21 jul. 2012

Otakuart, JPelirrojo y rutilófilos ENFURECIDOS


«Everything is falling down
Your own worst enemy has come to town»

Your Own Worst Enemy, Bruce Springsteen



Una semana más, y tras haber sobrevivido milagrosamente al Otakuart, vuelve RduTcB, ¡ahora con un 42% más de odio hacia los videoblogueros!

Si son ustedes gente de BIEN, leerán Crisis creativa, ese blog en el que colaboro dos martes al mes. En ese caso, lo más seguro es que ya hayan leído la transcripción de la charla antivideobloguera que dio el amigo Randy Meeks, y a la que servidor, que tenía montado un stand de Entre hamas y chapas, asistió. Poco imaginaba yo que asistiría a la mayor muestra de estulticia y borreguismo que he tenido el plazed placer de presenciar, no por parte de Randy, claro, sino de los fans ENFURECIDOS.

Si han leído la charla de Randy (¿a qué esperan?), verán que sus odios se centraron en los igualmente odiosos Bollicao, Yellow Mellow y JPelirrojo. No es para menos, dado que estos tres botarates están mitificados de una forma que se le antoja inexplicable para cualquier persona cuyas sinapsis neuronales funcionen razonablemente bien. Botarates como los que formaban el grueso del público de la charla, claro.


«¡DEJAD EN PAZ A LOS VLOGGERS!»


¿Por dónde empezar? Ah, ya sé: por el NECIO que afirmó que «al ver el nombre de la charla, yo pensaba que la que venía era Bolli». Claro, porque el hecho de que se llamase «¡Qué pasó, perras!, o Cómo aprendí a odiar los videoblogs, por Randy Meeks» NO LE DIO NINGUNA PISTA. Con eso, ya se pueden hacer una idea del nivel de los defensores de los videoblogueros.

Pese a que, como ya digo, el bueno de Randy repartió mamporros verbales a los videoblogueros en general, los asistentes a la charla eran aficionados en particular a JPelirrojo. Y es que, si bien las (justificadas) críticas hacia la irritante Yellow Mellow o la cargantísima Bollicao despertaron comentarios de «eh, pero que molan», fueron los dardos hacia JPelirrojo los que despertaron la FURIA de los mentales del respetable público.
Para los que tengan la suerte de no conocer a JPelirrojo, les diré que es uno de tantos vloggers que ha hecho de los vídeos demagogos su forma de vida. El tipo cuenta con miles de visitas a cada CHORRADA que hace, y empieza todos sus videoblogs berreando «¡WOLAAAAAAAAAAAS! ¿Qué pasa, rutilófilos? ¡BUM!». Eso, sumado a sus constantes y exagerados gestos, hace que sea un tipo que le parecería cargante hasta a Jim Carrey. El tío, al que como diría uno de mis alumnos de la escuela de verano, «si hiciese una película, le darían el Oscar al Más Imbécil» ha sido definido por @Victorcuster como una «arista defectuosa de la realidad», que me parece una expresión GLORIOSA que voy a usar a menudo. Así, sin pagar derechos ni nada. Soy un REBELDE.



¡Qué gracioso, se cree persona!


La charla en sí duró una media hora, y la otra media restante la ocupó el turno de preguntas o, mejor dicho, la batalla verbal entre el bando antivloggers, formado por Randy, Daniel Bartual, un tipo bien majo llamado Héctor que tiene un videoblog en el que sale con una máscara de caballo (¿?) y su seguro servidor; y la facción vloggera, formada por… todos los demás. Se dijo mucho a favor y en contra de los videoblogueros, pero todo se puede agrupar en varios puntos:

- RESPETO: «Respeto» entendido, claro está, como «eh, no te metas con lo que a mí me gusta». Y es que, si bien los vloggeritos pedían respeto hacia JPelirrojo y demás gente de la misma ralea, no comprendían que nosotros respetábamos que ellos hiciesen sus putas mierdas vídeos porque les gustan, pero que ellos tenían que respetar que nosotros depositásemos nuestra materia fecal sobre ellos. Como dijo Randy, el respeto no tiene que ser unidireccional. Sin embargo, uno de los chavales, que además de vlogger decía ser fotógrafo (aunque ya saben que hoy en día casi todo el mundo lo es), decidió levantarse e irse justo después de decir que «hay que respetar la opinión de los demás», creando así una paradoja que casi acaba con la continuidad espaciotemporal.

El asunto del respeto alcanzó su punto más absurdo cuando, después de que servidor calificara a JPelirrojo de «imbécil con una cámara», un videobloguero rapero («el videobloguero rapero, ¡garantía genial!», que diría Crapsmith) me dijo que tuviera «más respeto, que hay gente que tiene retraso mental de verdad», lo que tuvo una secuela cuando dije que los vídeos de Rush Smith «son para niños tontos» y obtuve del mismo tipo la réplica «eh, cuidado, que hay niños que son tontos de verdad». Por suerte (o no), pude reprimir mis ganas de contestarle «ya lo sé, tengo uno delante ahora mismo» y solo le dije «qué cosas». Puro UMOR.

- PROFUNDIDAD: «Es que JPelirrojo no es un vlogger más, da su opinión sobre cosas y es muy sensible, porque ha hecho una canción contra la anorexia». Ahí sí que salté, agarré el micrófono y dije algo así como «nos ha jodido, ha hecho una canción sobre la anorexia. ¿Y qué dice, que es mala? CUIDAO. Es algo de cajón, manidísimo, una perogrullada y un recurso fácil. Es como si yo ahora digo “eh, que el sida MAL, el cáncer MAL”. Venga, aplaudidme. Si os parece que eso es ser profundo cogeos a Serrat, Sabina, Krahe o, si me apuráis, hasta a Ismael Serrano, que vais a FLIPAR». En ese momento, uno me dijo «eh, pero que JPelirrojo tiene una hermana que tiene anorexia», ya saben, el clásico argumento basado en la pertenencia o relación con cierto colectivo que, supuestamente, da puntos extra en calidad.

Les digo lo mismo que dije allí: si a alguien le parece tan maravilloso y tan listo JPelirrojo por las cosas que dice, es porque se ha empapado poco de cultura en su vida. Aunque claro, qué esperar de gente que disfruta gastando su tiempo en ver a un necio diciendo estupideces durante quince minutos. 


«Soy profundo, por eso he hecho este disco de rap con canciones con títulos tan GENIALES! como El sabor de no quererte, Hoy sé o Plumas gastadas».


- ENVIDIA, o «si no te gusta, no lo veas»: En efecto, el clásico díptico idiota hizo su aparición, pese a que Randy ya había comentado lo absurdo que era. Cuando Héctor dijo que nosequé canción de JPelirrojo era una putísima mierda, una le dijo «ah, pero bien que la has escuchado, ¿eh? Pues si no te gusta, no la escuches». Por suerte, Héctor, que parecía ser un hombre de BIEN pese a su vloggerismo, la calló con un «claro que la he escuchado, tenía que hacerlo para criticar con conocimiento de causa». TOCOTÓ.

Yo me llevé mi parte gracias al «fotógrafo», que arguyó que tenía envidia de JPelirrojo porque yo no vivía de mi blog y él sí de sus vídeos. Yo, claro, dije que no escribía para ganarme la vida (como ven, no tengo AdSense ni leches), así que me daba igual, pero que don Randy SÍ vive de escribir en Kelkoo artículos como este.

- VAGUERÍA: Según nuestro amigo el fotógrafo, «el 80% de la gente ve videoblogs, frente al 20% de la gente que lee blogs». Le dije que, al margen de que muy probablemente se hubiese inventado las estadísticas, tampoco es que dijesen mucho a favor de la gente de ser ciertas, porque significaría que hay poca gente de BIEN como ustedes, que sabe LEER. Claro, es mucho más fácil que a uno le griten los argumentos a la cara entre «¡BUM!» y «¡Qué pasa, rutilófilos!» que tener que descifrar qué quieren decir esos complicados grupos de letras.

- FANATISMO: Es a lo que se reduce todo. A gente que se pone hecha un basilisco en cuanto se meten con sus ídolos o, según uno, «amigos». Claro, que ya se sabe el concepto de amistad que hay ahora, que hay gente que dice ser amiga de Neil Gaiman porque una vez le contestó un tuit. Ya lo dije en el Otakuart, que es muy triste que cualquiera, más aún donnadies como Bollicao, Yellow Mellow o el pelirrojo de las narices despierten semejantes extremismos. Llegué incluso a preguntarles si JPelirrojo les había pagado por ir a defenderle, porque tanta visceralidad rozaba el surrealismo.

Por otro lado, tan rutilófilos (el nombre que les da JPelirrojo a sus acólitos) no serían, cuando al preguntarles si, ya que decían seguir TODO lo que hace JPelirrojo, se habían comprado el libro Vloggers Now! (escrito por el zanahorio, Yellow Mellow, Rush Smith o Elvisa, entre otros hipoglúcidos), ninguno dijo que sí. Y es que, como ya les dije, «ay, eso de leer, eso de leer… leer no, ¿eh? Leer NO». Un chaval de no más de quince años saltó, eso sí, afirmando ser «escritor». Pues hale.


Rutilófilos de pro.



En fin, ya ven que, en la guerra contra los vloggers, todas las armas son pocas. Quizá sea usted un ávido espectador de videoblogs, ¡mas no tema, aún puede salvarse! Bartual dijo que él empezó a ver videoblogs «hace unos meses, y al principio me entretenían, pero al poco tiempo me di cuenta de que eran todos la misma mierda». Así que ya ven, aún hay salvación. ¡Únanse a Randy, Héctor, Bartu y yo en la Brigada Antivlogger! Y si no, tendré que meterme a hacer videoblogs sobre Juan Muñoz, como me dijo Bartu. Total, Enrique Villén ya los hace.

P.D.: Si aún se han quedado con ganas de más, les recuerdo que hace unos meses escribí Apocalipsis videobloguero, con la colaboración de Hardita y Randy.