2 jul. 2011

Blackdalucía

«Con tener grasia y arte no basta,
También hay que ser un poco gangsta»
Ser afroandaluz, MC Boiner


Si hay algo que el cine y la televisión nos han enseñado es nada. Sin embargo, si nos embarcáramos en un complejo proyecto que quisiera enlazar las raíces antropológicas de los andaluces con las de los afroamericanos, encontraríamos varios puntos en común.

¿No se lo creen? Reflexionen, reflexionen sobre cuáles suelen ser los papeles que desempeñan ambos colectivos. Mientras lo hacen, les dejo una foto de uno de esos actores que justifican la existencia del Ku Klux Klan: Tracy Morgan.


También conocido como «el negraco de 30 Rock».


¿Ya? Efectivamente, tanto los afroamericanos como los andaluces suelen desempeñar el papel de alivio cómico, frecuentemente acompañados de expresiones coloristas y, para qué engañarnos, cierta dosis de incultura y costumbres irritantes.
¿Soy yo el único que odia esos tópicos? Ya no por el hecho de que sean un estereotipo en sí, sino porque es que, además, son unos tópicos molestos. ¿Les pongo ejemplos? Argyle, el chófer de John McClane, en Jungla de cristal, Ruby Rod en El quinto elemento, Jar Jar Binks (que, no olvidemos, se comportaba como un estereotipo jamaicano) en La amenaza fantasma, Kingpin en Daredevil, que… bueno, bueeeeeeeeno. Reconozco que, en Daredevil, TODOS los personajes servían de alivio cómico.

Si quieren ejemplos en la televisión española, solo tienen que poner cualquier programa de monólogos o de chistes (puaj), y ver qué individuos son los que reciben más risas del (no tan) respetable. Exacto. Los andaluces, porque es que «chico, hay qué ver qué gracia y qué arte tienen». Claro, que por «gracia y arte» entendemos «decir pisha y quillo cada cuatro palabras y hablar deprisa» o, dicho de otro modo, «AJAJAJAJAJAJ ES GRACIOSO PORQUE DICEN PALABRAS DE SU COMUNIDAD AUTÓNOMA Y TIENEN ACENTO AJAJAJAJAJAJAJAJAJJ».


Diego Arjona, un patán con boina que se cree gracioso. ¡Eh! ¿Qué es eso de «pues como tú»?


Con los afroamericanos pasa un poco lo mismo. Véanse cualquier película con Chris Rock, Eddie Murphy o alguno de su misma calaña (preferiblemente en versión original) y verán en qué consiste su supuesta gracia: en que usan jerga y tienen un acento gracioso. O, dicho de otro modo, «AHHAHAHHAHHAHAHAHAH IT’S FUNNY BECAUSE THEY SAY FUNNY WORDS AND THEY HAVE A FUNNY ACCENT HAHAHAHAHAHAAHHAHAHAHAHHAHAHH!».

Pero bueno, que tampoco se crean que el papel de los afroamericanos se reduce a ser el graciosete de turno, ¡nada más lejos! De vez en cuando también desempeñan el papel de magical negro, ya saben, el clásico negro de profunda sabiduría y aún más profunda voz que ayuda al protagonista blanco a cumplir con su misión, ya sea salvar el mundo o encontrar una receta decente para una elaborar una ensalada de huevo. ¿Ejemplos? Bagger Vance en La leyenda de Bagger Vance, o Samuel L. Jackson y Morgan Freeman en casi cualquier película que hagan, y muy especialmente Freeman en Como Dios, en la que hace… pues eso, de Dios. No se puede ser más mágico.

¿Y los andaluces? Ah, claro, se creen que los andaluces, como son claramente inferiores al resto de los españoles (salvo, quizá, los murcianos) no pueden brindar sabios consejos, ¿verdad? ¿VERDAD? Bueno, hay que reconocer que aciertan, pero cuidao, que hay una excepción: la Juani, que en Médico de familia ofrecía sus siempre oportunas recomendaciones a los repelentes Martín. Por supuesto, todas ellas aderezadas con un poco de la grasia que caracteriza a nuestros vecinos del sur, como «Zeñó Martín, encuéntrele un trabaho a zu hijo, que tié meno’ trabaho que la Guardia Siví, ¡olé!». Corren rumores de que, originalmente, tras cada intervención de la Juani iban a sonar unas castañuelas, pero parece ser que al final se desechó junto al vestido de sevillana.


La Juani y Samuel L. Jackson: dos personas y un mismo papel.


Así que ahí lo tienen: ¡andaluces y afroamericanos son lo mismo! En realidad ha habido, desde siempre, ciertas pistas que indicaban a esta sorprendente conclusión:

- Martin Luther King diciendo que había tenido un sueño. ¿Qué es lo que más les gusta a los andaluces? ¡La siesta!
- Obama diciendo que va a cerrar Guántanamo e incumpliendo su promesa. Naturalmente, le da pereza ir hasta allí. Él prefiere quedarse con su rebujito.
- Samuel L. Jackson y su constante cambio de indumentaria en The Spirit, sin duda un ensayo de vestuario de cara a los carnavales de Cádiz.
- El cultivo de algodón de los esclavos negros. De todos es sabido que las prendas de algodón son muy fresquitas, ideales para soportar el calor que se sufre en Andalucía en verano.
- La afición, si nos fiamos de los tópicos (y no veo por qué no habríamos de hacerlo) de los afroamericanos de comer pollo frito frente a la de los andaluces de comer pescaíto frito. Un burdo truco para intentar ocultar su identidad que no engaña al ojo experto.

Ya lo saben, amigos: si alguna vez se encuentran por casualidad a Nelson Mandela mientras compran el pan, no le pregunten por su lucha contra el apartheid: pídanle que les cuente un chiste. ¡El tío tiene una gracia…!