29 oct. 2011

Tómame, Waits: Bad as Me

«No good you say
Well that’s good enough for me»
Bad as Me, Tom Waits



¡Una semana más, y tras haber evitado la salvaje embestida de una manada de búfalos, vuelvo para traerles su ración semanal de RduTcB! ¿Se acuerdan de que la semana pasada les prometí novedades? ¿Se acuerdan? ¿No? Bueno, no importa, porque yo se las traigo igualmente. A partir de YA, y martes sí, martes no, podrán leerme ustedes también en Crisis creativa. Si no conocen el blog, tal vez conozcan a uno de sus autores, Fosforo, uno de los comentaristas habituales de RduTcB. Pues nada, a partir de ahora ya conocen a dos. En cuanto acaben este artículo, les quiero ver leyendo Cisne negro: haciendo cine de la nada, mi inauguración en Crisis creativa. Y luego se me suscriben, que el resto de los artículos son canela fina también. He dicho.

Y ahora, metámonos en faena. Esta ha sido una buena semana para la música: no solo fingieron que decapitaban a Dani Martín en El hormiguero, sino que además Dios, también conocido como Tom Waits, sacó su nuevo disco, Bad as Me. Si son ustedes asiduos de mi Twitter o están suscritos a la página de Facebook de RduTcB esto ya les pilla sobre aviso y estarán hasta las narices de la matraca que he dado con el disco, pero es que es un DISCAZO. Yo digo SÍ una y mil veces, oigan. Y además, por aquí, al margen de expresiones como «por el amor de Tom» solo había hablado de Tom Waits una vez, cuando no me leía nadie, así que hale, les voy a cascar una reseña de Bad as Me. Quédense, igual descubren algo, o igual acaban convirtiéndose al Waitsismo.


Tom Waits se les lleva de paseo musical.


Hasta hace poco, cuando alguien me preguntaba por dónde empezar con Tom Waits, solía contestar que por Rain Dogs o Mule Variations, ya que eran los discos donde uno podía encontrar la mayoría de registros de su variopinta carrera. A partir de ahora, creo que añadiré Bad as Me, ya que el disco tiene una canción para todos los gustos. Menos para aquellos que les gusta el house. Pero ahora en serio, si les gusta el house, ¿qué hacen escuchando un disco de Tom Waits? Es más, ¿qué hacen LEYENDO? Ah, y si les gusta el tecktonik parapara… joder, Cristo MAL.


Después de tanto tiempo sin sacar un disco de estudio, nadie sabía qué esperar de Waits. Algunos creían que iba a seguir en la línea de Real Gone, otros, entre los que me incluyo, que fuera un disco de baladas, otros apostaban por que sacase partido a esa voz y sacase un álbum satánico… pero al final no. El resultado ha sido un disco que recuerda al Waits de los 80, con canciones en general bastante movidas, que se mezclan con alguna que otra balada sobresaliente… si exceptuamos, claro está, el TOSTÓN de Kiss Me.

El disco, ¿qué digo disco? DISCAZO, comienza con Chicago, donde una locomotora saxofónica a toda marcha acompaña a Waits, que canta sobre cómo se va a ir a… pues eso, a Chicago, donde lo va a petar. En cuanto a temática, recuerda a Goin’ Out West, pero a lo que a mí me recordó realmente es a esta escena de El imaginario del Dr. Parnassus. Conociendo a Tom Waits, no sería de extrañar que la canción tuviese sus orígenes en este fragmento, en el que, según Terry Gilliam, «era el último día de rodaje de Tom, así que lo sentamos a unas palancas y le dejamos que improvisara y disfrutara».

Si quieren más temas movidos, asegúrense de escuchar Get Lost, canción que perfectamente podría estar sacada de los años 50; la propia Bad as Me, que sigue la línea de Big in Japan en cuanto a su retahíla de metáforas y su ritmo potente; Satisfied, una respuesta al (I Can’t Get No) Satisfaction de los Rolling Stones en la que el mismísimo Keith Richards, al igual que en otras tantas canciones del disco, colabora aportando uno de sus característicos riffs. No es la primera vez que Waits y Richards colaboran, ya que el guitarrista participó en Rain Dogs y Bone Machine. Por lo visto, a Waits le preguntaron si quería que colaborase alguien y él, por decir, dijo en broma «Keith Richards». Y cuajó. Eso sí, si se hubieran conocido durante la etapa alcohólicodrogadicta de Tom Waits (curiosamente, en la que hizo sus discos más convencionales), es probable que ninguno de los dos siguiese vivo ahora. Vaya par de patas pa’ un banco, oigan.



Algo tendrá Tom Waits cuando hasta a las niñas asiáticas les gusta.


Desde hace un tiempo, concretamente desde 2004, con Real Gone, Tom incorpora temas políticos a sus canciones, y en Bad as Me tenemos dos ejemplos de ello: Talking at the Same Time y Hell Broke Luce. En la primera, Waits falsetea sobre la situación económica actual, cantando cosas como «corren malos tiempos para algunos / para otros son buenos / algunos sacan provecho mientras la sangre se derrama por las calles» o «salvamos a los millonarios / ellos se quedaron con la fruta / y nosotros con la piel». En Hell Broke Luce, mi amado respetado Tom se mete en la piel de un veterano de guerra, dedicando perlas como la siguiente: «¿Cómo es posible que a los únicos responsables de este desastre / les hayan grapado el culo a un despacho?». Y no, queridos telespectadores, no se refiere a Pablo Motos. Creo.

Y, si son ustedes aficionados a las baladas, en Bad as Me las hay, claro. Pero las hay al estilo Waits, es decir, sin final feliz, sin ñoñerías, y con, casi siempre, un gusto agrio. Ahí tienen la canción marinera Pay Me, Face to the Highway, la brillante Back in the Crowd y, por desgracia, la aburridísima Kiss Me, que parece sacada del disco que, para mí, es su obra más floja: Foreign Affairs. No, en serio. Una canción sobre una relación estancada que duerme al más pintado. Tal vez la intención de Waits fuera transmitir el aburrimiento de la relación, y si es así, lo ha conseguido, pero AY PAPÁ. AY PAPÁ. Aun así, este desliz no empaña el ritmo general del álbum, y más si tenemos en cuenta que justo después suena Satisfied, como para despertarnos del letargo.


Como ya les he dicho, a mí el disco me ha encantado. Quizá no sea tan redondo como Rain Dogs, Bone Machine, Mule Variations o Swordfishtrombones, pero es un disco sólido, con buenas letras y en el que, como de costumbre, Tom varía su voz de una canción a otra para transmitir lo que pretende. Esta es una de las cualidades que más valoro en Tom Waits. Sí, vale, puede que por su voz parezca que haya desayunado un bol de piedras con chinchetas remojadas en alcohol de quemar, pero no es uno de esos intérpretes que lo cantan todo con desgana o la misma entonación (ejem, Santi Balmes, ejem, Iván Ferreiro, ejem, 92% de todos los cantantes), y eso, créanme, es algo que se agradece mucho.

Si ya conocían a Tom Waits, ¿a qué esperan? Y si no lo conocían, ¿a qué esperan? Y si no han leído aún lo de Crisis creativa, ¿a qué esperan?