9 jun. 2012

Canciones malinterpretadas

«I'm just a soul whose intentions are good
Oh Lord, please don't let me be misunderstood»
Don’t Let Me Be Misunderstood, versión de The Animals



Una semana más, y tras haber bailado el charlestón en el mástil de una bandera, llega RduTcB, un blog para pegarse un tiro.

Ah, las canciones, qué fácil es interpretarlas mal. Ojo, que no me estoy refiriendo a hacer una versión pésima, sino a, directamente, no entenderlas. Esto, que en España pasa principalmente por el desconocimiento general del idioma de Shakespeare (ya saben, las canciones que ustedes cantan sustituyendo todas las palabras por «guachimenei beibi, oullé guachimein»), tampoco es ajeno a los propios nativos, que parecen tener la comprensión oral de un perrete. No de un perrete de esos nobles, eh, sino de un yorkshire terrier de esos ASQUEROSOS.

Cojan, por ejemplo, Every Breath You Take, de The Police. «¡Ah, sí, qué canción de amor más bonita!», pensarán muchos de ustedes. Bueno, pues NO. En serio, tenemos una canción que dice «estaré vigilando cada paso que des, cada movimiento que hagas», «¿no te das cuenta de que me perteneces?» y que repite «te estaré vigilando» insistentemente al final, ¿y hay quien piensa que es de amor? Alguien tiene una concepción bastante equivocada de las relaciones, eh.



«David, te estaré vigilando… porque te quiero».


El propio Sting dijo que estaba sorprendido por la cantidad de gente que piensa que es una canción mucho más positiva de lo que es realmente, ya que, en sus propias palabras, va sobre la obsesión con un antiguo amante y los celos que conlleva. Vamos, puro HAMOR, ya ven.

No se crean que Every Breath You Take es la única canción que ha sufrido esta suerte, ojo. One, de U2, (muy recomendable la versión de Johnny Cash, por cierto) es otra de esas canciones sobre desamor o, según el propio Bono, rupturas, que a la gente le parece tan bonita que hasta se pone en bodas.

Claro, una canción que dice cosas como «nos hacemos daño y luego nos lo hacemos otra vez», «no puedo aferrarme a lo que tienes si solo tienes dolor» o «te comportas como si nunca te hubieran querido y quieres que a mí me pase igual» TIENE que ser una canción de amor, ¿verdad?


Bono brinda por la incompetencia.


No crean que el (des)amor es el único sentimiento malinterpretado. El «patriotismo» también ha tenido sus más y sus menos, como por ejemplo Born in the U.S.A., de Bruce Springsteen. Springsteen, un amigo de las historias deprimentes narradas con música animada (Glory Days, Hungry Heart…), compuso un canto a la desesperación de los veteranos de Vietnam, que volvieron (o no) traumatizados por lo que habían vivido. 

Por otro lado, el estribillo decía «nací en los Estados Unidos», así que, ¿cómo no iba a ser patriótico? ¿Solo porque el resto de versos describiesen un horror tras otro? ¡Bah! Eso es lo que debió de pensar el columnista conservador George Will, que dijo, y cito:

«No sé cuáles serán las inclinaciones políticas de Springsteen, si es que las tiene, pero en sus conciertos se agitan banderas mientras canta sobre tiempos difíciles. No se queja, y sus cantos sobre fábricas que cierran y demás problemas siempre parecen estar salpicados por una magnífica y alegre afirmación: “¡Nací en los Estados Unidos!”».

No quedó ahí la cosa, porque Will le recomendó a Ronald Reagan que usase la canción en campaña, a lo que Springsteen, que es demócrata, se negó. Naturalmente, hubo bastante cachondeo con Reagan y Will, que o no habían oído más allá del estribillo o lo habían hecho pero no se habían enterado de nada.


«¿No es un himno patriótico? ¡Pe-pe-pero si está saltando mientras toca la guitarra! ¡Y hay una bandera! ¿Cómo no va a ser patriótico?»


Los grupos patrios también han tenido sus más y sus menos con los necios. Los Nikis, ese grupo punk de la Movida, recibieron palos de los que consideraban que su canción El imperio contraataca era derechosa. Y es que claro, no era tan sencillo pillar la ironía de una canción que afirmaba que «en Las Vegas no hay blackjack, solo se juega al cinquillo» y «mira cómo gana la selección».


Hay más canciones malinterpretadas, y no les quepa duda de que iré hablando de ellas por aquí, del mismo modo que seguiré con el ciclo de cuentos infantiles. ¿Se acuerdan? Ejem…

Ah, y les recuerdo que mi novia y yo hemos abierto una tiendecita de hama beads y chapas donde atendemos a las necesidades más frises. Échenle un vistazo, échenselo… ¡hasta hay chapas de RduTcB, para los más acérrimos lectores! ¡Sí, para los dos… o tres!