2 abr. 2011

Rebecca Black, todo es fun, fun, fun... (por Fosforo)

Hola, gentes de BIEN. Soy Fosforo, y sustituiré a Un tipo con boina durante el día de hoy en RduTcB el día de hoy, mientras él está liado en mi blog, Crisis Creativa. Un cambio de roles que no va más allá. No se piensen que también hemos intercambiado nuestra ropa interior o algo así. Eso no ha pasado. En absoluto, les digo. Dejen de pensar en ello.

Cuando Boiner tipo con boina me ofreció escribir en RduTcB una entrada especial, pensé que tenía que ser algo épico. Yo ya había hablado en mi blog de Peter Crapstone, el primo bastardo de Thomas Crapsmith. ¿Qué debía hacer ahora? ¿Decir SI? ¿Decir NO? ¿Hablar de Crepúsculo? Entonces tuve una revelación. Hablaría de Rebecca Black.
¿Quién es Rebecca Black? Pues es una chavalita de 14 años que un buen día decide que puede triunfar en la música. O más bien, se lo dice un grupo de empresarios sin corazón bajo la malvada marca Ark Music Factory, especializada en música pop adolescente y que no representa a nadie que me suene, supongo que porque no vivo en Estados Unidos y no toda la MIERDA que allí se produce llega hasta aquí. A la pobre Rebecca, que es un poco tonta y le va eso de cantar y bailar, le aseguran que va a ser la nueva Hannah Montana, y que lo único que necesita es un tema acorde con su prometedor futuro como estrella. Este tema es Friday.




¡¿Pero QUÉ DICE?!  Obsérvese la enorme cantidad de matices que podemos vislumbrar en este videoclip de apenas cuatro minutos. Una versión espectral de Rebecca canta en psicofonías (luego descubrimos que no son psicofonías, que es Auto-tune) mientras avanza la semana hasta el viernes, día en que se levanta para ir a coger el autobús de camino al colegio. Pero por el camino aparecen un grupo de chicos y chicas en coche y la invitan a subir. Según la letra son sus amigos, pero…¿por qué conducen un coche niños de 13/14 años? ¿Qué clase de amistades tiene esta chica?

Vale, esto empieza a ser anormal, pero entonces nos olvidamos de esa duda acuciante porque comienza el estribillo. Aquí Rebecca deja de contarnos su puta rutina que no nos interesa para decirnos que es viernes, que la gente espera el fin de semana y como si fuera una zombi pidiendo cerebros repite insistentemente “Fun, fun, fun, fun”. Que así leído parece que canta “25 de Diciembre”, el célebre villancico, pero no. Pide diversión. Tanta es su ansia de diversión que en lugar de ir al colegio se van a una misteriosa dimensión donde aún es de noche y las tres niñas bailan con la nueva y vibrante estrofa de Rebecca.

¡Alto! Analicemos detalles. Podemos hablar de lo condenadamente feos que son absolutamente todos los jodidos niños, especialmente las chicas. Podemos preguntarnos acerca de la masa de aspecto asqueroso de maquillaje que le han puesto a Rebecca en la cara. O sobre el mal ejemplo que da a los niños ver menores de edad conduciendo, sin cinturón de seguridad y haciendo pellas. ¿Es qué nadie piensa en los niños? Pero esta entrada se va a hacer larga si hablamos del espantoso grano que luce una de las jóvenes, de modo que pasemos al bailoteo a la luz de la Luna.

Miren la cara de la niña de la izquierda (la derecha de Rebecca). Por favor, mírenla, por fea que sea. ¿No os da pena? Esa cara de “por favor sacadme de aquí”. Esos movimientos de “no tengo ninguna gana de estar haciendo esta basura”. En serio, que alguien rescate a esa pobre chica, que evidentemente aceptó salir en el video por ayudar a su amiga pero no esperaba que la cosa fuera tan patética y ahora se arrepiente. Lo siento, amiga, pero tu rostro de vergüenza perdurará en Youtube, al menos, hasta que llegues a la Universidad. Disfrútalo.


“¡Que alguien me ayude!”


Y esto sin hablar del extra de pote añadido en esta escena al rostro de nuestra nueva cantante favorita, ni de la chica del otro lado, que ha dado ya el estirón y le saca cabeza  medio a Rebecca y a la amiga. Vamos directamente a lo que viene después de otro fantástico estribillo (ya saben, Fun, fun, fun, fun…). Nuevamente aparece la versión fantasma de Rebecca a explicarnos la estructura de los días de la semana y a contarnos nosequemierda sobre una pelota. Después de eso llega el momento nigga, cuando el único mayor de edad de todo el video, un negro en coche, rapea unos versos de excremento.

¿Quién es este moreno reshulon? No es ni más ni menos que el responsable de la totalidad de la letra, el mafioso de Ark Music Factory, que tiene al menos la decencia de salir en el video dado que esto es su responsabilidad. Todo mejora con un rapero, pero ni el carisma de este productor (si lo tuviera) podría levantar el horror que se desata después de que el estribillo entre en bucle y salgan más niños pequeños bailando con desgana ante la actuación de una Rebecca Black que, por su gesto, parece estar dándose cuenta de que la canción y el video son un cagarro descomunal.

Vamos a ver, yo entiendo que la industria musical se está pudriendo y que en los últimos 3 o 4 años son mayoritariamente niños los que están impulsando la industria. Pero está mal jugar así con las esperanzas y los deseos de una niña que hasta la propia Wikipedia pone a parir (entre otras cosas, dice que la letra es mala y que ella tiene “anticarisma”). Los sellos musicales deberán buscarse las castañas como puedan, pero esto no es manera. Es explotación infantil. Y además, es doloroso para los oídos y para los ojos. Deténganse antes de que sea demasiado tarde.


Caninus es una banda de Grindcore metal donde dos pitbull terrier hacen las partes vocales. Quizá ya es demasiado tarde.


Y esto es todo por hoy. No se pierdan mis simpáticas diatribas y las de mis compañeros de Lunes a Sábado (no como ese vago de Un tipo con boina) en Crisis Creativa. Y si se las pierden, peor para ustedes.


Un tipo con boina dice: ya se ha publicado mi artículo en Crisis Creativa, ¡así que léanlo, maldita sea! ¡LÉANLO!