18 feb. 2012

España, esa guiñolada

«We'll laugh at that old bloodshot moon in that burgundy sky»



Una semana más, y tras haber sobrevivido al Huracán Muñoz, vuelve RduTcB, el único blog que se confunde con un foro.

Madre mía, la que se está liando en España, ¿eh? No, no hablo de la reforma laboral, ni de los recortes en educación, ni tan siquiera del asunto Lluis Vives: ¡eso son chorradas sin importancia! De lo que yo hablo, de lo que todos ustedes deberían estar preocupándose mientras se rasgan las vestiduras, es de los guiñoles franceses.

Sí, sí, ya saben, esos pérfidos monigotes de látex que OSARON hacer un sketch en el que se insinuaba que los deportistas españoles se dopan. ¡Cómo se atreven! ¡Hacer chistes en un programa de humor! ¡Intolerable! ¡Y encima no han dejado pasar unas semanas para hacerlos! ¡En un programa de actualidad! ¡Qué cabrones!


La gente se ofende por el sketch y no por el horrendo guiñol de Nadal. Así va el país.


Las reacciones a la guiñolada no se han hecho esperar: que si cartas de la Embajada de España en Francia, que si Wert diciendo que esto es «un ataque xenófobo intolerable», y, más importante incluso, el hashtag #PorElCierreDeCanalPlusFrancia. ¡Jajá, así aprenderán estos franchutes! ¡Que tiemblen ante nuestros hashtags!

Si atendemos a la masa enfurecida al clamor popular, la razón de ser de este sketch es la necia envidia. Ya saben, como cuando se quejaban ustedes de pequeños de que tal o cual niño en el colegio les había insultado y su abuela les decía que «lo que pasa es que te tiene envidia». Así pues, el pueblo está actuando de abuela para el deporte español: «no os preocupéis, bonicos, lo que pasa es que os tienen envidia».

Poco le importa a la turba aulladora que hace más de un año Vaya semanita ya hiciese un sketch a raíz del dopaje de Contador, claro. ¿Por qué? Porque en Vaya semanita son EJPAÑOLES, y claro, así sí se puede. Lo que pasa es que claro, si viene alguien de fuera y hace chistes sobre nosotros, ahí sí que no, eh. AHÍ SÍ QUE NO. Ya saben, por eso mismo los inmigrantes no pueden decir que en España no todo es perfecto, porque «si no te gusta, vuélvete a tu país».


«¡Y encima hacen chistes sobre Sarkozy! ¡Claro, para disimular! ¡Qué hideputas!»


Parece ser que se ha olvidado que en España teníamos Las noticias del guiñol, donde se hacía crítica no solo de personajes patrios, sino también de extranjeros. Qué narices, parece ser que se ha olvidado que en España se hacen a diario chistes sobre personalidades extranjeras. Esto, que parece (y es) evidente y una perogrullada, se les escapa a ese grupo de españoles que actualmente echa espumarajos por la boca cuando oye la palabra «guiñol».

Muchos afirman que los guiñoles «han traspasado los límites del humor» con ese sketch. Para empezar, ¿qué límites del humor? ¿Quién los pone? En mi opinión, el humor no es algo a lo que haya que ponerle límites, pero si así lo fuera, desde luego no estarían en «hacer un chiste sobre el dopaje».

Claro, se puede hilar más fino y recalcar que el problema no es que hayan dicho que Contador se dopa, sino que han insinuado que el dopaje es una práctica frecuente entre todos los deportistas españoles. Vale. ¿Y qué? Es, sencillamente, un simple sketch como podría haberse hecho en España sobre los deportistas franceses. No es como si Le Monde hubiese puesto en portada «Todos los deportistas españoles se dopan» o «RduTcB tiene la gracia en el cu».


¿Que la gente se ofende? ¡Pues se hacen más sketches!


En España hay muchos partidarios de esa rancia filosofía del «nosotros contra ellos», y no solo en la política. Es esto lo que produce que, cuando en el extranjero se hace un chiste sobre algo patrio, en lugar de darle la importancia que tiene, el españolito exaltado salte y grite «¡GABACHOS DE MIERDA! ¡NO GENERALICÉIS CUANDO HABLÉIS DE LOS DEPORTISTAS ESPAÑOLES! ¡CABRONES, QUE SOIS TODOS UNOS CABRONES, TODOS AHÍ CON VUESTRAS BAGUETTES, VUESTRAS BOINAS Y VUESTRO ACENTO GRACIOSO!», creando así una paradoja que hace que, en algún lugar del planeta Tierra, se rompa una taza de Los Teleñecos.

«Que se metan con lo que quieran, pero no con lo que me gusta a mí». De esto hubo, y no poco, en la entrada sobre Juan Muñoz de la semana pasada. Gente que, aunque no tuvo ningún problema con que dijese que Esta noche, Juan Muñoz es un programa nefasto, puso el grito en el cielo por un comentario que hice de pasada acerca de la poca gracia que tiene Dani Rovira. Bien, pues es lo mismo con los guiñoles franceses. No importa que se metan con la propia cadena que los emite, ni con la subordinación francesa ante Alemania, ni que el grueso de sus gags sean a costa de (obviamente) personajes franceses. No, ¡aquí lo que importa es que SE HAN METIDO CON LOS DEPORTISTAS ESPAÑOLES, MECAGÜENLALECHE, MERCHE!


«Lo que os pasa es que tenéis envidia porque la tortilla de patatas es mejor que la francesa, mierdas humanas».


Después del primer vídeo, han ido viniendo más, pero debería estar claro para cualquiera con dos dedos de frente que es tan solo por provocar. Ya saben, el humor tiene que despertar reacciones, y si hacer chistes sobre el dopaje español consigue enfurecer a un país, ¿por qué no seguir? Así se genera publicidad y se cosecha más material para sketches, como la llamada de Tomás Guasch a Canal + soltando perlas como «yo un día me parece bien, pero meterse con Rafa Nadal es como meterse con nuestra madre, te estás metiendo con lo más sagrado de España». Y olé.


Ya ven, cuando alguien dice «en España somos gente con mucho sentido del humor, nos gusta reírnos de nosotros mismos» se les olvida añadir «pero como lo haga alguien de fuera lo matamos a hostias».