7 abr. 2012

Holy Flying Circus: cara y cruz


«I only read one book, but it's a good book, don't you know
I act the way I act because the Good Book tells me so
If I wanna know how to be good, it's to the Good Book that I go
'Cos the Good Book is a book and it is good and it's a book»
The Good Book, Tim Minchin



Una semana (santa) más, y tras haberme flagelado como buen cristiano, vuelve RduTcB, el blog al que la LOPSE le ha hecho mucho daño.

Desde hace ya bastantes años, soy fan acérrimo de los Monty Python. Como tal, he visto varias veces sus películas, compré (y vi) el Flying Circus completo en cuanto salió, me irrita sobremanera cuando la gente escribe «Monty Phyton» y, claro está, quise ver Holy Flying Circus desde que me enteré de su existencia.


Not the real Pythons.


Holy Flying Circus es un telefilm de la BBC que cuenta, de manera bastante libre, las semanas previas al estreno de La vida de Brian y el debate que tuvo lugar en Friday Night, Saturday Morning, en el que los dos bandos consistieron en los Python, representados por John Cleese y Michael Palin; y los ofendidos cristianos, cuyos portavoces fueron el cómico retirado (y cristiano renacido) Malcolm Muggeridge y el obispo de Southwark, Mervyn Stockwood. Todo esto moderado por Tim Rice, que ya había tenido su ración de fanatismo religioso por Jesucristo Superstar, probablemente uno de los mejores musicales de todos los tiempos, y bastante menos cristiano de lo que la gente cree.

Ahora bien, la película ha despertado reacciones encontradas: mientras que a algunos, entre los que me incluyo, les ha parecido un buen homenaje al grupo inglés, a otros les ha parecido una abominación mayor que la carrera en solitario de Mark Knopfler. Es por eso por lo que aquí, en RduTcB, vamos a tener nuestro Friday Night, Saturday Morning particular. El señor Iturbinho, autor del corto El día que me regalaron una boina, se ocupará  de la difamación de Holy Flying Circus. Por otro lado, y sin que sirva de precedente, su seguro servidor, Bóinez, se encargará de convencerles de que está BIEN.

Sin más dilación, les dejo con los argumentos de Iturbinho. Tampoco le hagan mucho caso, que es pamplonés, como el chorizo AJAJJAJAJJAJAJAJno, el pamplonés está bueno. Un poco graso, quizá, pero eso es otro tema. Les dejo con Iturbinho, gran persona, aunque no por ello menos nocivo para el colesterol.


Holy Shitty Circus


Hola, soy Iturbinho y esta TV movie es una mierda.


«Qué divertidos somos, qué locos estamos, qué fieles al original... Sólo que no».


No sé qué les habrá contado el bueno de Un Tipo con Boina ahí arriba*, pero les pido que no le crean, que me hagan caso a mí, que tengo más criterio, que vengo de un sitio en el que, a diferencia de en otros, no se trabaja en algo durante un año para quemarlo todo en un fin de semana.

*Nota de Bóinez: resulta que nada, porque su parte va antes que la mía. Por educación y POR JODER. Sigan, sigan.

Como supongo que ya habrá quedado explicado por el dueño del blog, Holy Flying Circus es un especial de la BBC emitido en noviembre de 2011 y que ¡ya está a la venta en DVD en Amazon, en una edición que trae hasta tomas falsas! ¡TOMAS FALSAS, señores! PAGUEN.

En principio, por lo que leí, la película nos cuenta toda la polémica que envolvió el estreno de La vida de Brian, la segunda y mejor película del grupo más jodidamente gracioso que ha parido Gran Bretaña, los Monty Python. Se supone que es un homenaje a su historia, sus películas y su forma de hacer humor. La idea es buena. La resolución es MUERTE Y DESTRUCCIÓN.

Holy Flying Circus; la Dani Rovira de las TV movies sobre cómicos británicos.

Empezaré por la parte más llamativa de todo este invento de Satanás; la caracterización de los protagonistas. En ciertos casos (la mayoría) es horrible, y en otros (Eric Idle, básicamente) todo lo acertada que puede llegar a ser.




El que más llama la atención probablemente es John Cleese. Se conoce que el actor que lo iba a interpretar (le buscaría en IMDb, pero sé que os importa su nombre tan poco como a mí) hacía una imitación tan realista y creíble de Cheese, que el escaso parecido físico no era razón suficiente para dejarlo ir, por lo que lo maquillaron entero para que se pareciera a él. Es lo que yo deduje. Pero no. Es una versión estirada y estreñida de su cara, y la imitación parece una parodia de algunos de sus personajes más que en cómo es él realmente. Podía haberse documentado mirando entrevistas en vez de sketches del Flying Circus. En fin, me alegro de que su falta de talento no haya quedado camuflada bajo toneladas de plástico facial y el fraude haya quedado descubierto.

Eso y que dan ganas de pegarle una hostia cada vez que abre la boca.




Luego está el hombre que dirigió la película (no la dirigieron entre 6, menuda jodida locura); Terry Jones. Lo deduje por eliminación. Había dos opciones; o el sexto era Jones o habían cambiado a uno de los Python por una mezcla sin gracia entre John Belushi y Dylan Moran. Que ya es jodido que de una mezcla así salga algo sin gracia. Por cierto, ¿el detalle de que lleve un crucifijo colgado al cuello es casual? No le veo sentido, pero quién soy yo para cuestionar a la BBC... He decidido no prestar más atención de la que se le presta en la película a este personaje, y creo que ya he excedido el límite con estas cuatro líneas, así que lo dejaré ya, y si por lo que sea le vuelvo a mencionar, habrá sido un error. Pido perdón por adelantado. Mierda, ya me estoy alargando más de la cuenta. Paso al siguiente.

También hace de mujer de Palin. Parece que podría tener gracia el gag, ¿no? HÁ.




Luego tenemos a Graham Chapman, que se parece más a Terry Gilliam que el supuesto Terry Gilliam. Las pistas para reconocerlo son la chaqueta de chándal que habría llevado en dos entrevistas (esto no lo sé seguro, puede que no se la quitara nunca y oliera a mierda blanda, si estoy equivocado aceptaré lapidaciones sin rechistar) y una pipa. Aparte de uno o dos chistes sobre gays, no veo que el personaje haya tenido un mínimo de relevancia en la película, así que venga.

De todas formas, hay que decir que se conoce que Chapman en realidad sí era así, de quedarse en una esquina sin llamar la atención con la pipa mientras los otros hablaban. Si es por eso, me parece bien hecho.




El de la foto es Terry Gilliam. Lo sé porque es el más gordo y se ríe de una forma remotamente parecida. Y aparece cortando muñequitos y haciendo animaciones con ellas. O eso o han unido a Graham Chapman y Terry Gilliam en un solo personaje (el anterior) y han metido un séptimo Python sin gracia ni carisma. ¿Esto ya lo he usado cuando he hablado de Terry Jones, no? Hay que ver, me repito más que lo tróspido.

Nada bueno que decir de éste, en serio.




Y aquí quiero parar un momento esta cascada de bilis para gritar a los cuatro vientos que Eric Idle está BIEN. Bien caracterizado (hasta han tenido el detalle de que ya empiece a parecerse a una señora, como ha acabado pasando) y con un actor que encaja a la perfección; no es sólo el parecido físico que no se limita al vestuario y el maquillaje como en los demás casos, sino que la misma actuación nos hace pensar que ha habido algún viaje temporal de por medio. La voz, los gestos, los movimientos, TODO. Es Idle. No es otro. Me emociono. Qué bien.

Joder, es que todo BIEN, eh. Nada que criticar. Quiero que este actor haga SIEMPRE de Idle. ¿Es mucho pedir?




Y por último, el personaje en el que más se centra la película y de lejos el que peor está; Michael Palin. Ya he dicho que son los peores de otros dos, pero esos al menos intentaban imitar el acento, o ALGO. Éste ni eso, se pasea por ahí poniendo cara de preocupado y mordiéndose los carrillos, vestido como si fuera Navidad en casa de los Veal (pocos pillarán la referencia, y estoy orgulloso de ello). Lo que sí es verdad es que físicamente se da un aire a Palin, y con eso ya debería ser suficiente para decir que es él. Si al menos intentara imitar los gestos, cualquier cosa... Nada. EH, TÚ, UN CERO PARA TI. ASÍ.

Hace de su propia madre también. Menudo josemota.


Ahora que me he pasado tres páginas de Word llorando por las terribles elecciones actorales (excepto por Idle, no pienso cansarme de repetirlo), hablemos así por encima de algunos personajes secundarios. Tenemos a Arthur Dick, un Thomas Crapsmith de los 70 (es decir, lo mismo pero con bigote, patillas y trajes de colores más claros) que es el único personaje que realmente me ha hecho reír. No sonreír, ni soltar carcajadas, no nos confundamos, un «jeje» y contentos. Luego están los del grupo radical anti-Python (no entendí muy bien sus motivaciones, pero eso ya sería pedir demasiado a una TV-movie de MIERDA BLANDA, ¿no?), del que destacan dos miembros; el cabecilla, que es el artista loco de Spaced (véanla si aún no lo han hecho, en caso contrario, felicidades, tienen gusto) con una boina en la cabeza y cara de enfadado, y, por otro lado, el tío con síndrome de Tourette que es todo lo divertido que puede ser un señor gritando bollocks! cada vez que aparece en plano. Eso es, lo han deducido, NADA. Ah, que no lo habían deducido, pues les dejo un ratillo para que lo deduzc...NADA.


«Bollocks! Arse! Josemota!»


El problema de Holy Flying Circus, y aquí es donde ya nos vamos a poner serios, es que es imposible, para mí al menos, saber bien por dónde van los tiros, llegar a entender el propósito de esto. Es decir, el ESTO PA'QUÉ de la película.

Una de las opciones es que es un homenaje a los Python, que no busca generar opinión ni contar con exactitud, sólo entretener y, de paso rendir tributo a seis de las figuras más importantes de la comedia británica de todos los tiempos. Si éste es el caso, MAL. No se puede hacer un homenaje a los Python con tanto chiste de pedos. Es como si hubieran encargado un homenaje a Mozart a Georgie Dann, por poner un ejemplo que podamos entender todos. Porque eso es lo que falla aquí; la peli NO TIENE GRACIA. Excepto dos gags puntuales y uno o dos personajes, la peli está llena de intentos de chiste que podrían ser graciosos en manos de otra gente con conocimientos, talento, o que al menos comprendiera el humor Python. Así que como  «homenaje»  no me sirve.


(Esta foto que subió a Twitter Stephen Fry, que interpreta a Dios en la peli, es bastante triste, no digáis que no. NO DIGÁIS QUE NO. Aunque hay que decir que el detalle de que el iPhone de Dios sea blanco está bien)


Por otro lado, existe la posibilidad de que lo que la película busca es enseñar qué pasó en aquellos días cercanos al estreno de la película en Gran Bretaña, y mostrar las dos partes del conflicto, sus opiniones e intereses, de una forma imparcial y fiel a los sucesos, para que cada uno tome sus propias decisiones y formen opiniones contrastadas sobre aquel acontecimiento, y así arrojar un poco de luz en este capítulo del pasado del cine. Sí, ja. Escenas tan inverosímiles como una en la que uno de los integrantes del grupo católico (católicos creo que eran los del grupo, ¿no? Es que no me apetece volver a verla) encuentra una hoja del guion tirada en la basura mientras pasea al perro, la lee y la considera ofensiva cogen esta hipótesis, la llevan a un callejón mal iluminado, la violan violentamente, y desaparecen de su vida sin mandarle dinero para poder mantener al pequeño bebé bastardo hipotético.


(No quería perder la oportunidad de poner esta foto, porque esta foto es LA POLLA)


En definitiva, la necesidad de esta película era NULA, y, salvo un par de escenas que me  hicieron gracia (los extraterrestres quejándose de que la película es ofensiva para su raza porque enseña a dos de ellos estrellando su nave y el censor dictando a su secretaria las palabras que han de prohibir), no hay nada que se salve en este despropósito televisivo, excepto, una vez más, Eric Idle. Muy bien hecho Eric Idle. Todo lo demás MAL.

Hala, ya les dejo en paz.


«Y AHORA, LECTORES, BÓINEZ SE ENCARGARÁ DE LA DEFENSA DE LA PELÍC… ¡EH! ¡JESUSÍN! ¡NO ME QUITES EL TABACO, QUE TE VEO! ¡VEN AQUÍ, QUE ME CAGO EN TU PADRE, AHORA QUE NO ME OYE!»


Holy Flying Circus bien. No BIEN, pero bien. La película no es, ni en ningún momento pretender ser, un fiel retrato de lo que pasó con La vida de Brian, ni falta que le hace. ¿Qué es Holy Flying Circus, entonces? Ni más ni menos que un homenaje a los Python, un telefilm más que notable que, no nos engañemos, gustará a los fans de los cómicos y dejará indiferentes a los profanos.

La historia se centra en Michael Palin y (en menor medida), John Cleese, algo lógico teniendo en cuenta que fueron los asistentes al debate. El resto de los Python están ahí, claro, pero más que nada porque TIENEN que estar. Sin embargo, su papel se limita a poco más que dar la réplica y aportar algún que otro chiste. Las caracterizaciones de los cuatro Python «secundarios» son correctas sin más, si exceptuamos a Idle. Sí, vale, Jones se da un aire razonable, pero Chapman y Gilliam son prácticamente irreconocibles de no ser por la pipa del primero y el peinado tróspido (¿han visto? ¡Estoy a la moda! ¡En el zeitgeist!) del segundo.

Sin embargo, las interpretaciones que realmente destacan son las de Darren Boyd (Cleese) y Charles Edwards (Palin). Desgraciadamente, no por los mismos motivos. Mientras que el primero, diga lo que diga ese canalla de Iturbinho, es una copia EXACTA de Cleese, tanto en los gestos y la forma de moverse como en la voz, la entonación y la cadencia; el segundo es un señor cuyo personaje podría o no ser Michael «el hombre más majo del mundo» Palin


John Cleese y un señor de Murcia.


Por supuesto, tampoco es imprescindible una caracterización brillante para hacer un buen retrato de una persona real. Por ejemplo, cojan al Ed Wood de Johnny Depp, al Johnny Cash de Joaquin Phoenix o a la Marilyn Monroe de Michelle Williams. ¿Qué tienen en común? Que se parecen tanto como la voz de Iván Ferreiro a una agradable melodía, y sin embargo, transmiten el entusiasmo de Wood, los conflictos de Cash y la tontería de la sobrevalorada Monroe. El problema de Edwards es que no transmite nada, ni bueno ni malo, y eso, cuando es el personaje principal de la película, se nota.

En cuanto a los secundarios, ni tan mal. Como ya ha dicho Iturbinho, Alan Dick es una especie de señor Crapsmith británico setentero, con todo lo que ello implica: IDEACAS, tacos y sensación de estar PETÁNDOLO cuando no. Los manifestantes cristianos (no necesariamente católicos, dado que es Inglaterra) son bastante caricaturescos. La masa enfurecida se comporta como la masa fanática de La vida de Brian y, de los tres «principales», uno es un descendiente del carcelero tartamudo de la misma película, mientras que el otro es el desdichado tipo con Tourette, que hombre, la primera vez tiene gracia («ejejjejejjeje grita tacos»), pero luego ya se hace muy josemota.

Sin embargo, es el cabecilla el que, pese a su origen estereotipado, recibe un trato más digno al final. Probablemente sea un sosías de Raymond Johnston, del grupo cristiano conservador Nationwide Festival of Light, quien, según cuenta Palin, se acercó a ellos después del debate para decirles cuán avergonzado estaba por el comportamiento del obispo. También sirve como representante de todos aquellos creyentes que, como Cleese ha repetido en varias ocasiones, entendieron BIEN La vida de Brian.


«Hola, estoy aquí para aligerarles la lectura. Miren cómo sujeto la pipa, miren».


Por su parte, Muggeridge y Stockwood, que en principio pueden parecer estereotipados y demonizados en un ataque de parcialidad por parte del guionista, son los retratados de manera más fiel a la realidad. Y es que, mientras que Cleese está basado en Basil Fawlty (la propia película lo reconoce en un sketch) o el defecto del habla de Jones está exagerado, la caracterización de los representantes cristianos como un par de señores hideputas está totalmente acorde con el comportamiento del que hicieron gala en el debate. Y si creen que frases como «no tiene que pensar por sí mismo, la Iglesia ya lo ha hecho por usted» son fruto de una posible antipatía de Tony Roche por el cristianismo, tienen que ver ustedes el debate, que enlazaría ahora, pero como sé que no lo iban a abrir, ya lo enlazaré al final de la entrada, ¿eh, majetes?


Uno de los mayores aciertos de la película es su estructura, salpicada de sketches y metarreferencias. No es raro que las escenas se interrumpan con ensoñaciones o situaciones hipotéticas, como los Christmas crackers de los Monty Python, la reunión de guionistas liderada por Satán o el frisazo que se queja a la BBC Four (dato gratuito: está a diez minutos de donde vivo en Salford) por un anacronismo. Sin embargo, y aunque la mayoría de estos insertos consiguen arrancar una sonrisa, a veces fallan en el tipo de humor. Y es, díganme, ¿era necesario que algunas ensoñaciones se interrumpieran con una ventosidad? Cierto es que la cabecera del Flying Circus acababa con una, pero creo que cuatro veces por película son suficientes. A no ser que uno sea Adam Sandler, en cuyo caso el límite está en seis. Por escena.

También es cierto que el humor de los Python no siempre era tan sutil y refinado como la mayoría parece creer, y si bien es cierto que muchos de sus chistes contenían referencias culturales de alto nivel, también tenían sus toques soeces, como la escena del señor Creosota en El sentido de la vida, así que, aunque el humor escatológico no es (para nada) santo de mi devoción, supongo que tampoco está tan fuera de lugar. O sí.


No lo tienen claro ni ellos.


La película, claro, toca el tema de los límites del humor. ¿Quién decide sobre lo que se puede bromear y sobre lo que no? ¿Está bien reírse de lo ridículo que es creer en los horóscopos justo antes de ponerse a rezar? ¿Ofenderse hace que se tenga razón? ¿Hay que evitar ciertos temas por si acaso alguien se ofende? ¿Acaso no son todos los temas potencialmente ofensivos? ¿Lo que hace la serie Aída es humor? No entraré en detalles, porque es un tema que da para escribir largo y tendido, pero límites del humor MAL.



En resumen, Holy Flying Circus, sin ser una película que hará historia, es un producto notable. No solo cuenta de forma bastante entretenida (aunque con muchas libertades, como se advierte desde el principio) un episodio de la historia de los Python no demasiado conocido fuera de Inglaterra, sino que además sirve como homenaje a su obra. Cuenten las referencias a sketches del grupo, cuenten. Les garantizo que hay más de los que parece, yo llevo dos visionados y seguro que aún no los he captado todos. Y si bien se podría haber hecho una cinta seria y rigurosa a lo Frost/Nixon, no tendría ni un ápice del espíritu Python. ¿Y qué gracia tendría eso?


Lo mejor: Darren Boyd como clon de Cleese. La estructura de la narración. Las metarreferencias.
Lo peor: Los toques de humor soez. Imprescindible tener unas mínimas nociones en Pythonología para poder disfrutarla. El subrayado final del mensaje para espectadores cortos.





Ahora sí, si quieren ver el debate, está en YouTube en cuatro partes, y aquí tienen la primera. Prepárense para ver al obispo de Southwark haciéndose el gracioso, a John Cleese intentando imponer algo de sensatez y a Michael Palin haciendo todo lo posible por no romperle una silla en la cabeza a Muggeridge y Stockwood. Y recuerden… nobody expects the Spanish inquistion!