7 ene. 2012

Comprender y censurar la homosexualidad

«Homos roaming the streets in packs
Queer bashers with tyre-jacks
Lesbian counter-attacks
That stuff is for the big cities
Our town is very pretty
We have a pretty little square
We have a woman for a mayor
Our policy is firm but fair
Now that God is in the house»
God Is in the House, Nick Cave & the Bad Seeds



Una semana más, y volando hoy de nuevo hacia Inglaterra, vuelve RduTcB, un blog en el que se ABUSA de las MAYÚSCULAS.

Uno de los temas más candentes estos días, aparte, claro está, de la ruptura de Paquirrín Kiko Rivera con Jessica Bueno, ha sido el boicot contra Amazon, Casa del Libro y El Corte Inglés por la supuesta venta del libro Comprender y sanar la homosexualidad. Y digo «supuesta» porque parece ser que, en el caso de El Corte Inglés, en realidad ni siquiera lo vendía.

El autor del librito de marras, que pueden leer aquí, es Richard Cohen (no confundir con Leonard), un homosexual «curado», como contó en una entrevista en El País en la que afirma que no odia a esos sucios manfloritas los homosexuales, que no se nace homosexual, sino que es algo del entorno, y demás memeces que también podemos encontrar en el libro. Y, del mismo modo encontraremos, como en la obra, que Cohen afirma no odiar a los gays y «respetar a los que quieran llevar ese estilo de vida».


O, como algunos parecen haber entendido, Torturar y eliminar a los homosexuales.


Por supuesto, lo que dice este hombre no hay por dónde cogerlo. Son chorradas sin fundamento, la opción sexual no es una enfermedad ni algo que se pueda cambiar (ni en un sentido ni el otro) y difícilmente tiene que ver con el entorno. Por ejemplo, como cuento en mi artículo sobre Ed Wood, el infame director-productor-guionista-actor-chapuzas vistió ropa de niña obligado por su madre hasta los doce años, pero era heterosexual. Como les decía, son CHORRADAS, pero de ahí a pedir que retiren el libro de las estanterías hay un largo camino.

Para empezar, Comprender y sanar la homosexualidad es un libro que NO promueve el odio hacia los homosexuales. Sí, sé que exponer que es algo que se puede «curar», como si de una dolencia se tratara, puede considerarse homófobo, pero la cosa es que no dice que haya que matar a los homosexuales, ni meterlos en campos de concentración ni nada por el estilo. Es más, en el propio libro se dice que aquellos que se han distanciado de los gayers por odio o miedo «deberían pedir perdón de rodillas a los homosexuales». No es el típico comentario que se encontraría en el clásico libro homófobo.

Por lo tanto, ¿qué tenemos en realidad? Un libro IGNORANTE, lleno de sinsentidos y que sostiene un punto de vista ridículamente obsoleto. Pero, ¿es eso motivo suficiente para retirarlo? Yo digo NO, y les voy a explicar por qué con una sencilla frase: no va contra la legalidad.


Hablamos de censura, amigos.


Si el libro fuera una apología de la violencia contra los homosexuales o cualquier otro colectivo, créanme, yo sería uno de los primeros en firmar cuantas peticiones hicieran falta. Pero es que no es así. Me gustaría saber cuántos de los que han suscrito la protesta han llegado a leer más de dos o tres páginas del libro. Es más, ¿cuántos han entendido realmente el título? Desde el (confuso) punto de vista del autor, el libro es una invitación a «ayudar» a los homosexuales, comprenderlos y «sanarlos». Dentro de lo retrógado, podríamos decir que es un enfoque más benévolo del que nos tienen acostumbrados en algunos medios de extrema derecha más imparciales, como Intereconomía.

Ojo, con esto no digo que esté de acuerdo con el libro, faltaría más. A mí me da igual la orientación sexual de cada uno, por eso pienso que es una chorrada hacer ostentación de ella, sea cual sea. Lo que sí les quiero decir es que no podemos pedir que retiren un libro porque no estemos de acuerdo con lo que opina. Si fuera así, yo mismo pediría que retiraran la Biblia. ¿Y por qué no? A fin de cuentas, ese sí que es un libro sexista, violento y homófobo.

«Y cualquiera que tuviere ayuntamiento con varón como con mujer, abominación hicieron: entrambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre».
Levítico 20:13
 
«No vestirá la mujer hábito de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer; porque abominación es á Jehová tu Dios cualquiera que esto hace».
Deuteronomio 22:5

Y podría seguir. Qué quieren que les diga, a mí eso me parece más ofensivo que Comprender y sanar la homosexualidad y, sin embargo, ahí está Jesús, con millones de fans enfebrecidos que hacen lo que sea en su nombre.

«¡Ah! ¡Pero no se puede retirar la Biblia porque sería ir contra la libertad de expresión, ateo asqueroso! ¡Fariseo!». Ahí estamos. Por lo tanto, tampoco podemos retirar Comprender y sanar la homosexualidad. No podemos acogernos a la libertad de expresión para defender solo obras que nos interesan. La justicia ha de defender tanto aquellas cosas con las que estamos de acuerdo como aquellas con las que no.

Lo que se debería haber hecho con el libro de marras es haberlo ignorado como se llevaba haciendo años (recordemos que el libro lleva editado desde 2004) y el asunto no hubiera tenido mayor trascendencia. Ahora, gracias a los movimientos de la masa aborregada, la propia editorial, Libros Libres, ha encargado una nueva edición. Y estamos hablando de una editorial con títulos como los que voy a mostrarles para que vean de qué palo va. Como dice un amigo, «una editorial que publica libros de humor, solo que ellos no lo saben».


Sin embargo, mi favorito es Yo digo ESPAÑA.



Si, como yo, no están de acuerdo con lo expuesto en Comprender y sanar la homosexualidad, es fácil: no lo compren, no pongan en práctica las teorías, ríanse con cada disparate escrito por el señor Cohen mientras se dan palmadas en las rodillas y fuman en pipa, pero no pidan que lo retiren. Párense un momento a pensar en si el libro infringe alguna ley o si, sencillamente, son solo los balbuceos de un demente. Y, si pese a todo, siguen empeñados en exigir su retirada del mercado, ya saben, no se detengan ahí: pidan también que retiren cualquier libro que vaya contra sus opiniones, que para eso tenemos libertad de expresión. O algo.