12 nov. 2011

Resucitar es fácil, si sabes cómo

«The zombies were having fun
The party had just begun»
Monster Mash, Bobby «Boris» Pickett


Una semana más, y tras haber derrotado en un igualado combate de espadas de regaliz a Angus McAco, el pérfido mono escocés, vuelve RduTcB, su lugar de referencia para encontrar… ya saben, esas cosas… las cosas esas que les gustan a ustedes.


Entre el estreno de la segunda temporada de The Walking Dead y la proximidad de Halloween, parece que los zombis siguen estando de moda. Y ya no solo lo digo por la «original» idea de pintarrajearse la cara cual ramera de discoteca y decir que se va de zombi (bata de médico para ir «de médico zombi» opcional), sino porque… euh… bah, qué más da. Tan solo intentaba presentarles el tema de esta semana de una manera razonablemente enlazada, pero da igual. Para qué. Miren, hoy voy a hablar de resurrecciones. Punto.

Si hay algo que todo aficionado al cómic sabe, es que quien más y quien menos ha de espicharla en un número u otro. Batman, el Capitán América, Ultimate Spider-Man, la Antorcha Humana, Jean Grey o Robin son solo algunos de los personajes que han cascado alguna vez. O más.


Pongamos por ejemplo el caso de Jean Grey. Después de sacrificarse por el resto de los X-Men, la Fuerza Fénix la poseyó… o eso creímos durante años, porque en un flagrante ejemplo de retconeado, se reveló a posteriori que la Fuerza Fénix no había tomado control de su cuerpo, sino que había realizado un duplicado y había dejado el cuerpo moribundo de Jean en una especie de capullo en el fondo de la Bahía de Jamaica. PUES VALE. Por supuesto, está poseída por la Fuerza Fénix y demás, pero creo que catorce muertes es demasiado alpiste incluso para un pajarraco mitológico.


«¡NOOOOOOOOOO! ¡HA MUERTO DURANTE DOS MESES O MENOS! ¡NOOOOOO!»


En cuanto al Capitán América, hace un par de años varios telediarios se hicieron eco del NOTICIÓN: que el Capi iba a morir. Si bien fue un spoiler importante, nadie se preocupó en exceso: tampoco era la primera vez que Steve Rogers se iba al otro barrio, y era de suponer que en poco tiempo volvería. Y efectivamente, en cosa de dos años se reveló que no es que Rogers estuviera muerto, sino que estaba de parranda su mente estaba viajando en el tiempo y el espacio. Y es que claro, es muy fácil confundirse.

Antes del reseteo de DC (otra ideaca de Crapsmith) Batman se enfrentó a Darkseid y, cosas que pasan, se llevó la Sanción Omega (próximo libro de Dan Brown), por lo que todo el mundo le consideró muerto. Se llegó a celebrar un funeral al que acudieron sus más acérrimos enemigos, como el Pingüino, Cocodrilo Asesino, algunos otros miembros del reino animal y, cómo no, el Joker, que en una ocasión murió y fue resucitado por el propio Batman. Qué cosas.
En fin, que, con el tiempo, se descubrió que la Sanción Omega no mata, sino que… ¡sí! ¡Hace viajar en el tiempo!


«Españoles… Franco está viajando en el tiempo».


Otro que murió incinerado es la Antorcha Humana (porque se quema, JAAJJAJAAJAJJAJAJJ) al enfrentarse a un ejército de horribles seres interdimensionales de la Zona Negativa. Pero vamos, que no se preocupen ustedes por el bueno de Johnny Storm: ya hay rumores de que resurgirá de sus cenizas para el número 600 de Los Cuatro Fantásticos. Y si no es para el 600, será para el 601, ya verán.

Aunque la palma de las resurrecciones se la lleva Gandalf. Ya, ya sé que no es un personaje de cómic, pero no me negarán que, después de caer cientos de metros peleando con un demonio de fuego, aterrizar, perseguir durante ocho días al demonio de marras, subir hasta lo alto de una montaña para pelear allí durante dos días y dos noches sin poder parar ni para ir al baño, para, finalmente, derrotarlo, provocar el desprendimiento de media cumbre; como les decía, no me dirán que todo esto no es un proeza, por muy poderoso hechicero que se sea (aunque en las películas le veamos hacer poca más magia que alumbrar con el bastón). Pero es que, tras eso, muere y es resucitado por, según sugiere Tolkien, el mismísimo Dios para que ayude a las fuerzas del bien en la lucha contra Sauron, Azote de la Conjuntivitis. No solo eso, sino que vuelve con mayores poderes, mayor sabiduría, nuevo bastón y nueva túnica, que no es poca cosa. Por desgracia pierde el sombrero, pero no se puede tener todo.


«Y además tengo la voz más potente a este lado de la Tierra Media».


Así que, ya saben: a la próxima que uno de sus personajes favoritos de cómic muera, no sufra, que volverá tarde o temprano. A no ser que sea el tío Ben, claro. Pero sale en tantos flashbacks que es como siguiera vivo.

Ah, y recuerden que este martes me tendrán en Crisis creativa. ¡Que lo recuerden, les digo!


¡Que levante la mano el que haya tardado menos de una semana en resucitar!