5 sept. 2012

Reiki en la Fnac


«"By definition", I begin
"Alternative Medicine", I continue
"Has either not been proved to work,
Or been proved not to work.
Do you know what they call ‘alternative medicine’
That's been proved to work?
‘Medicine’"»
Storm, Tim Minchin



¿Cómo? ¿Una entrada así, a mitad de semana? Pues sí, y es que ayer se dio en la Fnac de Valencia una conferencia sobre el Día mundial del reiki, y claro, ¡no podía perderme semejante gilipollez!

Para los que no sepan qué es el reiki, les diré que consiste en la curación mediante el traspaso de energía vital usando las manos. Como Son Goku, pero para curar, en lugar de para hacer agujeros en montañas. Vamos, que es una patraña engañabobos como las Power Balance, la curación mediante piedras o las religiones.


El aprendizaje reiki incluye un cursillo de Photoshop básico.


«Eh, pues yo tengo un amigo que hace reiki y le funciona, aunque solo sea por el efecto placebo», dirá alguno de ustedes. Sí, el reiki puede funcionar para dolencias menores por dicho efecto… del mismo modo que funcionaría un caramelito de limón al que se le atribuyesen propiedades mágicas. Es decir, que tiene el mismo efecto que cualquier otra sandez de estas: ninguno. Potencialmente, todo puede tener efecto placebo, que es lo mismo que decir que nada lo tiene.

¿Lo jodido del asunto? Que hay gente que lo usa como terapia complementaria, pero los hay que optan por el reiki como única terapia ante enfermedades como el cáncer. De hecho, en la conferencia había dos señoras casi sin pelo que (supongo) tendrían esa dolencia, y hombre, una cosa es que seas IMBÉCIL y te dejes estafar con el reiki, pero aprovecharse de gente que está tan enferma es de tenerlos cuadraos.

Aclarada mi postura ante esta chorrada, dejen que les cuente algunos momentos estelares de la conferencia:

- El MAESTRO: Un señor regordete de unos sesenta años que, según contó con una normalidad total, «no quería ser maestro, porque claro, cuando estaba en los dos primeros niveles de reiki pues bien, pero un día cogí una depresión terrible, ¿eh? ¡Que estuve DOS DÍAS llorando! Entonces mi maestro me dijo que era normal, que era una purga corporal y mental, y yo le pregunté si eso me iba a pasar siempre, y me dijo que sí, y yo pensé “pues ya no quiero ser maestro”. Pero claro, un día mi maestro me dijo “oye, tú tienes que ser maestro”, y yo ya pensé “bueno, si son los de arriba los que quieren que sea maestro, así sea”. Total, que empecé a trabajar con mi maestro, pero a los pocos días se murió».

Y ya está. FIN DE LA ANÉCDOTA. Y el tío contándolo con una seriedad acojonante, como si estuviese dando una ponencia sobre física cuántica.


«¿Reiki? ¡Que te pego, leche! ¡Yo te pego!»


- El vuelo de la golondrina y la campana: Por desgracia, y como dijo un lector en la página de Facebook de RduTcB, no especificó si se trataba de una golondrina africana o europea. Se trata de un ejercicio para canalizar la energía vital (o eso decía él) «desde el suelo, por las plantas de los pies, hasta la cabeza para volver a la madre Tierra». ¿Qué? ¿Que cómo atraviesa la energía las suelas de los zapatos? ¡Es energía, zopencos! ¡Es CIENCIA! Consiste en abrir mucho los brazos, resoplar fuertemente, decir «gracias, Tierra, por la energía y la luz que nos das» e intentar no sentirse ridículo al hacerlo.

Sin embargo, cuidado, que este práctica puede ser peligrosa: una señora confesó haber abandonado la práctica del reiki porque tras varios ejercicios le empezaron a dar espasmos en los brazos, algo normal si la mujer se tiraba horas moviendo los brazos arriba y abajo haciendo el vuelo de la golondrina, pero bueno. El caso es que el MAESTRO dijo que era normal, «porque tras mucho practicar reiki el cuerpo entra en un estado conocido como la campana de Nosequién y se balancea constantemente». Bueno, de Nosequién no, pero no recuerdo el nombre y probablemente se lo estuviera inventando sobre la marcha, pero valió la pena solo por ver al señor de sesenta años bamboleándose de un lado a otro como si fuera Fraga.

- La CIENCIA: Una de las cosas que más gracia me hace de estas creencias absurdas es cuando quieren fundamentarse en bases científicas. En este caso, el MAESTRO dijo que «hay muchos escépticos que no se creen esto que hacemos porque dicen que no ven la energía, pero yo digo, ¿y el aire? ¡El aire tampoco se puede ver! ¿Cómo podemos saber que el aire existe?». Por suerte, conseguí controlarme y mi grito de «¡Se llama método científico, idiota!» fue solo un comentario en voz baja.

Ojo también con la distorsionada visión de la Tierra que tenía el buen ONVRE. Según él, la Tierra nos da las plantas (bien), el agua (bien), los alimentos (bien) y la luz (MAL). ¿Quién necesita al sol teniendo a la Tierra? ¡Que venga el señor Burns y lo bloquee!


«¿Reiki? ¿De qué mierdas me hablas?»


- El señor Tamariz: En la silla de al lado tenía a un señor de asombroso parecido con Juan Tamariz que no solo me invitó repetidas veces a iniciarme en el reiki, sino que tuvo una participación estelar en el turno de preguntas en el que soltó una perorata de dos o tres minutos sobre lo afortunados que somos de que el planeta nos haya elegido para presenciar «el cambio», lo agradecidos que debemos estarle a la madre Tierra y demás chorradas por el estilo. Tamariz, muy orgulloso, se interrumpió a mitad para asegurar que ese discurso le estaba saliendo «sin pensar», cosa en la que me insistió cuando acabó su arenga, a lo que no tuve más remedio que contestarle «no, si ya se nota, ya» con una sonrisa, la misma sonrisa que puse mirando a cámara, porque GRABARON el discurso del señor mientras mi novia y yo nos aguantábamos la risa como podíamos justo al lado.

Sin embargo, no fue esa mi única interacción con el doppelganger del famoso mago, porque encima era un BRASAZAS de mucho cuidado. Algunos de mis (por suerte) cortos diálogos con Tamariz fueron estos:

- Oye, que aunque ellos sean maestros reiki, no es que sean mejores ni peores que vosotros, eh…
- No, no, SI YA.

- Pues venid al Día mundial del reiki, que es gratis… bueno, hay que hacer una donación, pero si no quieres no se hace, aunque si no llegan a un mínimo de dinero será obligatoria, han dicho.
- Donación obligatoria, ¿eh?
- Sí, bueno, pero no cobran entrada.
- Entiendo…

- Je, pues a los que hacemos reiki, hace veinte años nos llamaban locos, ¿sabes?
- Euh… sí, «hace veinte años»…


«¡NIAAAAANONIAAAAAAAA NO ESTOY LOCO NIAAAANONIAAAAAAAAA!»



- El panfleto: O quizá debería decir «el PANFETO», porque madre mía, qué folleto PARA SOÑAR. Se lo he dejado abajo escaneado (si le clican lo podrán ver a tamaño grande), pero tiene perlas como imperativos MAL («decirnoslo», así, sin tilde y con erre), comas puestas al tuntún, un desconocimiento completo de los signos de apertura de exclamación (siempre ponen el de clausura), texto superpuesto, un niño con cara de DA FUCK I JUST READ y la maravillosa revelación de que están financiados por la Federación de Deportes Discapacitados Intelectuales de la Comunidad Valenciana, lo que explica MUCHAS cosas.


Cliquen y RÍAN.


En fin, si se han quedado con ganas de más, pueden visitar este blog y verle la cara al MAESTRO y este otro, o, si son pro-racionalismo, pueden expresarle su descontento a la Fnac (cuyo lema, no olvidemos, es «Fnac es cultura») aquí, tal y como hemos hecho servidor y otros pocos. No nos engañemos: el reiki no es amor, es humor.