9 jul. 2011

Nicolas Cage, improbable héroe de acción

«Babe, I’m on fire!»
Babe, I’m on Fire, Nick Cave & the Bad Seeds



Hoy vengo a hablarles de una de las figuras más prominentes dentro de una de las familias más exitosas del mundo del espectáculo: los Coppola. Sin embargo, no voy a hablar de Francis Ford Coppola, ni de Sofia Coppola, ni tan siquiera de... este... bueno, la verdad es que tampoco hay más, bien pensado. Como les decía, vengo a hablarles de uno de los miembros de esta familia: Nicolas Cage.

Y es que sí, Cage es sobrino del premiado director, si bien se cambió el apellido en honor a, ojo, Luke Cage, al principio de su carrera. ¿Quería labrarse su propio nombre sin aprovecharse del buen apellido de su tío? Puede ser, y eso, al contrario que su escaso talento interpretativo, le honra.


«¡NICOLAS CAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAGE!»


Soy consciente de que Cage tiene sus admiradores incluso entre los cazarrecompensas, pero qué quieren que les diga, a mí nunca me convenció (hasta hace bien poco, pero no adelantemos acontecimientos), y es que, no se dejen engañar por la foto de arriba, nos hallamos ante un actor casi tan expresivo como Buster Keaton o su sucesor en cuestión de hieratismo, Keanu Reeves.

Cojan Arizona Baby, Los impostores, El señor de la guerra, La búsqueda o Teniente corrupto. ¿Qué es lo peor de cada película? Nicolas Cage. Vale, vale, también tienen razón: lo peor de la, por otra parte entretenida, La búsqueda es que dio lugar a una espantosa secuela que arrastró a Ed Harris. Y es que Cage no transmite nada, excepto hastío. Ya puede estar traficando con armas, secuestrando a un bebé o a punto de morir aplastado por un ornitorrinco gigantesco, que, en el noventa y ocho por ciento de las veces, no cambiará de expresión. Y casi mejor, porque cuando lo hace...


«¿Qué? ¿Qué pasa cuando lo hago, palurdo? ¿A que te arreo? ¡SOY NICOLAS CAGE, JODER!»


...se pasa tres pueblos, como pueden ver en este imprescindible vídeo que tienen que ver antes de seguir leyendo. No solo se pasa tres pueblos, sino que también cruza cinco ciudades, dos comunidades autónomas y un pequeño archipiélago que no aparece en los mapas. Es un hombre que no tiene medida: o calvo, o siete pelucas, otra de las constantes en su carrera. ¿Recuerdan El motorista fantasma? ¿A quién se le ocurrió que Cage interpretara a Johnny Blaze? ¿Al señor Crapsmith?


«¡Eh, chavalucos! ¡Aquí está el tío Nick para llevaros a un guateque molón!»


Y es que no nos engañemos: por muy fan del mundo del cómic que sea Nicolas Cage (estamos hablando de un tipo que bautizó a su hijo como Kal-El), tal vez, y solo tal vez, no sea la opción más adecuada para interpretar a un motorista que en los cómics tendría poco más de veinte años. Que oigan, no es peor que lo del Kingpin negro, pero...

Aunque, por mucho que El motorista fantasma no acabara de cuajar, y pese a la secuela que nos espera, hay que reconocer que Cage se desenvuelve bastante bien en el cine de acción. ¿Y por qué funciona? Pues precisamente porque NO funciona: está tan fuera de su elemento y se hace tan raro verle, que los conceptos se invierten, el espacio-tiempo se desgarra y, por algún motivo, resulta. En estas películas ya no es Nicolas Cage, el actor inexpresivo, sino que pasa a ser...




Y si no, vean algunas de las últimas películas que ha hecho: El aprendiz de brujo, En tiempo de brujas y, sobre todo, Furia ciega. Hay que amar a Nicolas Cage en estas películas. En la primera interpreta a un hechicero con abrigo de piel y sombrerazo atrapado durante siglos que se libera en los Estados Unidos actuales y lucha contra su némesis, Alfred Molina. Ah Fue en esta película en la que mi madre pronunció la frase «Hay que ver qué malo es Nicolas Cage: es que en este plano solo tenía que bajar una escalera y hasta eso lo ha hecho mal». Sin embargo, verlo lanzando hechizos a diestro y siniestro mientras suelta frases profundas sin descanso es una gozada. Ah, y lleva melenita.

En la película En tiempo de brujas interpreta a un ex combatiente de las Cruzadas que abandona su tarea por estar en desacuerdo con la Iglesia. Pero claro, al final tiene que escoltar, junto al gran Ron Perlman, a una bruja hacia nosedónde para que la juzguen. The Cage soltando espadazos codo a codo con el doble de Tom Waits junto a Robert Sheehan. Que sí, que sí. El Nathan de Misfits. Lástima que el último acto sea tan decepcionante, que si no...


Den gracias de que no interpretó a Son Goku.


Pero la joya de la corona es Furia ciega (Drive Angry), en la que The Cage sí que está completamente on fire. Les hago un resumen: Cage interpreta a John Milton (como el poeta, eh, ¿lo pillan?), un tipo más chulo que Duke Nukem y Bruce Campbell juntos, que se escapa del infierno para vengarse de la secta satánica que mató a su hija. Y no solo eso, sino que además la película contiene la mejor escena de la historia del cine:

The Cage está en una habitación de hotel, vestido completamente de negro y con gafas de sol, zumbándose a una camarera rubia mientras se fuma un señor purazo y echa tragos de una botella de whisky. Cuando la camarera le pide que se desvista, Cage responde «Yo no me desvisto antes de un tiroteo», momento en el que entran varios sicarios y Cage los cose a balazos mientras, atención, sigue fumándose el puro, bebiendo y tirándose a la camarera.

Y, si no me creen, échenle un vistazo por ustedes mismos a la escena (de no más de un minuto) aquí. Que sí, que en Shoot ‘Em Up ya salía Clive Owen trincando con Monica Bellucci mientras acribillaba a unos malosos. ¿Y? ¿Llevaba acaso gafas de sol? ¿Iba vestido de negro? ¿Fumaba puros? ¿Bebía whisky? NO. Clive Owen es una nenaza al lado de The Cage.


Dudo mucho que su carrera pueda dar para más. De hecho, la carrera de NADIE puede dar para más.


Así que ya ven, puede que Cage no sea un buen actor dramático (aunque en Leaving Las Vegas se equivocara y lo hiciera BIEN), puede que su método de actuación, el Nouveau Shamanic, no sea apreciado por la mayoría de los mortales, pero The Cage está aquí para quedarse y yo, sinceramente, espero que todas sus próximas películas sigan la línea de Furia ciega. El adrenalínico adolescente que hay en mí se lo agradecerá profundamente.


P.D.: Gracias a Wally Week por hacer que me diera cuenta de que es «Nicolas», y no «Nicholas». Caprichositos que fueron los padres del actor.