31 dic. 2011

Esas fiestas to' wapas de Nochevieja

«And it was New Years
And we all started to sing»
New Year’s Eve, Tom Waits




Una semana más, y tras haber sido hamorcritor por un día, vuelve RduTcB, su lugar de referencia para COSAS.

Se nos acaba el año, amigos. De aquí a tan solo unas horas, el año 2011 habrá sufrido el mismo destino que la mayoría de series de Joss Whedon: habrá sido cancelado. Y, al igual que Dollhouse, el fin de año se irá con una celebración.

Ya sea con la familia, con los amigos, o con una mezcla de ambos (y no me refiero a ese tío que va de colega), lo normal es juntarse para pasar las últimas horas del año cenando e ignorando el inevitable especial de José Mota.


¡Es gracioso porque tiene acento manchego y repite las cosas mil veces!


El clásico es cenar, confundirse con los cuartos y atragantarse con las uvas en casa de los familiares y amigos, pero están aquellos que deciden que eso no es para ellos, que necesitan algo con más enjundia, con más glamour, que necesitan hacer algo que los saque de su rutina… y por eso pasan la noche en una discoteca.
Pero ojo, no en una discoteca cualquiera, ¿eh? Bueno, sí, pero no con un precio cualquiera, ¿eh? No, no. En Nochevieja impera pagar un pastizábal por cuatro copas, un cotillón y doce uvas. Así, la cogorza de luego sabe mucho mejor porque EH, «que me ha costado cuarenta euros la entrada».


O más. Pero bueno, incluye su «ambiente de siempre», no sea que pague usted más y se encuentre con algo DISTINTO.


Reconozco que yo nunca he sido mucho de discotecas: voy y me aburro. No me gusta la música machacona, no me gusta el ruido, no me gustan las aglomeraciones y no me gusta el sabor del alcohol. Con todo en contra, como ya imaginarán, no soy un asiduo de los aparcamientos de Pachá a las tres de la mañana, por muchos estupefacientes que circulen.

De todos modos, supongamos que sí lo fuera: ¿pagaría entonces un precio cuatro o cinco veces mayor por, en esencia, lo mismo de siempre, pero añadiéndole uvas, un matasuegras y un gorrito de fiesta? La respuesta, obviamente, es NO.

«Hombre, pero es que es Nochevieja. Hay más ambiente», que dirán algunos (espero que pocos) ante el anterior párrafo. Bueeeeeeno… puede que haya más gente, pero qué quieren que les diga: en mi opinión, si tiene usted que pasar la Nochevieja en una discoteca, algo va MAL. Probablemente porque sus amigos, de tenerlos, le desprecian, y le han desterrado a Pachá, donde intentará usted acabar la noche acompañado recurriendo a tácticas tan sucias como mentir, fingir ser alguien que no es o el clásico truco de la pastilla en la copa. Sin ser yo nada de eso.


«NaNoH, BaLiOo La PeNaAh AvEr PaAaGaOoO LoS SiNkUeNtAaH LeEuRoOoS Ke LeE mAaNgAmOoH aR JoOoNy!!»


Que sí, que también se puede dar el caso de ir con amigos, pero es que NO LO ENTIENDO. Aunque a uno le gusten las discotecas, ¿qué sentido tiene que le sablen para hacer lo mismo de siempre (beber hasta vomitar y seguir bebiendo)? Me lo expliquen.

«Eh, eh, no olvides el cotillón, que va incluido en el precio. NO TE OLVIDES DEL PUTO COTILLÓN, SUCIO BASTARDO». Vale, vale, no me olvido del cotillón, que sin duda es MUY diferente de la típica bolsa con gorrito, matasuegras, serpentinas y collar de esos hawaianos, lo que, sin duda, justifica el sobreprecio.

«Pero es Nochevieja, hay una ambiente más sofisticado. Más elegante. ¡Las chicas se ponen vestido!». Partamos del hecho de que yo sé de gente (chicas en su mayoría, pero no en su totalidad) que se pone vestido para ir a hacer botellón cada fin de semana en un descampado, pero VALE. Aun así, no puedo evitar ver absurdo engalanarse (o ponerse el chándal de los domingos) para ir a una discoteca en la que, admitámoslo, el asistente medio no va a pertenecer a la aristocracia ni ostentará un puesto en la RAE. Aunque la mona se vista de seda, Pan troglodytes se queda.


No se engañen: están exprimiendo al máximo su dinero.



En fin, que cada uno haga lo que quiera, pero a mí nunca me arrastrarán a una discoteca en Nochevieja ni atado, así que que pasen una feliz Nochevieja y nos vemos la semana que viene en Rdu… ¡EH! ¿Pero esto QUÉ ES? ¿Qué hacen estos encapuchados en mi casa? ¿Cómo? ¿Que son «relaciones públicas»? ¡Repartepanfletos, eso es lo que son! ¡No! ¿Qué van a hacer con esa cuerda? ¡No! ¡No! ¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!