8 sept. 2012

JPelirrojo, ¡necio cual rastrojo!


«Lynch-mobs, death squads, babies being born without brains»
Papa Won’t Leave You, Henry, Nick Cave & the Bad Seeds



¡WOLAAAAAAAAS! ¡Qué pasa, boinezófilos! Sí, ya sé que ya actualicé ayer hablándoles de Breaking Bad y que el miércoles hice mofa y befa del reiki, pero el viernes sucedió algo que tengo que contarles. ¿Adivinan sobre quién es? ¡Exacto, sobre (¡TOCOTÓ!), nuestro viejo amigo JPelirrojo!

¿Y qué ha hecho esta vez este noble bruto? Pues comportarse como se ve en los vídeos: como un egocéntrico de mentalidad infantil. Esto, que tampoco parece tan sorprendente, tiene miga, porque alguna vez he intercambiado tuits con Bollicao, otra videobloguera que no soporto, y se ha portado como una persona de BIEN. Siempre ha sido porque alguno de sus fans le ha ido con el cuento de que había criticado los videoblogs aquí o aquí (y es que los FANPESAOS pueden ser incluso peores que sus ídolos), y ella reaccionó como cualquier persona con dos dedos de frente: dijo que le parecía bien, que ella hacía un personaje y que, evidentemente, no pretendía gustar a todo el mundo. En el caso de la entrada de Otakuart, incluso dijo que le gustaba mucho mi estilo. 

Ahora bien, ¿cómo reaccionó JPelirrojo cuando descubrió este post de Randy en Crisis creativa?



«Euh… ¿qué pasa, rutilófilos…?»


Llamando troll al señor Randy Meeks. Claro, porque como todos sabemos, la gente que critica algo que uno hace es SIEMPRE un troll. No puede ser que tenga sus razones para criticar porque realmente no le guste, no. Es un troll, ¿me oyen? ¡Un troll! ¿Que no le gusta el gobierno del PP? ¡Troll! ¿Que no le gustan los atentados suicidas? ¡Troll! ¿Que está en contra de la desigualdad entre ricos y pobres? ¡Troll! ¿Que vive en las minas de Moria ataviado solo con un taparrabos y armado con un garrote? ¡Troll!




Por supuesto, y como suele pasar cuando una entrada se populariza, los ENFURECIDOS rutilófilos (fans de JPelirrojo, ya saben) también saltaron, soltando sandeces como que Randy quería llamar la atención (¡con una entrada de hace dos meses!), que lo que le pasaba era que tenía envidia porque él no vivía de escribir (cuando, euh, sí que lo hace), que si era un vlogger frustrado, que si para no gustarle los vlogs bien que los había visto (¡se llama «documentación»!) y demás chorradas propias de gente que disfruta viendo vídeos de veinte minutos de un tipejo histriónico y cargante.

Pero no fueron solo los rutilófilos los que se cubrieron de gloria, ya digo, sino que JPelirrojo se llevó la palma, esgrimiendo «argumentos» como que lo que nos pasa es que le teníamos envidia y que por eso le criticábamos. Yo intenté hacerle entrar en razón con un tuit tan sonrojantemente obvio como el siguiente:







De poco sirvió. Tras varios intentos por parte de Randy, Fosforo y otros tantos, el bueno de Hijodepé Jotapé decidió que, ya que no iba a plantearse siquiera que alguien pudiese criticarle porque sus vídeos son materia fecal, lo mejor sería bloquearnos, haciendo un ejercicio de madurez que solo podría haber sido más espectacular si nos hubiese espetado «¡pues el que lo dice lo es, el mundo al revés!».

Por supuesto, el muy gañán está en su derecho de bloquear a quien quiera, que para eso es su Twitter. Sin embargo, creo que coincidirán conmigo en que no dice mucho a su favor que, en vez de intentar sacar algo positivo de las críticas o, sencillamente, hacer como Bollicao y asumir que no se puede gustar a todo el mundo, adopte una actitud de niño pequeño y empiece a llamar «troll» a todo aquel que dice NO a sus vídeos. Y lo más hilarante es que encima nos diga que queremos llamar la atención, cuando el tío tiene cuatro canales de YouTube y sube vídeos que consisten en un primer plano de su terrible faz mientras suelta demagogia barata prácticamente a diario. Por otro lado, le honra mostrarse en sus vídeos tal y como es: como un niño repelente que nunca creció.

Para acabar, una curiosidad: este mismo martes encontré esto en mi buzón. Fue un PRESAGIO de las desgracias venideras.


TOCOTÓ.