18 jun. 2011

Fracaso escolar: Entidad Sobrenatural Oculta

«Oily night, oily night»
Oily Night, Tom Waits



Cuando hace unas semanas pedí que me recomendasen películas atroces para poder comentarlas aquí, jamás imaginé que @freddyvoorhees iba a ser tan desalmado como para recomendarme ESO. E.S.O. Entidad Sobrenatural Oculta, que así se llama la peliculita de marras. Cine español (bueno, català) del güeno. El bueno de Freddy ya me advirtió de que la había visto en pase de prensa y había habido risas, cuando la película es pretende ser de terror. Además, he de agradecerle que me pasara los enlaces de descarCOMPRARA la película para que la pudiera ver desde la comodidad de mi sofá. Gracias, Freddy. Ahora alcanzo a comprender lo que sufrió usted con Trío de ases.


Adonde no querré volver es al cine.


Con un título tan sonrojante que incluso podría habérseme ocurrido a mí, E.S.O, nos cuenta la historia de un grupo de chavales que, para celebrar el cincuentavo quincuagésimo aniversario de su instituto (¿lo pillan? ¡Por eso la peli se llama E.S.O!), deciden hacer un trabajo sobre la historia del mismo. Bueno, no es que lo decidan ellos, se lo propone Silvia Abascal. Y a Silvia Abascal hay que hacerle caso, que sale en Piratas.

Aunque bueno, aquí estamos hablando de adolescentes y, ¿cuándo se ha visto que los adolescentes hagan algo desinteresadamente? JAMÁS. Por eso, Silvia Abascal les ofrece un incentivo, lo que todos los chicos de la edad de los protagonistas (no lo olvidemos, unos trece o catorce años) desean. No, no hablo de entradas gratis para Pachá, ni de poder tocar pechuga, sino de un educativo viaje a Florencia, cuna del arte renacentista y con una arquitectura bellísima. Como es natural en los jóvenes de hoy en día, los alumnos se muestran entusiasmados. No, en serio. Lo flipan. Eso sí que son jóvenes con inquietudes, y no los que salían en Física o química. El caso es que, en sus investigaciones, descubrirán cosas mu’ malas y mu’ sobrenaturales… aunque no será hasta bien entrada la mitad de la película.

¿Y quiénes son nuestros intrépidos protagonistas? Bien, para serles sinceros no recuerdo los nombres de ninguno, así que mejor les arreo una foto del reparto y les explico un poco qué hace cada uno (pista: apenas nada).


Fotos promocionales que dan pena. Otro vínculo más con Piratas.


¿Ven a los jovenzuelos? ¿Los ven? Pues olvídense de todos salvo de la chica del pañuelo y del chaval del casco, a quienes llamaremos Magufa y Urkel. Magufa es hija de una vidente, y ha heredado su don, pese a que no hace más que decirle a su madre que se busque «un trabajo honrado» porque «no está bien vivir de las creencias de la gente», cosa que le dice también al director del instituto, muy católico él. Con dos gónadas, sí señor. En cuanto a Urkel, lo llamaremos así debido a sus siempre convenientes inventos. Vale, puede que el pelirrojo este no haya inventado una máquina que le convierta en una versión más atractiva de sí mismo, pero aún va al instituto y solo fabrica cámaras por control remoto y varios gadgetogadgets más. Además, pronuncia la lapidaria frase «La ciencia y la razón: yo solo creo en eso». Pues no está mal para un chaval de trece años, la verdad.

Para ahorrarles el sufrimiento, les resumiré los primeros cincuenta minutos de la película:


Los chavales inspeccionan el instituto y encuentran este símbolo en muuuuuchos sitios.


Eso, pero dando vueltas de un lado para otro y comportándose como si fueran ya no estudiantes, sino licenciados en Arqueología y Arquitectura. Que si planos por aquí, que si un estudio por allá, que si incursiones en los antiguos cimientos del instituto… Qué maravilla, oigan. Espero que les convaliden Historia y Educación física, porque se lo han ganado.

Todo esto, intercalado con diversos planos del patio del colegio de noche cada diez minutos. No, en serio. Si son ustedes de los que empinan el codo, les propongo un sencillo juego: cada vez que en la película salga un plano del patio desierto, echen un trago. Si es un plano nocturno, echen dos tragos. Cuando vayan por la mitad de la película, estarán tan alcoholizados que no les importará que la película sea infumable.

Por fin, tras casi una hora, el Equipo Argh (que siempre va delante, nunca va detrás) descubre que las runas guardan (de alguna manera) relación con el hecho de que durante la Guerra Civil, algunos de los túneles que han encontrado en los sótanos se hundieron, sepultando a la gente que se escondía en ellos, incluyendo a algunos niños que… sí, lo han adivinado: nos encontramos ante otra película con niño fantasma, como la notable El espinazo del diablo o Solo en casa. Aunque aquí se les llama Entidades Sobrenaturales Ocultas (¿lo pillan? ¡Por eso la peli se llama E.S.O!, volumen II), para que no se diga que cae en tópicos y lugares comunes.


Nuestro amigo Urkel intenta decidir a cuál de las dos enseñarle la probeta.


Tras un plano del patio del colegio, nuestra amiga Magufa decide investigar (bueno, buscar en Google) el tema de las entidades sobrenaturales ocultas, y descubre que algunas son como los espectadores de El intermedio: solo votan para hacer daño. Su madre le advierte de que se aleje de los fantasmas, que son mala compañía, pero, POR SI ACASO, le da un amuleto que le protegerá de los espíritus. Vamos, que ya sabe que su hija va a hacer lo que le dé la gana, así que al menos que vaya protegida y a la moda.

El grupo de amigos decide hacer lo más sensato, lo que todos haríamos si descubriéramos que nuestro instituto está poseído por espíritus malignos: adentrarnos en sus siniestros sótanos en plena noche y… esperen, ¿he dicho «noche»? Pues tomen, plano del patio de noche al canto. En fin, como les iba diciendo, el grupo de adolescentes se adentra valientemente en los sótanos, dispuestos a usar sus pistolas de protones para atrapar a los fantasmas. Les acompaña Moquete, un ectoplasma verde que... disculpen, es que como la película me aburrió tanto, tuve que inventarme un crossover para no entrar en coma.


El mayor misterio de la película es que no haya ni un cani.


El descenso a los infiernos de nuestros protagonistas se ve amenizado por una secuencia con el pérfido director del colegio. ¿Que por qué es pérfido? ¡Hombre, es el DIRECTOR del colegio y está CALVO! ¿Cómo no va a ser malvado? Pero todos sus crímenes se ven justamente castigados cuando, en una escena nocturna (plano del patio del colegio), un fantasm… perdón, una entidad sobrenatural oculta se le aparece y, acto seguido, se le cae un pedrusco en la cabeza y lo desnuca. Así, tal cual. Para ser más gratuito solo hubiera faltado que, en vez de un peñasco, fuera un yunque marca ACME lo que esparciese sus sesos por todo el patio (plano nocturno del colegio).

Bien, nuestros héroes (por decir algo) están apoyados por una de sus compinches que, al tener gripe, se queda en casa y les ofrece apoyo moral. ¿Cómo? Pues mediante un complejo sistema de comunicaciones que ha ideado Urkel y… bueno, en realidad es una videocámara, tampoco hay que exagerar. La chica desempeña la función de voz del espectador, llegando a exclamar «¡Joder, parece una peli de miedo!». Tiene gracia porque en realidad sí es una peli de miedo. Jaja. Jaja. Jaja.


¡Joder, parece un cartel de un tipo con boina!


Tras mucho dar vueltas (hay que rellenar metraje), los chavales se encuentran con un crío vestido como en los años 30. ¿Un hipster? ¡No! ¡Una entidad sobrenatural oculta! Como es natural, nuestro selecto grupo de imbéciles le siguen hasta llegar a una sala donde hay más entidades, incluido un hombre, un Enti Man (¡referencias forzadas!), que, sin mediar palabra, se abalanzan sobre ellos. Como vemos a través de la cámara de la griposa, cuando las entidades entran en contacto con los chavales, desaparecen del cuadro de visión con un efecto que no tiene nada que envidiar a los más ambiciosos telefilmes checoslovacos.


«Hola, soy el clásico niño fantasma. Buuu, buuu, qué miedo doooy… bah, a ver cuándo dejo esta mierda».


Magufa, sin embargo, tiene más suerte (en parte porque, al oír los gritos de sus amigos, salió atacando en lugar de ir a ayudarlos) y logra huir del instituto (plano nocturno del patio), ya que el amuleto que le dio la loca de su madre le permite enfrentarse a otra malévola entidad sobrenatural oculta. Aclaro que por «enfrentarse» entendemos «seguir palante y atravesar al fantasma, provocando su disolución mediante MAGIA». Que quede claro.

Para acabar, la película da un salto temporal de varios días, y nos muestra a los chavales atacados por las entidades, con cara pocha, pálidos, con mirada aviesa, con cara de no tramar nada bueno, con cara de estar MAL. Además, le susurran a una compañera que vaya con ellos «a los sótanos, tenemos una cosa que enseñarte». Muy turbio todo, muy jodido. Para el espectador medio queda claro que los chavales están poseídos por las E.S.O. (¡E.S.O. en la E.S.O.! JAUUAJRUAJAURAJUUA), pero, dado que es una película orientada al público joven, y todos sabemos que los jóvenes son, en el mejor de los casos, SUBNORMALES, la escena cuenta con una narración de Magufa, que reflexiona sobre el peligro que es que sus compañeros sean carcasas vacías manipuladas por los espíritus de niños muertos hace setenta años. Y oye, que no digo yo que esté bien, pero podría ser peor. Podrían ser hamorcritoras, o peor aún, videoblogueros, como la propia Magufa. 

Sí, amigos, cuando los créditos finales comienzan, uno se cree libre ya de esta pesadilla, pero NO. Magufa hace una última aparición, en un videoblog, en el que nos alerta de los peligros de las entidades, y nos recomienda que si un compañero comienza a comportarse de forma rara, vayamos con cuidado, porque será un fantasma. Yo ya he tomado mis precauciones, y el otro día vi que uno de mis compañeros de la universidad andaba un tanto huraño. Me dijo que sus padres se iban a divorciar y que, además, su novia le había dejado, por lo que andaba un tanto deprimido; pero yo, que no me dejo engañar tan fácilmente, supe identificar que era una E.S.O., así que le arreé en la cabeza con una barra de hierro. Ahora SÍ es una E.S.O.


Tras mucho reflexionar, he llegado a una conclusión sobre la película: E.S.O hace por el sentimiento anticatalán lo mismo que Adam Sandler por el antisemitismo: fomentarlo. Aún así, la película bien vale un visionado, preferiblemente en compañía, aunque solo sea para reírse un rato viendo como el compositor intentó darle algo de enjundia a las escenas mediante el uso de música de suspense cada dos por tres... aunque en pantalla no esté pasando absolutamente nada.

Lo mejor: Euh… esto… pueees... te ríes un poco, y algunos chavales no son demasiado repelentes. Un plano de un titular de periódico ESCRITO TODO EN MAYÚSCULAS.
Lo peor: Tampoco te ríes TANTO. La primera mitad de la película es soporífera. Los niños se comportan como si tuvieran veinte años más de los que tienen. El uso de la música, que intenta dar tensión donde no la hay.