17 abr. 2011

Verborrea cultural: Mostra de Valencia y Mostra Cómic 2011




Si es usted uno de mis estimados y nunca bien ponderados seguidores de mi Twitter, es posible que haya notado que la frecuencia de mis tuits disminuyó sensiblemente la semana pasada. Tiene una explicación: estuve atareado, como ya lo estuve el año pasado, con la 32ª edición de la Mostra de Valencia y la 2ª Mostra Cómic. Bueno, más o menos. Porque, para serles sinceros, no acudí a ninguna proyección (me quedé con las ganas de Código fuente) y me dediqué en exclusiva a asistir a las charlas que se programaron esta semana, salvo una que… bueno, no adelantemos acontecimientos. Como lo tienen todo muy bien explicadito en las páginas respectivas, tan sólo les haré un resumen de las actividades. Y además, rajaré un poquito. Que sé que les gusta, picarones. Así que lean aunque la entrada sea algo larga. ¿Acaso tienen algo mejor que hacer? ¿Sí? Bueno, pues tengan un detalle con servidor y apárquenlo diez minutos.




Con este cartel de BIEN dibujado por Paco Roca (al que entrevisté hace un par de meses aquí) se ha presentado este año la Mostra Cómic, organizada, un año más, por Borja Crespo. ¿Y qué ha habido este año? Pues, además de los clásicos stands, charlas sobre cómic e internet, un encuentro con Angelo Stano, dibujante de Dylan Dog, la presentación del libro Ellos mismos, de Joaquín Reyes, un Ultrashow de Miguel Noguera… pero vayamos por partes.


El jueves, tras llegar a los amenes de la charla que Paco Roca, Rubén Pellejero y Ramón Boldú impartieron justo antes, asistí al Ultrashow de Noguera dispuesto a dilucidar, de una vez por todas, si yo decía SÍ o decía NO a su post-humor. Y, como ya sospechaba, acabé diciendo NO. Ya sabrán que Noguera cada vez está ganando mayor fama (salió en Buenafuente hace unos días), pero para los que no, les diré que sus espectáculos se basan en ideas surrealistas que se le ocurren y que cuenta al espectador. Algunas, como Cristo MAL, tienen su gracia. La mayoría, como la de «un insecto despeinado, un insecto sin ganas de nada», no mucha, la verdad. O al menos yo no se la veo, que sólo sonreí dos veces en todo el Ultrashow. Pero EH, que para gustos, colores. Por lo que ya no paso es por el hecho de que, nada más empezar el espectáculo, dijera «buenas tardes» y ya se oyesen risas. Voy a probar yo: «buenas tardes». Si no se han reído es porque no saben nada del HUMOR.


El Cristo MAL original, tal y como lo concibió Noguera.


Al día siguiente, viernes, si lo que me enseñaron en el colegio es correcto, Rubén Fdez. estuvo toda la mañana dibujando en la tienda Gnomo… pero yo no fui. Universidad y prácticas, yo os maldigo. Así que poco que contar de esto. Pasemos al siguiente evento, que fue la (mal llamada) charla Hablemos de cultura popular, con Raúl Minchinela, también conocido como el Dr. Repronto, cabeza visible de Reflexiones de Repronto. La charla, que a priori pintaba realmente interesante, acabó consistiendo en la proyección del, por otra parte muy recomendable, episodio 34 de RdR y del curioso, pero menos trascendente para la conferencia, episodio 37, que acabaron comiéndose casi media hora del tiempo dedicado a la charla, cuyo tiempo restante se dedicó a la autopromoción de Reflexiones de Repronto, que muy bien, oigan, si se hubiera anunciado como tal y no como una conferencia sobre cultura popular. En fin, una pena.

Después tuvo lugar un encuentro con Judas Arrieta, encuentro que propició el mayor pero QUÉ DICE de toda la Mostra. La charla, bajo el nombre Cuentos de un otaku, prometía ser una frisada interesante ponencia sobre la cultura japonesa, pero resultó ser una conversación con Arrieta, ilustrador. Y lo pongo en cursiva porque, conforme fue hablando y enseñando obras suyas, nos dimos cuenta de que la mayor parte de lo que hacía era coger una ilustración ya existente, cambiarle cuatro cosas, y hale, arreando. Y eso cuando no cogía fotos de webs de contactos, las photoshopeaba y hale, a ir tirando. Pero QUÉ DICE. Échenle un vistazo a su página, a ver si reconocen algo.

Pero el mayor pero QUÉ DICE llegó con un vídeo que presentó, y que propició insistentes preguntas de un asistente sobre «cómo es posible que hayas presentado esto y la acogida haya sido buena… no me cabe en la cabeza». Lo mejor es que lo vean por ustedes mismos:




Después de esto, parecía que la cosa sólo podía ir a mejor. Y así fue, porque la siguiente charla corrió a cargo de Salvador Larroca, quien dijo que no se esperaba haber llegado a tanto, pero que no se había endiosado (recordemos que tiene un Premio Eisner) y que seguía afrontando su trabajo como siempre. Hablando de adaptaciones comiqueras a cine, dijo que lo que se avecina (Thor, Capitán América) tiene buena pinta, y que las últimas adaptaciones han sido bastante buenas, «no como la primera de Hulk, en la que no se rompían muchas cosas. Hulk no es una tragedia griega, hombre».


Sábado. Toca El cómic y la ilustración en la era digital, con Mireia Pérez, el tío Berni, Álvaro Pons, Carlos Ciurana y Gerard Miquel. Lo que todos sabemos: que las editoriales se están quedando desfasadas porque no les interesa actualizarse, y que internet es una gran herramienta de difusión para el trabajo de los ilustradores, que además pueden (y cada vez más, suelen) autogestionar su obra y los trabajos derivados. Además, internet ha permitido la proliferación de más medios dedicados al tebeo, lo que obliga al lector a cribar la oferta, a la vez que le permite contrastar diversas opiniones.

Por la tarde, una charla con Enrique Vegas, conocido por sus parodias con personajes cabezones, y José Fonollosa, que ha publicado hace nada Los muertos revivientes y Más miau. La charla trató, evidentemente, sobre la teoría de cuerdas las parodias, algo que en España viene de largo (El Quijote, sin ir más lejos). El caso es que la conferencia fue curiosa, porque oír hablar a Vegas de la diferencia entre sátira y parodia, y luego ver lo que hace… porque, no nos engañemos, Vegas al principio tenía su gracia (algunos dirán que ni eso), pero cayó en una espiral de decadencia de la que parece complicado que salga. Pero bueno, ahí está, vendiendo. Todo tiene su público. Todo, menos Vida loca, parece ser.

Y ya para acabar el sábado, la presentación de Ultrarradio Ediciones, a cargo de Mireia Pérez y Nicolai Troshinsky. Les recomiendo que se pasen por su página para ver las cosas que tienen, algunas muy interesantes. Sus dos tomos publicados, Mortland y Transdimensional Express están hechos por varios autores siguiendo unas reglas fijas para los relatos. Aparte de eso, libertad total. Ya les digo, muy interesante. Además, ¡hubo napolitanas y Julio Fontán Jr. nos hizo un dibujo!


De izquierda a derecha, Julio, servidor, Mireia Pérez y Nicolai Troshinsky.


Domingo. Último día de Mostra Cómic. Primero, una charla en la que Joaquín Reyes presenta su libro Ellos mismos, una especie de Testimonios/Celebrities en formato tebeo. Durante la charla, que no trató realmente de nada (pero bien que estuvo), llamó Raúl Cimas, que insistió en que Joaquín era «un impostor». Además, Joaquín contó una anécdota que, ni venía a cuento (como él mismo reconoció) entonces ni viene a cuento ahora, pero yo se la voy a contar: contaba Joaquín que Raúl Cimas y Ernesto Sevilla fueron a la feria y vieron a dos hablando, uno de los cuales estaba fumando. Ernesto Sevilla se acercó y dijo lo siguiente:

E. Sevilla: Fumas mucho, eh.
Tipo que fuma: Sí, sí, la verdad es que sí que fumo mucho, sí.
E. Sevilla: Ya, sí que fumas mucho, sí.
Tipo que fuma: Sí, sí…
E. Sevilla: ¡Pero es que fumas mucho!
Tipo que fuma: Bueno, ¿y a ti qué más te da?
E. Sevilla: Nada, pero es que fumas mucho.
Amigo del tipo que fuma: Bueno, mira, yo estoy con él y a mí no me molesta.
E. Sevilla: ¡Cómo fuma el tío!
[Tipo que fuma coge a E. Sevilla por las solapas, y R. Cimas llega corriendo, fingiendo no conocer a E. Sevilla]
R. Cimas: ¿Pero qué pasa?
Tipo que fuma: ¡El pesado este, que no hace más que decirme que fumo mucho!
R. Cimas: Ah, bueno… yo te llevo viendo un buen rato y la verdad es que sí que fumas mucho, sí.
[E. Sevilla y R. Cimas salen corriendo para evitar agresiones]

Total, que después de la charla hizo una sesión de firmas a la que yo le llevé mi DVD de La hora chanante firmado por Ernesto Sevilla, Julián López, Ignatius y Raúl Cimas para que le echase una rúbrica. No sólo me lo firmó, sino que, al ver que yo era un fan de los güenos, me ORDENÓ que le diese un abrazo y me dijo «ya te lo habrán dicho, ¡pero eres un tío cojonudo!». Hale. Tengo el Joaquin Reyes’ Seal of Approval. Ahí queda eso. A partir de ahora, tendrán que dirigirse a mí como «Su cojonuda excelencia». Por lo menos.

Para acabar el día, una charla con Angelo Stano, dibujante de Dylan Dog. Sé que Alfrodo me va a matar por esto, pero no he leído nada de ese cómic. Por otra parte, sé que Alfrodo me va a resucitar después de matarme, porque le conseguí un dibujo dedicado que da gloria verlo.

Fin de la Mostra Cómic. Quédense, que la Mostra de Valencia es corta.




Lunes. Charla, con el genial Nacho Vigalondo sobre el cine de acción, al que describió como «el cine que no se escribe, el más próximo a la esencia fílmica», tras lo que dijo que «Terminator 3 es más cine que El discurso del rey, porque tiene códigos que no se pueden extrapolar a otros medios». Después, constató que el cine quinqui de los 80 no es si no cine de acción camuflado de cine social. En un ambiente que se asemejaba más a un café entre amigos que a una conferencia, Vigalondo también contó anécdotas del rodaje de su estupenda primera película, Los cronocrímenes. Una hora y media de evento que supo a poco.


Vigalondo haciendo gala de su savoir faire.


Al día siguiente, martes, hubo un encuentro sobre doblaje con Miguel Ángel Jenner, Pepe Mediavilla y Eduardo Gutiérrez. Puede que sus nombres no les digan nada, pero si les digo que ponen voz a Samuel L. Jackson, Morgan Freeman y Stewie, la cosa cambia, ¿no? En la charla, con motivo de la proyección del magistral documento Voces en imágenes, de Alfonso S. Suárez, se trataron cuestiones como la falta de un convenio para los actores de doblaje y el intento de unificar las condiciones laborales en la huelga de doblaje del 93 (de la que Jenner dijo tener material grabado que puede que acabemos viendo). Se comentó que los doblajes de las series actuales no son ni malos ni buenos, sino «simplemente correctos», y que se debe a que, actualmente, se contrata a unos dobladores fijos que doblan todo lo que llega. Sobre la interminable cuestión de si doblaje sí o doblaje no, se dijo que «prohibir el doblaje sería una estupidez, si se hace eso, que tampoco traduzcan a Shakespeare». Yo, personalmente, abogo por que doblaje y versión original coexistan. Algunos saben que yo estudio Traducción, y me gusta ver las películas tanto en versión original como dobladas. El doblaje facilita la comprensión de las obras y, reconozcámoslo, hay actores que mejoran muchísimo doblados. También los hay que empeoran, claro, pero eso es como todo. Que haya las dos cosas, y que se pueda elegir, o que, como servidor, se utilicen las dos cosas. HAMOR entre idiomas.


Gandalf, Nick Furia y Stewie en la misma sala. Casi nada. Dos asientos más a la derecha estaba yo.


El jueves iba a haber una charla sobre títulos de crédito iniciales a cargo de Álex de la Iglesia y David Guaita, que trabajaron juntos en la titánica secuencia de Balada triste de trompeta. Esta charla, que pintaba muy interesante (hay secuencias de créditos como la de Watchmen que son impresionantes), pero, por desgracia, De la Iglesia y Guaita decepcionaron casi tanto como Balada y, sin revelar el motivo, no asistieron.

Fin de la Mostra de Valencia. Además, hubo encuentros con focoforeros y desvirtualizaciones, pero eso es otra canción. El único punto negativo lo pone la organización. Y es que, así como el año pasado tuvimos acceso a toda la agenda de prensa desde el primer día, este año se avisaba con tan sólo un día de antelación de los eventos, por no hablar de la cancelación de la charla de Álex de la Iglesia y David Guaita, que SÓLO se avisó por Twitter. Esperemos que ese aspecto mejore en las siguientes ediciones.


Si han llegado hasta aquí, les felicito. Creo que esta es la entrada más larga de RduTcB, y, como casi todas las entradas positivas y/o informativas, no ha sido especialmente graciosa. Pero y lo que han aprendido qué, ¿eh? Como premio a su fidelidad, les garantizo que la semana que viene tendrán una entrada del REÍR. Y, además, les dejo una foto de un monete de peluche.


Un monete de peluche como recompensa. ¡Qué mono es!