10/9/2011

A hostias con los niños (o héroes canguro)

Llega un momento en la vida de todo héroe de acción en el que debe dejarse de machacar terroristas, proteger la vida del presidente de los Estados Unidos y acabar con pérfidas conspiraciones internacionales para cumplir con su verdadero objetivo: hacer de canguro de un grupo de repelentes niños. Le pasó a Schwarzenegger, le pasó a Vin Diesel, le pasó a Jackie Chan, le pasó a The Rock y, con suerte, no le pasará a Jason Statham.

El planteamiento de estas películas es bien sencillo: el actor protagonista suele interpretar a un policía/soldado que recibe la misión de proteger a unos niños, cuyo padre suele ser un congresista, el testigo de algún crimen o cualquier memez de esas. En cualquier caso, el héroe se enfrenta a su misión con reticencias para acabar HAMANDO a los niños como si fuera uno más del clan. No puede faltar la escena en la que uno de los niños le diga «te quiero, Héroe McDeacción», así como el cómico cambio de pañales. ¡Es gracioso porque el protagonista no está acostumbrado! ¡JOAJOAJAOAJAJAOAJAO!


Por ejemplo, en Poli de guardería, el Chuache interpreta a un duro policía que se ve obligado a hacerse pasar por profesor de guardería (de ahí el ingenioso título, claro) para descubrir la identidad de una testigo de asesinato y así poder esclarecer el caso. En El súper canguro, Jackie Chan es… bah, lean la entrada que escribí hace unos meses para enterarse, diantres. Solo diré: Billy Ray Cyrus haciendo de agente del FBI. Rompedientes, por su parte, ofrece una vuelta de tuerca al género: The Rock no interpreta a un agente de la ley, sino a un malote jugador de hockey que, entre unas cosas y otras, que si le quito un dólar a la hija de mi novia, que si ahora me transporto al Reino de las Hadas y me crecen alas, se ve transformado en un hada de los dientes. Vamos, el equivalente anglosajón del Ratoncito Pérez. Fíjense que el título original de la película es El hada de los dientes/El Ratoncito Pérez, pero claro, siendo The Rock, ¿cómo tolerar un apodo tan inocente? Nada, nada. ROMPEDIENTES. Y den gracias de que no fue Rompe dientes como puedas o Un rompedientes de pelotas.


The Rock con alitas. Pues ya está, ya lo he visto todo.


¿Y cuál es la función principal de estas películas? ¿Iniciar a los pequeñuelos en la tradición de las pelis de hostias? ¿Mostrar las dotes para la comedia de actores conocidos por sus testoterónicos papeles? Au contraire! Estas películas no tienen mayor propósito que humillar lo más posible al protagonista. Y para muestra, un botón:


La escena en cuestión es un extracto de Un canguro superduro, la película con la que Vin Diesel dinamitó su prometedora carrer… pfff… JUAS JUAS JUAS. ¡Prometedora carrera! ¡Después de Las crónicas de Riddick! ¡Y de A todo gas! En fin, como les iba diciendo, Diesel interpreta a un marine que debe proteger a los hijos de un científico fallecido que trabajaba en un proyecto secreto que nosequé y nosecuántos. Total, que durante su misión descubre el valor de la familia, de la amistad, del amor y de la canción de Peter Panda. Sí, amigos, porque la película tiene un guión engañosamente sencillo que, sin embargo, resulta estar bastante bien hilado. A lo largo de la película hay varias escenas en apariencia irrelevantes que resultan tener su importancia al final, cuando Diesel esquiva un pasillo lleno de trampas… cantando y bailando la canción de Peter Panda. Me quito la boina ante los guionistas de semejante peliculón.


El Chuache de mariachi cantando en una guardería. Retiro lo dicho en el anterior pie de foto.


En fin, ya saben: si alguna vez, por azares del destino, su vida les acaba obsequiando con una larga trayectoria como héroe de acción en Hollywood, pero, por cosas de la vida, no tienen ninguna oferta suculenta sobre la mesa y lo único que les ofrecen es una película con niños (podría pasar), acepten. No solo se embolsarán un buen dinerete, sino que podrían salir en este blog. ¿Y no les gustaría eso? ¿Eh? ¿Eh? Mejor no contesten.