25 feb. 2012

Apocalipsis videobloguero




¿Cómo? ¿Pero qué es esto? ¿Quién es ese esmirriado individuo que les da la bienvenida a esta entrada de RduTcB? ¿Es posible que sea esta la semana en la que se publique la prometida pero utópica entrada sobre los videoblogs? La respuesta es NO SÍ. ¡Videoblogueros, casta deleznable la suya!

Los videoblogs son la forma más rudimentaria de comunicarse. Ya saben, ahora que todo el mundo tiene webcam (dejando obsoleta la pregunta «ola wapa tiens cam???»), son pocas las barreras que se interponen entre nosotros y el HORROR ABSOLUTO. Y es que es tan sencillo como abrir el Movie Maker y hale, ¡a grabar se ha dicho!

No importa no tener nada interesante que decir, no saber hablar delante de una cámara, titubear, expresarse MAL, no tener gracia, o ser rematadamente submental: teniendo un videoblog, todo se perdona. Y ya si tiene usted la fortuna de ser una gachí de buen ver, mejor aún: las visitas a sus vídeos subirán como la espuma, aunque lo más probable es que la mayoría vean sus videoblogs sin sonido mientras tienen las manos ocupadas. ¿Pero qué importa eso? ¡Mire cómo sube su contador de visitas, mire!


¡Cuánto daño han hecho!


Vea el videoblog que vea, mis sentimientos siempre son los mismos: vergüenza ajena y aburrimiento. Vergüenzajenimiento. Y créanme, he probado con los que siempre recomiendan: Jpelirrojo, Yellow Mellow, Bollicao, Salvador Raya, Elvisa… y nada. Me parecen algo atroz. En serio, ¿quién puede soportar el histrionismo del primero, los chistes que no entran y la cámara temblorosa de la segunda, la fijación con la condición sexual de la tercera, el submentalismo del cuarto o el ridículo del (o de la) quinta? Es algo que se me escapa.

Y, sin embargo, ahí están, con miles de visitas en sus canales y cientos de «ajajajjajajaj» y «ejjejejje eres jenial m meo kn tus bidios» en su haber. ¿Cómo es posible? Quiero decir, si tienen ustedes algo interesante que decir, ESCRÍBANLO. ¿Para qué expresar sus dementes delirios pensamientos en un videoblog? A no ser, claro está, que crean que intercalar tres o cuatro palabras coherentes entre cuarenta y dos «eh…», treinta y siete «o sea…» y cincuenta y tres «eeemmm…» supone una mejora respecto a un texto bien organizadito.


«En un lugar de La Mancha… euh… a ver… de cuyo nombra, perdón, de cuyo nombre no… no quiero… eemm… no quiero acordarme…»


Eso sí, como todo, los videoblogs tienen sus defensores. ¡Y qué defensores! He llegado a oír que los videoblogs son HARTE arte y que irán ganando adeptos y respeto con el tiempo. Ya saben, como el cine, el cómic, la televisión o esculpir estatuas de Jesucristo bailando el charlestón. Y digo yo, ¿realmente creen que si los videoblogs hubieran surgido a principios de siglo, ahora serían algo respetado? ¿Se enseñaría Historia del videoblog en los colegios? ¿Se imaginan cómo hubieran sido los videoblogs si hubieran dado sus primeros pasos en los albores del cine? Bueno, pues no hace falta, porque yo se lo enseño:



Por supuesto, videoblogueros los hay de varios tipos, unos más irritantes, otros (ligeramente) menos, unos con muy poca gracia, otros con menos gracia aún, unos a los que da ganas de darles una paliza con una rama de nogal, otros que, en cambio, merecen que la paliza sea con una barra de acero… pero, pese a la heterogeneidad de este despreciable colectivo, podemos diferenciar unos perfiles recurrentes.

- Los maestros: Ya saben, el clásico videobloguero que consagra su obra a enseñarnos a desenvolvernos por la vida. Y si bien puedo entender que un tutorial de papiroflexia en vídeo siempre será más claro que uno de esos confusos libros y sus  «doble el papel como en fig.1, después doble transversalmente como en fig.2 y, para finalizar, construya un acelerador de partículas para encontrar el bosón de Higgs como en fig. 3», no veo la razón de ser de tutoriales supuestamente hilarantes como los de Elvisa.

«AJAJJAJAJAJ ELVISA TIENE GRASIA PORKE NOS ENSENIA HA PONER LA KARA DE TROLLFEIS!!!1! I ENSIMA ADEMAS SE BISTE DE MUGER!!!1!»- Sí, sí, desternillante, vamos. Hay quien defiende a Elvisa diciendo que es un personaje, que los videoblogs son malos a propósito. Hay quien afirma que, au contraire, lo que pasa es que, sencillamente, es mental. Yo opto por una postura más conciliadora: lo de travestirse es un burdo gag autoconsciente, pero esa mierda de videoblogs son en serio.

¡Usted también puede ser una fuente de conocimiento videobloguera! Sencillamente grábese haciendo cualquier mamarrachada, súbalo a YouTube, y espere a que la fama llame a su puerta. Si no llama, tal vez es porque ha dado con un público sensato.



- Los que reaccionan: Probablemente los videoblogs más estúpidos que jamás han contaminado internet, y no es decir poco. ¿En qué consisten? Bien, al igual que las mentes de sus artífices, es bastante simple: se ponen un vídeo más o menos impactante y hale, se graban mientras lo ven para que nosotros, afortunados espectadores, podamos gozar de sus reacciones. ¡Francamente interesante! ¿Quién quiere reaccionar, pudiendo ver cómo lo hacen otros? ¡El entretenimiento del futuro!

Y además, hay mercado para todos los gustos: ¿le gusta ver a gente gritando desesperada? ¡Vídeos de reacciones a películas de terror! ¿Prefiere ver a gente riendo? ¡Videoblogueros reaccionando ante chistes! ¿Tal vez preferiría usted ver a personas enfureciendo y destruyendo todo lo que rodea? Entonces, lo siento, pero no me consta que Bruce Banner haya grabado ningún videoblog. Eso sí, decidí darle otra oportunidad a Cómo conocí a vuestra madre (que ya lo dije, está sobrevalorada) para ver si mi opinión cambiaba ante las jocosas chanzas de Barney Stinson: 



- Los que cantan y LO VIVEN: Amigos, aquí alcanzamos las cotas más altas de la vergüenza ajena. Tal vez sea cosa mía, pero pocas cosas llevo tan mal como las ocasiones en las que suena una canción y un PESAO tiene que ponerse a cantar e «interpretar» la canción, generalmente mientras desencaja el rostro y contorsiona sus facciones hasta convertirse en un Picasso.

Estos videoblogs son eso, pero con el agravante de que se graban. Llámenlo «agrabante». Imagínense a la videobloguera engreída de turno dando saltos por su cuarto mientras suena cualquier excrecencia popera de fondo y ella pone MUECAZAS a cámara mientras hace playback. Ver uno de estos videoblogs es una manera perfecta de inducir al suicidio, sobre todo si se exhibe en doble sesión con EL POGRAMA.

Ahora, imagínense: ¿y si un fan de Leonard Cohen se grabase mientras escucha una de sus canciones? Ahí, PETÁNDOLO con el señor Cohen de fondo.



- Los de andar por casa: Por desgracia, el tipo de videoblog que parece estar más extendido es la contrapartida audiovisual de los blogs personales. Sí, esos en los que el autor cuenta lo que ha comido, que se ha tropezado andando por la calle y casi se cae, pero que al final no, y demás lindezas.

En el mejor de los casos, estos videoblogs pueden resultar mínimamente interesantes para los amigos y familiares del mastuerzo videobloguero en cuestión. Sin embargo, también hay que considerar que es muy posible que sus allegados ya conozcan tan descacharrantes anécdotas o que, sencillamente, les importen una miiiiiierda. Rizando el rizo, podríamos imaginar al autor del videoblog contestando a la clásica pregunta «¿qué tal te va?» con un «si quieres saberlo, ve mi videoblog y suscríbete, PLZ».



- Los manostijeras: El Movie Maker se creó para algo más que meter un letrerito en Comic Sans al principio de cada videoblog que ponga El Bidioblog del Chuancho o El rinconcito de Eusebia: también otorga la posibilidad de llevar a cabo una rudimentaria postproducción.

Los más manitas no dudan en aprovechar esto para eliminar cada segundo de silencio en sus grabaciones, para así mantener un ritmo endiablado en sus certeras y afiladas disertaciones sobre el mundo que les rodea. O eso creen ellos, porque lo cierto es que, lejos de agilizar el vídeo, lo que consiguen es que el videoblog esté lleno de saltos, incongruencias, frases a medias y cambios en el tono y el volumen. Y eso no se puede consentir, eh. No en obras de esta calidad, maldita sea.



- Los completistas: La otra cara de la moneda, los Moriarty de los manostijeras. Estos videoblogueros consideran que la cámara debe captar la naturaleza misma del artista, sin alteraciones ni edulcorantes de ningún tipo. El vídeo debe fluir para que el espectador se sumerja en el visionado.

Sin embargo, eso no significa que si en mitad de la grabación te suena el teléfono, no se pueda editar el vídeo y quitarlo, o que si se te traba la lengua durante casi medio minuto, haya que soportar estoicamente cómo el autor forcejea con sus cuerdas vocales para, finalmente, conseguir pronunciar la elusiva palabra «cacahuete».



Hasta aquí todo lo que les tenía que decir sobre los tipos de videoblogueros. Ahora, les cedo el teclado a dos invitados ilustres y a otro que vive en el arroyo. Los dos primeros son Randy Meeks y Hardita, ambos miembros del recomendable podcast Normas de equivocación y a los que les agradezco su colaboración. El otro, cómo no, es el señor Crapsmith, al que le agradecería que dejase de proponerme «mejoras» para RduTcB, como esa de dedicarle una entrada en exclusiva a los mapaches.


Randy Meeks

Una vez viste al Angry Videogame Nerd y te hizo mucha risa, porque, al fin y al cabo, lo que hace es facilísimo: Jugar a juegos malos, decir cuatro gracias y muchos juramentos, ¿no? Pero claro, tampoco es tema de que nos vean nuestros vecinos, así que lo que haremos será jugar al juego (pirateado, claro) en nuestro ordenador mientras comentamos lo que va pasando o poner imágenes photoshopeadas (por otros) mientras usamos Loquendo para decir cosas que jamás diríamos en persona. 

Para que la gente se dé cuenta de nuestra indignación, es muy importante no llevar un guión preparado y ofenderse hacia cualquier cosa que pase en el juego. ¿Que uno lleva un subfusil? ¡Me cago en la puta, qué coñazo! ¿Que Mario salta en plataformas? ¡Es una chorrada! ¿Que te lo pasas? ¡Qué fácil ha sido! Todo ello entre muchos «Joder», «Vaya mierda» y lindezas similares. ¡Que quede claro que tú eres el que manda y que tu opinión es mucho más libre que la de esos medios comprados por las empresas! 

Cuando te quedes sin nada que decir, rellena espacio con las anotaciones de Youtube (porque, ya sabes, para qué cortar y pensar algo interesante e inteligente) y rellena dejando claro quién ha hecho el vídeo. Si puedes, quéjate también de que no te han dado una copia de prensa y te lo has TENIDO que bajar. Así aprenderán a no volverte a dar juegos gratis.

Así son los videobloggers de videojuegos: Unos cobardes que no dan la cara (a veces ni la voz) y que, de tanto imitar a otros americanos (y mejores) se han quedado en un estereotipo cani, pasado de vueltas y muy, muy triste. Lo peor es que ellos mismos se creen Conan O'Brien. No intenten convencerles de lo contrario: No vale la pena.



Hardita

- Videoblogs de maquillaje: Este submundo está formado por canales de chicas que intentan aparentar una profundidad que enmascare el superficial mundo del maquillaje. Los canales tienen nombres como Las lunas de las estrellas, La galaxia del océano o El sol de mis tinieblas. En realidad deberían llamarse Tengo muchos pintalabios o Si soy fea al natural con maquillaje lo soy más.

 Si pensabais que una chica solo necesitaba para estar guapa un poco de cacao, estáis muy equivocados. Estas chicas nos enseñan cómo cada vez que salimos de casa debemos echarnos tantas capas como podamos y parecernos al Joker. Y si pensabais que el mundo del maquillaje acababa en los pintalabios (labiales para ellas, neófitos incultos), descubriréis que existe un producto para cada milímetro de cara. 

Los temas pueden ir desde chulearse sobre todo el material conseguido a lo largo de los años y que abarca toda la gama cromática, da igual si se han tenido que morir de hambre o robar a niños en África, lo importante es que tienen más maquillaje que tú, pringada que miras desde tu ordenador y lo anhelas, hasta simples consejos útiles; porque si algo nos han enseñado otros videobloggers como Salvador Raya es que las cosas no son tan fáciles como parecen. Otros temas estrellas en este tipo de vídeos son la exhibición de la ropa que van adquiriendo (en el Bershka, principalmente), se ve que no tienen un novio al que enseñársela y que las ignore, y opiniones sobre productos acabados, porque con un tweet diciendo  si les ha gustado o no, no tienen bastante, ¡tienen que contarlo todo!



Sr. Crapsmith

¡A mí me da igual lo que digan el tiparraco con boina, el Brandy y la Jarrita esta! ¡Los videoblogs son una gran idea! ¿Qué digo «una gran idea»? ¡Una IDEACA! ¡Gracias a ellos, vuestro viejo Crapsmith puede teneros al corriente de lo que está tramando en el momento!

¿Que se estrena la secuela de El Motorista Fantasma? Os lo puedo contar en un videoblog. ¿Que Robert De Niro se rebaja aún más en sus papeles? Os lo puedo contar en un videoblog. ¿Que dejo de fumar puros para fumar en pipa? ¡Os lo puedo contar en un videoblog! ¡Es GENIAL!

Además, estoy seguro de que a todos os encantaría saber cómo es un día en mi vida, ¿verdad? Que si fiestas de Hollywood por un lado, que si los Globos de Oro por aquí, que si los Goya por allá… ¿no tenéis curiosidad por saber cómo me intento colar año tras año? 

Bueno, pues para que no digáis que Crapsmith es un tronco que no se cosca de lo que está en la onda, ¡he grabado un videoblog contándoos cómo me está yendo la cosa! ¡Thomas Crapsmith, garantía genial!


Como veis, parece que vuelvo a estar en la ola, y… ¡eh! ¿Qué pasa, tiparraco con boina? ¿Qué? ¿Que te devuelva el ordenador? ¡Jamás! ¡Tú no serías nada sin mí, y…! ¿Qué haces con esa porra? ¡No, no! ¡En la cabeza no! ¡En la cabeza no, que la necesito para producir IDEAC


En fin, aquí me tienen de nuevo, justo a tiempo para la conclusión. Podría seguir y reiterar que un videoblog solo está justificado si el medio audiovisual va a aportar alguna mejora a una hipotética versión escrita, que la mayoría de videoblogueros son unos completos patanes hablando delante de una cámara, que a nadie le importan las anécdotas cotidianas de una panda de desconocidos, o que la vergüenza ajena que he intentado transmitir en mis vídeos no es nada comparada a la que he sentido yo documentándome, y cuyos resultados pueden ver en la lista Videomonguers.

Sin embargo, creo que no hay mayor argumento en contra de los videoblogs que el siguiente: al señor Crapsmith le gustan.