31 mar. 2012

Agobio tróspido





Una semana más, y tras (aquí me tengo que acordar de meter una anécdota surrealista para empezar con coñas) vuelve RduTcB, un blog que (aquí tengo que meter una chorrada, que no se me olvide).


Si hay una palabra que ha estado en boca de todos las últimas semanas, esa ha sido «el» «tróspido», un término que tuvo su primera aparición internetesca gracias al Hematocrítico allá por el 2006. Desde entonces, el uso de la palabra estaba prácticamente limitado al círculo focoforero y poco más… hasta que llegó ¿Quién quiere casarse con mi hijo?


«You maniacs!... You blew it up!... Ah, damn you!... God damn you all to hell!»


El potencial trash del POGRAMA programa era más que evidente, y el Hematocrítico propuso el uso del hashtag #hijostróspidos para comentarlo en directo por Twitter, una práctica que suele ser lo único salvable de emisiones de esta calaña o los Goya.

¿El resultado? Cada vez más y más usuarios se unían a los #hijostróspidos, #lunestróspidos o el que fuera el hashtag de esa semana para llegar (en varias ocasiones) a Trending Topic mundial

¿El problema? La palabra «tróspido» ha sufrido un proceso de explotación masiva que ha conseguido que, en tan solo unas pocas semanas, esté completamente quemada y al borde de ponerse al nivel de cualquier coletilla de personajucho televisivo.


«¿Tróspido yooooo?»


No me malinterpreten: no soy yo uno de esos hipsters a los que les dejan de gustar las cosas en cuanto se vuelven conocidas. En absoluto, no en vano a mí me gusta ahora Love of Lesbian tanto como cuando salieron: nada.

Lo que pasa es que, cuando se abusa de algo, la gente se acaba cansando, y de la trospidez se ha abusado mucho. MUCHÍSIMO. Para el programita de marras, para Alaska y Mario (#Alaskatróspida), para la aparición de Vigalondo en El Hormiguero (#Vigalondotróspido)… Incluso Cuatro decidió subirse al carro y empezar a usar el término en su propia página web para hablar de ¿Quién quiere casarse con mi hijo?.


«¡Tróspido, colegas!»


¿En qué situación nos vemos ahora? Avalancha de referencias a lo tróspido en innumerables páginas de internet, uso en revistas (bueno, en la Cuore, pero AUN ASÍ), periódicos, conversaciones de Twitter (al menos en el momento de escribir esto)… sí, sé que el vocablo también sale en Extraterrestre, lo último de Vigalondo, pero la película se rodó antes de la marea tróspida, así que no cuenta. Vamos, una saturación en toda regla.

Es una pena que una palabra que tiene su encanto, su gracia, su sonoridad y su esdrujulez se vea vapuleada por el uso y abuso indiscriminado. Solo falta su aparición en un anuncio de VisionLab, que nombren una hamburguesa en su honor (el McTróspido), o que la introduzcan en alguna horrenda telecomedia española para cerrar el círculo.


«¡Un poquito de trospidez!»



Y ustedes no me sean tróspidos y pásense por mi columna en The Cinéfagos, donde encontrarán perlas como Aquí llega Condemor, el pecador de la pradera o El robobo de la jojoya. También pueden comentar esos artículos aunque no estén publicados en RduTcB, ¿eh? Que es gratis.