tanto se siembran las semillas de una revolución en Gotham contra los ricachones (una especie de 15-M, vamos), el pueblo despierta y, cuando parece que todo va bien… pues nada, la bomba estalla y todo se va a la mierda. Y digo yo, ¿para eso no valdría la pena tirar un pepino nuclear a Gotham desde el principio y au? Claro, que entonces no tendríamos casi tres horas de película, de las que, dicho sea de paso, sobra aproximadamente una hora y media.

- Epílogo mierder: Tras el debate generado por el final de Origen (absurdo: no es un sueño, la peonza se tambalea), se ve que el canalla de Nolan le ha cogido el gustillo a dejar que la gente elucubre. Por eso, nos muestra a Bruce Wayne y Selina «Catwoman» Kyle en el mismo café de Florencia que Alfred (un desaprovechado Michael Caine) había mencionado en una escena anterior.

«¿Cómo? ¿Pero no había muerto en la explosión? ¿Será esto un sueño?», se preguntaron varios zoquetes. Pues no, joder, no. ¿Qué sueño ni qué niño muerto, si se dice bien claro que el piloto automático del Batplano tenía un parche y estaba arreglado? ¿Están ustedes tontos, o qué?


«¿Muerto yo? ¡JAJA! ¡Qué cosas tienes, Bane!»


Eso, sumado al affaire Robin del que ya hablé antes, tan metido con calzador que parece que Nolan lo haya metido forzado bajo amenaza por los fans acérrimos del murciélago, quienes, por otra parte, imagino que pedirán la cabeza del director tras esta entrega.

- BATMAN: Sí, Batman. No hubiera estado de más que, en una película sobre Batman, este hubiera salido más de dos escenas. Tampoco hubiera estado de más que en algún momento nos hubieran enseñado que Batman es el mejor detective del mundo. Tampoco hubiera estado de más que Batman hubiese repartido las hostias que da en el cómic, donde matar no mata, pero arrea unos sopapos que al que pilla lo deja tetrapléjico. Aquí no, aquí codacitos y cabezazos y gracias, todo ello, claro, rodado por un chimpancé con birrete.

Mención especial merece la rehabilitación de Bruce Wayne después de ese remedo cutre de Knightfall que lleva a cabo Bane cuando le machaca la espalda. Si en el cómic se la partía, aquí le desplaza una vértebra… que le vuelven a poner en el sitio de un PUÑETAZO. ¡Qué cirugía ni qué leches! ¡Una guantá y va que chuta!  Y lo jodido es que funciona, ojo. ¡Christopher Nolan, garantía genial!

- Los fans de Nolan: Sí, lo peor de Nolan, como suele pasar, son sus fans. Esos fanPESAOS que besan el suelo por donde pisa, que jamás admitirán que su ídolo ha fallado en algo, que afirman que es el mejor director de la historia y que aquellos a los que no les gustan las películas de semejante VISIONARIO es porque «nolan entendío». 

Suelen ser los mismos que enfrentan la trilogía de Batman con Los Vengadores, como si a uno no le pudieran gustar ambas películas o como si fueran comparables siquiera, cuando ambas enfocan de manera muy distinta el mundo superheroico: las primeras desde la SERIEDAD y la TRAGEDIA, y la segunda de un modo más cercano al espíritu del tebeo original.

Gente pobre de espíritu que no comprende que, del mismo modo que a ellos les maravilla todo lo que hace Nolan, hay personas que no ven en él a un mesías. Gente NECIA que no dejará de darles el coñazo hasta que reconozcan, aunque solo sea para que se callen, que Christopher Nolan es lo mejor que le ha pasado al cine desde los hermanos Lumière.

¿A qué se debe tanto fanatismo? Mi teoría es que gran parte del éxito de Nolan se debe a que hace películas sencillitas que parecen mucho más complejas de lo que son (no me digan que se perdían en Origen, o tendré que matarles), y así el espectador se siente un JENIO MAEZTRO al entenderlas. Eso apela a su ego, les sube la autoestima y genera admiración hacia el director. Tengo estudios que me avalan.


«Mi nombre es Christopher Nolan, rey de reyes. ¡Contemplad mis obras, oh poderosos, y desesperad!»



Y ahora, me retiro, sabiendo que me perseguirán, porque puedo soportarlo. Porque no soy un héroe. Soy un guardián silencioso, un protector silencioso… un bloguero oscuro. Eso sí, antes de irme a luchar contra los villanos, háganme el favor de votarme en los premios Bitácoras, que no les cuesta NÁ.