11 jun. 2011

El picnic nacional


«I wanted to be your Superman, but I turned out such a jerk»
Abattoir Blues, Nick Cave & the Bad Seeds



Llevaba ya algún tiempo queriendo hablarles del movimiento 15M, ya saben, las distintas acampadas que, con mayor o menor afluencia de asistentes, han ido estableciéndose por casi toda la geografía española con el objetivo de lograr un cambio en la situación actual. Pues bien, como ya sabrán, mañana se desconvoca la acampada Sol, posiblemente la que ha tenido mayor relevancia y presencia en los medios; y los que decidan permanecer acampados lo harán a título personal.

Pero, digo yo, ¿acaso los acampados no se manifestaban a título personal prácticamente desde el principio? Porque, vamos a ver, que yo sepa, en el manifiesto de ¡Democracia Real YA! no se contemplaba nada de igualdad del lenguaje, reivindicaciones republicanas, anárquicas ni, muchísimo menos, soplaguindeces homeopáticas.

¿Qué ha pasado con el movimiento? ¿Por qué mucha gente lo considera como un circo? ¿Es cierto que son todo perroflautas? ¿Es Toni Genil el equivalente español de Frank Lapidus? Puede que para lo último no tenga respuesta, pero permítanme que les ofrezca mis pensamientos acerca de todo este asunto de las acampadas.


Antes de hacer un pequeño desglose de los puntos flacos del meollo, les contaré mi experiencia personal con la Acampada VLC. Dos días antes de las elecciones, yo, que no soy mucho de acudir a manifestaciones ni nada que conlleve aglomeraciones de gente, decidí personarme en la Plaza del Ayuntamiento para apoyar el movimiento. Eh, el manifiesto estaba BIEN, y me identificaba con los puntos tratados, así que para allá que fui. Menuda decepción me llevé al ver el panorama: pancartas que poco o nada tenían que ver con los objetivos originales («República y anarquía», pedía uno… LAS DOS COSAS), un perroflauta tocando la flauta acompañado por un perro (verídico) mientras otro pasaba la gorra para recaudar unas monedas, gente que pedía anarquía, gente que pedía comunismo, niñatos diciendo que iban «porque hay mucha gente y mola»… Como dijo un señor, «si esta es la gente que pretende representar el movimiento, yo ya estoy harto de estar harto». Fue EL HORROR, y me fui desencantado, asqueado por haber ido a una reunión que para nada me representaba.

Cierto es que gente como Raúl Salazar, autor del muy recomendable Un respeto a las canas, han hablado en nombre de la cordura y la coherencia, pero de poco ha servido. Basta pasar, si cuando leen esto aún siguen (que imagino que seguirán), por la Plaza del Ayuntamiento para observar el desolador panorama, más propio de un campo de refugiados que de una concentración por un cambio político-social.


No puede faltar un Mongonymous, que se apuntan a un bombardeo. Mancillando a los Monty Python, además.


¿Qué ha pasado? ¿Por qué todo ha acabado degenerando de tal manera?

- El (poco serio) origen: Uno de los impulsores del 15M fue, además de ¡Democracia Real YA!, el movimiento #nolesvotes. No olvidemos que dicha iniciativa partió como respuesta a la aprobación de la Ley Sinde, y que pedía no votar a ninguno de los partidos que había respaldado su promulgación. Como comprenderán, ya resulta difícil tomarse en serio algo cuyos representantes más visibles tenían como máxima preocupación el cierre de Series Yonkis. Sí, es cierto que, con el tiempo, el manifiesto de #nolesvotes se amplió para abarcar la corrupción, la desigualdad en las urnas y demás, pero ya era demasiado tarde.

- La (des)organización: Para empezar, es IMPOSIBLE coordinar un número tan grande de acampadas y pretender que todas persigan los mismos objetivos. Siempre habrá los que aprovechen para hacer apología de sus ideales, aunque no tengan nada que ver con el movimiento. Y, ¿cuál ha sido uno de los grupos más visibles? Efectivamente, el feminismo (mal entendido) o, en el peor de los casos, el feminazismo. Grupos que creen que el feminismo consiste en la igualdad del lenguaje, aunque sea a costa de la economía del mismo, y no en otras cosas (quizá) más importantes, como la igualdad de derechos y de condiciones laborales. Pero EH.


Parece ser que no será.


No me malinterpreten, claro que las mujeres tienen que tener los mismos derechos que los hombres, eso dudo que alguno de ustedes lo discuta. Lo que pasa es que se me ocurre que, tal vez, una concentración para exigir un cambio a la clase política no sea el lugar para tales reivindicaciones. Cada cosa tiene su momento y su lugar, y este no era el adecuado. Claro que, si los omnipresentes PESADOS republicanos (ya saben a los que me refiero, a los que ondean la bandera a cada manifestación que haya, aunque sea pro monarquía) pueden exigir la Tercera República como si del Segundo Advenimiento de Jesús se tratase, ¿por qué no ellas?


Esto sí que es HARTE.


Y esto, retramonguez (gracias a @tonienblanc).



- Los magufos: Por favor. ¿Biodanzas? ¿Reiki? ¿Así pretenden que la gente se tome en serio las acampadas? ¿ASÍ? «Eh, tíiiiiiiiiiio, tranquilo… ¡cambiaremos el sistema mediante el pensamiento positivo!». ¿Saben para lo que servirá? Para que acaben como en el minuto 3.44 de la (magistral) cabecera de Watchmen.

- Las comisiones absurdas: La última vez que pasé por la acampada VLC, a eso de las doce del mediodía, vi a un tío andrajoso con un mullet (o «greñas de paleto») aporreando unos bongos con frenesí enloquecido, con la mirada perdida, como si estuviese jugando al Donkey Konga y fuese perdiendo. Justo al lado tenía un cartel (bueno, era un cartón) en el que, escrito a boli, ponía «Comisión artística». COMISIÓN ARTÍSTICA. Ahí sus huevos, sí señor. No olvidemos tampoco la Comisión feminazi feminista, la Comisión de espiritualidad y la Comisión de loqueseteocurra. Miren, estoy por ir, fundar la Comisión del HUMOR, y ponerme al lado de la Comisión del HAMOR, a ver qué pasa.


Hay tantas cosas que están MAL en esta foto que no sé ni por dónde empezar



- El extremismo en ambos bandos: Cuando los acampados barceloneses no permitieron que se llevasen a cabo las labores de limpieza, los Mossos desalojaron el lugar a palos. Cuando los indignados valencianos intentaron impedir que se desarrollase la asamblea de las Cortes, la policía desalojó el lugar a palos. Bueno, está claro que la reacción fue desproporcionada, y condeno la violencia, pero no olvidemos que los manifestantes estaban cometiendo un delito. Por otro lado, cada vez que se dice que ha habido heridos policiales, no tarda alguien en saltar gritando «¡Eso es mentira! ¡Los indignados no han devuelto los golpes!». Ya dudo yo que, entre tanta gente, ninguno devolviese los golpes. Y oigan, BIEN, están en su derecho, pero  lo que yo digo es que no los canonicemos y los tengamos por gente incapaz de levantarle la mano a nadie, porque no son mártires, son personas. No difundamos tampoco rumores falsos acerca de la muerte de uno de los agredidos. Sí, falsos. Y, desde luego, tampoco digamos que la policía ha hecho «lo que tenía que hacer», porque quitarse la placa y meterse en el montonet gritando «¡ES LA HORA DE LAS TORTAS!» no es de recibo. Ni unos son tan buenos, ni los otros son tan malos, y hay de todo en ambos bandos. Es una perogrullada, pero parece que es algo últimamente se tiende a olvidar.

- Los Mongonymous: Ya lo saben, no puedo con este grupejo. Al igual que las acampadas, ha ido degenerando a una velocidad vertiginosa, y por eso es apropiado que no se hayan perdido ni una. Cosas como sus vídeos en los que increpan a la clase política española HECHOS CON LOQUENDO hacen difícil que se puedan tomar en serio. Pero venga, si solo les falta el «hola-hijos-de-puta-somos-Anonymous-somos-legión-ajajajajajajajaj-equis-de-de-de-de-de-de-no-perdonamos-no-olvidamos-como-Sweeney-Todd-ajajajajajajaja-bueno-hijos-de-puta-os-vais-a-cagar». Por supuesto, Anonymous ha hecho cosas BIEN, pero no me negarán que los niñatos que van de reivindicativos y antisistema con su máscara OFICIAL de V de Vendetta son perfectamente ahostiables. Ser Anonymous no significa ir gritando que eres de Anonymous para parecer guay, molón, to’ guapo y esas cosas que digan los adolescentes de hoy en día; ser Anonymous significa esto. O no.


Mi ciudad GRITA.


En fin, como ya les dije, mañana se levanta la acampada Sol, y ya veremos cuántos se quedan. Imagino que no serán pocos, porque, como comentaba ayer con unos amigos, los acampados son los que están porque no tienen nada que hacer, son los manifestantes los que representan el movimiento. Si me preguntan a mí, les diré que las acampadas deberían haberse levantado uno o dos días después de las elecciones. Y es que, si el movimiento se demuestra andando, lo que había que hacer era andar hacia los colegios electorales. El triunfo del PP hace pensar que no sirvió de nada, pero lo cierto es que, aquí en Valencia, Compromís consiguió seis diputados y ser la tercera fuerza en la Cámara. Menos es nada.


Una última cosa: no me vengan con lo de «no, pero es que en el movimiento 15M no sólo hay lo que usted dice, también hay gente que hace cosas BIEN y se ciñe al manifiesto y…», porque ya lo sé.