10 mar. 2012

Oda al odio, o ¡Cállate, envidioso!

«Oh I hate them, Ma! Oh I hate them, Pa!»
Oh My Lord, Nick Cave & the Bad Seeds



Una semana más, y tras haber desbaratado los malvados planes de Mariano Mariano para volver a la televisión, vuelve RduTcB, el blog que les trajo EL POGRAMA.

Reconozcámoslo: criticar es divertido. Desde luego, es mucho más ameno que enumerar una por una las virtudes de Otra movida, aunque solo sea porque con esta última actividad se acaba pronto. El noble arte de poner a parir no solo resulta más gratificante para el autor, sino también para el honorable lector. Sin embargo, allá para cuando surgen voces de desacuerdo, voces que critican al criticado, por irónico que esto resulte. Voces que no aprueban los ríos de bilis que otros blogueros y yo les ofrecemos de forma desinteresada. 

Mi última experiencia con este fenómeno tuvo lugar cuando alcancé el Nirvana. O, dicho de otra manera, cuando dije que estaba escuchando la discografía de Nirvana para poder argumentar como es debido por qué no son para tanto. Conforme iba comentando mis experiencias durante la escucha por Facebook, recibí, como ya lo había hecho un par de días antes, la clásica pregunta: «¿a ti es que no te gusta nada o qué?».

Y es que claro, si hay cosas que no me gustan, es IMPENSABLE que pueda haber cosas que sí lo hagan. No dejen que la existencia de un tag llamado yo digo SÍ les despiste: en realidad odio todo y a todos. Por la misma regla de tres, si a alguien le gusta algo, es imposible que haya otra cosa que le desagrade: aquí no hay medias tintas, maldita sea. ¡O todo o nada! ¡Euros, euros, DUBIDÚ!


Imagen que tiene el español medio de los blogueros.


Narices, claro que hay cosas que me gustan. Por citar solo algunas cosas, les diré que me gusta Tom Waits (no se lo veían venir, ¿eh?), Nick Cave & the Bad Seeds, Terry Pratchett, Tarantino, Neil Gaiman, Tim Minchin, Monty Python, Woody Allen, V de vendetta (sí, cómic y película) Christopher Moore, Terry Gilliam, Douglas Adams, Bruce Springsteen, Marvel, las películas de ciencia ficción (y especialmente las de los 50), The Silver Hearts, Portal, su amistoso vecino Spider-Man, Watchmen (una vez más, cómic y película), la horchata (¡cumpliendo los tópicos, señora!), los hermanos Coen, Nicolas Cage cuando está ON FIRE, Bill Nighy, las boinas (inesperado), las gabardinas, Guillermo del Toro, Queen… y esto es solo una pequeña muestra.

Ahora bien, ¿les gustaría leer un artículo pormenorizado de por qué me gusta cada cosa? A juzgar por la entrada sobre el último disco de Tom Waits, no. Y oigan, les entiendo: ustedes vienen aquí buscando chascarrillos y chistes malos, y se encuentran con una alabanza. Se les rompen los esquemas. Enfurecen. Se embarcan en una racha de furia asesina y descuartizan al panadero. Luego, en el juicio, proclaman a gritos «¡LA CULPA FUE DE BÓINEZ! ¡NO HIZO CHISTES! ¡¡NO HIZO CHISTES!!», y no les falta razón, pero han de entender que es difícil hacer bromas sobre algo que está BIEN. Por eso, es mucho más agradecido poner algo a caldo: yo disfruto más, y ustedes también.


«Un magistral retrato del mundo del crimen organizado, sí… ¡pero qué bajito es Joe Pesci! ¡JUAS JUAS JUAS!»



Otro de los clásicos argumentos anticrítica es «no puedes hablar mal de algo que tú no sabes hacer». Bueno, JEHernansanz ya resaltó lo absurdo de que hubiera que ser experto en algo para poder decir que es malo, pero que no hiciera falta cualificación alguna para destacar sus virtudes. Personalmente, siempre me ha parecido estúpida esa exigencia de algunos de haber dirigido una película para poder decir que Aaron Seltzer y Jason Friedberg son lo peor que le ha pasado a la comedia en los últimos veinte años.

Además, me resulta difícil creer que esa gente no haya dicho nunca en su vida «joder, qué miiiiierda de película». Seguir ese principio sin romperlo ha de ser como vivir bajo el catolicismo sin pecar: imposible. De todos modos, ¿cómo pueden decir a un bloguero que no critique sin ser ellos blogueros? ¡No saben lo que es tener un blog! ¿O es que no importa el medio y pueden criticar a los que critican, porque tienen experiencia en criticar al criticar a los que critican? Sin embargo, de ser así, ¿no se supone que no podrían ganar dicha experiencia hasta criticar por primera vez? ¿O hay una laguna legal? Sinceramente, no importa: me duele la cabeza y el argumento sigue siendo una estupidez.

Vamos, ¿de verdad les hace falta una extensa carrera como escritores para decir que Crepúsculo tiene el valor literario del prospecto del Frenadol? ¿O haber tenido una exitosa experiencia como compositor musical para afirmar que la voz de Iván Ferreiro es desagradable a más no poder? ¿Se requiere ser un experimentado cómico para darse cuenta de que los chistes de Leo Harlem son tan graciosos como los de Jaimito Borromeo? No. Solo hace falta tener la suficiente personalidad como para poder formarse una opinión. Así es: una opinión, que a fin de cuentas es lo que se expresa aquí, por mucho que no escriba cada tres frases un «pero esto es solo mi opinión» o «bueno, es lo que pienso yo».


Yo creo que es malísima, pero jamás he dirigido una película norteamericana que base sus chistes en la escatología y las parodias de éxitos de años pasados, así que QUÉ SABRÉ YO.



Pero si hablamos de argumentos anticrítica, hay uno que se lleva la palma. Hablamos de uno de los más ilustres miembros de la familia de los Arguments de Merde: el clásico «a ti lo que te pasa es que tienes envidia», primo hermano del «lo que pasa es que no tienes amigos ni novia». Por supuesto, porque es imposible que alguien critique algo porque realmente lo merece. ¿El remake español de Cheers? Envidia. ¿Los telediarios de Intereconomía? Envidia. ¿La reforma laboral? Envidia. ¿Los recortes en educación? Maldita sea, ¡eso sí que es envidia!

Claro, desde el punto de vista del autor, es comprensible. Como ya comenté durante el huracán Villén, siempre es más fácil afrontar las críticas si se piensa que se deben a la envidia en vez de al hecho de que su producto es, sencillamente, pobre. Sin embargo, ya somos mayorcitos para saber que esto no suele cierto: los críticos de cine no son directores frustrados, y las críticas de Jordi Costa no son mejores por tener muchas referencias culturales y extranjerismos à gogo.


«¡A ti lo que te pasa es que tienes envidia de Camps porque tú también quieres ser un buitre corrupto!»



Para que se queden con la copla: critico porque no me gusta nada y soy un envidioso, pero no debería opinar porque jamás he dirigido una película ni hecho un POGRAMA. O algo.