4 ago. 2012

ProMEHtheus




Una semana más, y después de haber descubierto que «abanibí» quiere decir «te quiero, amor», vuelve RduTcB, su blog de BERANO.

Ayer llegó a las salas de cine españolas Prometheus, la esperada precuela-que-sí-es-pero-no de Alien. ¿Y a qué se ha debido el retraso, cuando ya hace casi dos meses que se estrenó en Estados Unidos o Inglaterra? Pues parece ser que a la Eurocopa. TOCOTÓ.

En cualquier caso, ya tenemos en nuestras pantallas lo último de Ridley Scott, y la pregunta más candente es «¿cuántos robles roería un roedor si los roedores royesen robles? ¿habrá hecho Ridley Scott algo decente después de diez años? La respuesta, llena de spoilers, eso sí, a continuación.




No les voy a engañar: Prometheus es una película entretenidilla, pero llena de defectos. Entre ellos, sus personajes planos y sin carisma, su ligero exceso de metraje y sus parches chapuceros a los elementos de la saga Alien.

El autor original del libreto es Jon Spaihts, guionista de La hora más oscura, el futuro reseteo de La momia y… ya está, en realidad. El buen hombre escribió una historia que se ambientaba en el mismo universo que Alien y desvelaba parte de la historia del Space Jockey visto en la primera parte de la saga, así como introducía varios aspectos de nuestros amigos los xenomorfos, con los que hemos reído a mandíbula batiente.

Una vez escrito, Ridley Scott decidió enviarle el guion a Damon Lindelof. Sí, ya saben, el cabecilla (junto a Carlton Cuse) de Perdidos, el calvo gafapasta, el hombre más odiado del mundo por «no haber atado los cabos sueltos, como los osos polares» y demás epítetos. El caso es que Scott le pidió que leyese el guion y le dijese qué cambiaría. ¿La respuesta de Lindelof? «El guion depende demasiado de Alien, yo quitaría los elementos más significativos de la saga». Así que el señor Scott, ni corto ni perezoso, le encargó que reescribiese la historia de Spaihts.


El guion de Spaihts (Noomi Rapace) intentando huir de Lindelof (monstruosa criatura tentacular).


¿Qué tenemos, entonces? Pues sustitutos anodinos de conceptos clásicos. Por ejemplo, en lugar de tener una sala llena de huevos de xenomorfo, tenemos unos… jarroncitos. Unos jarroncitos de los que sale un líquido negro que altera a los organismos con los que entra en contacto. Vamos, algo muy similar a los facehuggers de toda la vida, pero con menos gracia. 

Elizabeth Shaw, interpretada por Noomi Rapace, no deja de ser un trasunto de Ripley (algo más que evidente en el tramo final de la película) despojado de todo atractivo. La capitana Vickers (una Charlize Theron en modo piloto automático) tiene el carisma de un zapato, y lo único interesante de Holloway, la pareja de Shaw, es su asombroso parecido con Tom Hardy. Eso sí, si hay algo que falle en Prometheus son los personajes, que se comportan como imbéciles sin más motivo que «lo pone el guion».

Les pongo un ejemplo: tras descubrir la sala de los jarroncitos, vemos que el simbionte el líquido de marras afecta a unos gusanos, que tardan poco en convertirse en unas serpientes lovecraftianas EJQUEROSAS. ¿Cuál es la reacción del biólogo experto de la tripulación? Hablarle como si fuera un puñetero cachorro de gato. «Ay, preciosa, no te asustes, ven con papá…». ¿Que no se asuste? ¡Es él el que debería estar asustado! ¡Es una forma de vida alienígena especialmente fea! Claro, que así acaba, él muerto y su compañero convertido en un zombi. 


Por lo que cuentan en La hora de Ving Rhames, así es como deben de ser las asistentas del Wurli.


No solo eso: David, el androide interpretado por el actor de moda, Michael Rabender Fassbender, actúa de un modo muy incoherente para ser un robot sin sentimientos. Que si ahora cojo una muestra de líquido negro, que si ahora se lo administro a un tripulante sin que se entere, que si ahora me arrepiento y ayudo a Shaw…  Tan ilógico es su comportamiento que me llegué a plantear que me estuviera fallando mi nivel de inglés (vi la película durante mi Erasmus en Inglaterra), pero luego vi que no. Que es que hay lagunas argumentales y ya.

Como ya sabrán (y si no lo saben, se lo cuento), Prometheus nos casca una hipótesis pseudocientífica sobre los orígenes de la vida en la Tierra. Concretamente, la panspermia, que afirma que la vida en el universo se ha propagado mediante la introducción de organismos vivos por parte de razas superiores. Cojan esto, añádanle unos toques de la teoría de los astronautas antiguos, y réstenle cualquier base científica y ya tienen la premisa de Prometheus, que nos vende la moto de que los Ingenieros (los Space Jockeys) tienen un ADN casi idéntico al nuestro porque uno de sus miembros fue el origen de todos los microrganismos terrestres. Genetics for Dummies.


Ah, y el Cubo Cósmico también tuvo algo que ver, también.


Punto de partida mierder aparte, Prometheus responde algunas preguntas que el universo expandido de Alien ya había contestado y, supuestamente, plantea algunas nuevas. Eso sí, solo aquellos a los que les gusta que se lo den todo mascadito saldrán con nuevas dudas, eh. Hagamos un breve repaso:

- ¿Qué son los xenomorfos? Ni más ni menos que armas biológicas creadas por los Ingenieros para hacer pupita a las razas que les toquen sus celestiales testículos. Por ejemplo, los humanos. Lo sugiere el personaje de Idris Elba, y ese tipo sabe de lo que habla. No en vano es Heimdall, y a ese no se le escapa ni una.

- ¿Los humanos? ¡Pero yo creía que ellos nos habían creado! Sí, bueno, y los cristianos dicen que Dios creó a la humanidad, pero ya ven cómo se puso en Génesis 6:5-7. El caso es que continuando con el concepto de los Ingenieros como padres de la raza humana, Scott afirmó que Jesucristo era un Ingeniero y que, por eso de crucificarlo y tal, sus congéneres se cabrearon con nosotros y decidieron venir a leernos la cartilla. Lástima que el líquido negro se les saliera de madre y acabara con ellos… hace dos mil años. ¿Lo ven? ¡Si es que todo encaja!

- Entonces, si los Ingenieros nos crearon, ¿quién creó a los Ingenieros? No sé, ¿la evolución? ¿Un mago? ¿Tom Waits? ¿A quién le importa? Ah, que a mucha gente… ah, que van a hacer secuela


Un Jesús sin barba y de más de dos metros de altura.


- ¿Jesucristo era un alienígena? Y un Poochie.

- Has puesto esa última pregunta para hacer spam, ¿verdad? Sí, y también para hacer hueco antes de poner la siguiente foto, que solo un párrafo entre imágenes queda feo.


Por supuesto, los fans de la saga Alien descubrirán algunos guiños, como ese mural, el look final de Shaw o que el androide sea malvado (¡inesperado!), por no hablar, claro, del «guiño» más obvio: el xenomorfo final que sale del pecho de un Ingeniero al que había infectado un bicharraco que se había gestado dentro de Shaw (que es estéril) después de que su novio se la tirase copulase con ella tras haber sido inoculado con el líquido negro por David, el androide. No me digan que no lo han entendido, que seguro que luego son ustedes de los que no se pierden con las casas de Juego de tronos.


La Fox y Sony han decidido unir sus fuerzas y darle un papel a Veneno en la secuela de Prometheus.



Para resumir, Prometheus es una película aceptable, que entretiene durante la mayor parte de su metraje, pero que tiene unos fallos importantes. De ustedes depende que las virtudes (que están ahí) les compensen los defectos o no. Desde luego, mejor esto que la precuela de La cosa, hablando de la cual, hay una escena con el zombi/infectado que recuerda mucho a las ejecuciones de la película de Carpenter: A FUEGAZO LIMPIO. Ah, y CUIDAO con la aparición de Guy Pearce haciendo de señor viejo.

Un último aviso: los que esperasen una nueva Alien, van listos. Mejor tómenselo como lo que es: una película que sirve para pasar un par de horas y luego olvidarla. Una cinta MEH, pero entretenida.