21 de abr. de 2012

Buenafuente: el POGRAMA



«It’s so funny, there’s nothing to laugh about»



Una semana más, y tras maldecir mi sino por no poder ir a la charla sobre Los Vengadores del Salón del Cómic de Valencia que va a dar el amigo Entimani (¡vayan ustedes que pueden, insensatos!), vuelve RduTcB, el blog que de vez en cuando enlaza cosas no escritas por su autor.

España, un país que brilla por su desolador panorama humorístico. Donde los estadounidenses tienen a Conan O’Brien, nosotros tenemos a Pablo Motos. Donde los británicos tienen a Ricky Gervais, nosotros tenemos a Luis Piedrahita. Donde los venezolanos tienen a Hugo Chávez, nosotros tenemos a Mariano Rajoy. Y si los canallas de los gringos tienen a David Letterman y a Jay Leno, nosotros tenemos a Buenafuente.


¡Es humor inteligente porque lleva gafas de pasta!


Como ya sabrán, el pasado domingo se estrenó Buenas noches y Buenafuente, una nueva iteración del formato que lleva haciendo desde hace más de diez años. El programa, una especie de El Hormiguero maquillado, que más bien debería haberse titulado Esta noche, Buenafuente: el POGRAMA, fue un claro paso atrás en la carrera del presentador catalán. Chistes desfasados como las gracietas sobre Bush, Arantxa Sánchez Vicario y su madre cantando un dúo de Pimpinela o Berto disfrazado de Lady Gaga ataviado con un traje de pollos asados (¿se acuerdan del traje de carne de la cantante? Sí, ese que se puso en 2010.) cantando «no me lavo, qué alboroto, huelo a choto» fueron tan solo algunos de los highlights del retorno de Buenafuente a Antena 3.

El programa no estuvo exento de polémica, ya que no fueron pocos los tuiteros que clamaron al cielo afirmando que les habían robado los chistes del frigopié y el gatillazo de Froilán. Como Berto dijo poco después y todo hijo de vecino (con dos dedos de frente, eso sí) pensó en su momento, no se trata tanto de plagio como de que eran dos chistes tan fáciles como malos, y no es difícil que se les ocurran a varias personas. Además, si yo me pusiera a plagiar, al menos habría plagiado chistes buenos.

Con el final del programa, llegó el invierno la primavera de nuestro descontento y los espectadores se lamentaron ante el desastre que habían visto, por no mencionar el gargantuesco horror de sufrir a Corbacho disfrazado del pulpo Paul (¡humor de actualidad, señora!) durante casi diez largos minutos. Sin embargo, ya hace mucho que Buenafuente perdió la gracia. Concretamente, desde 2007, que es cuando acabó su primera etapa en Antena 3.

No le falta razón: LLA SE HECHABA DE MENOS EL UMOR INTELIJENTE!!1!


Las cosas claras: si Buenafuente fue alguna vez adalid del humor inteligente, desde luego fue antes de meter al Neng de Castefa, a la niña de Shrek o a Berto y sus constantes chistes escatológicos. Además, tampoco hace falta ser un genio para darse cuenta de que la gracia de sus chistes dependen de su equipo de guionistas: cada vez que salen guionistas viejos y entra carne nueva, se nota, y para MAL.

«¡Eh, que Buenafuente también participa en la escritura de guiones! ¡No se lo dan todo hecho!». Muy cierto, de hecho suele remarcar cuando el chascarrillo es suyo, y en la etapa de Antena 3 (BF) tenía hasta una infografía, «El chiste de Andreu». Si recuerdan esto, también recordarán que solían ser bastante sonrojantes. Un rápido vistazo a la cuenta de Twitter del cómico ayuda a despejar las dudas sobre su papel en la creación de las gracietas, ya que el TL de Buenafuente es un desierto humorístico. Ya saben, uno más de esos tuiteros con miles de seguidores porque, sencillamente, son famosos.

De todos modos, poco importaba esto en sus mejores tiempos, cuando consciente de sus limitaciones, el presentador se rodeaba de un nutrido grupo de colaboradores. Fermí Fernández, Edu Soto, David Fernández, Oriol Grau, Toni Albà, Raúl Cimas… todos pasaron por una (o varias) de las etapas del programa y, en el caso de Edu «el Neng» Soto y David «Rodolfo Chikilicuatre» Fernández, acabaron devorados por sus personajes. Sin embargo, ¿a quién tiene ahora? A Corbacho, Berto y Silvia Abril.


Pie de foto ingenioso.


De Silvia Abril no hay mucho que decir: es una actriz con poca vis cómica, pero también es la pareja de Buenafuente. Probablemente sea este el único motivo por el que ha sobrevivido a tantas etapas del programa.

Berto es otro exponente de cómo quemar algo en poco tiempo (¿tróspido, alguien?). Al principio de la etapa de La Sexta (BFN, la ORIGINALIDAD) salía allá para cuando, con una pequeña sección llamada Bertovisión. Conforme fue ganando popularidad, sus minutos en pantalla se ampliaron, y pasó a aparecer todos los días en cada vez más secciones. En verano de 2008 se ocupó de presentar Buenafuente ha salido un momento y se le ascendió a subdirector. Finalmente, se le dio una oportunidad para volar solo en El POGRAMA programa de Berto, esa aberración que pocos vieron y que apenas duró tres semanas en la parrilla.


«¡Berto acapara todo el aire!». Aún hoy se siguen haciendo chistes sobre la napia de Berto. En el propio programa. NIVELAZO.


¿Cuál es el problema de Berto, tipo curtido en radio y teatro? Pues el mismo que el de Miguel Noguera: su tendencia a girar hacia lo escatológico en cuanto tiene oportunidad. Recuerdo con bochorno una ocasión en la que se centró en una mierda de artilugio para que las ídem salieran con formas. No contento con esto, compró el cacharrito y lo llevó al programa unos días después. Sin embargo, no hace falta irse a tal extremo, ya que cualquiera de sus apariciones se ven trufadas de jocosísimas referencias a funciones corporales e hilarantérrimos chistes sexuales. Je.

Una de las secciones más celebradas de BFN fue el Doblao flamenco, en la que Berto y Ana Morgade interpretaban versiones aflamencadas de canciones cantadas en el idioma de Tom Waits. Si bien no era demasiado original (ah, los Gipsy Kings y su camino del dechiertoooou), algunas tenían cierta gracia, y es por eso por lo que muchos han echado de menos a Ana Morgade en Buenas noches y Buenafuente. Bueno, por eso o, según las búsquedas en Google, por las glándulas mamarias, pero eso es otra cuestión.


«¡Niño, vuelve a dejar eso en el estante!»


Ana Morgade es el colega, la clásica amiga que es más machote que un híbrido entre Jason Statham y Joe Pesci. Por desgracia, lo que le sobra de basta le falta de graciosa, a no ser, claro, que valoremos su nivel de comicidad según la escala Eva Hache: a más muecas y gritos, mayor hilaridad. Desgraciadamente, mucho me temo que esa sería la única manera de encontrar a esta mujer graciosa en lugar de irritante. Esa, o que se resbalase con una piel de plátano, un clásico que nunca falla.

Por otro lado, Buenas noches y Buenafuente ha recuperado a José Corbacho, director de Tapas y la mediocre Cobardes, más conocido por Homo Zapping, ese programa de sketches al que le guardo un tremendo rencor por haber lanzado al estrellato al insufrible Paco León. Por desgracia, lejos quedan sus hachazos, las entrevistas con venda en las que llevaba a un invitado y Buenafuente, vendado, tenía que adivinar quién era, o su etapa como el Sebas en la TV3. Ahora, Corbacho es más parecido, como dice Wally Week, a ese tío brasazas al que dan ganas de partirle las muelas para que se calle y deje de darte la matraca. Ya saben, el típico pesado que cuenta unos chistes terribles de los que uno se ríe forzado bajo amenaza, porque el muy cenutrio es capaz de repetir la anécdota cincuenta veces hasta que vea una sonrisa, por falsa que sea.


Una cosa es segura: su sastre no es el mismo que el de Camps.



En fin, ya ven: Buenafuente ya hace tiempo que dejó de ser un adalid del humor inteligente para pasar a vivir de las rentas con programas mediocres. Buenas noches y Buenafuente fue el tercer programa más visto del prime time, por detrás de una comedia romántica con Jennifer Aniston y la enésima entrega de una de las telecomedias más zafias que han ensuciado la pequeña pantalla: Aída. Teniendo en cuenta el renombre que tiene Buenafuente y que los programas suelen cosechar sus mejores datos el día de su estreno, ¿tiene futuro el POGRAMA en la parrilla televisiva? El tiempo lo dirá, pero una cosa está clara: si lo cancelan, volverá dentro de unos meses con «un formato nuevo». Lo que pasa es que a lo que él llama «formato nuevo», yo lo llamo «la misma mierda».