23 abr. 2011

Jesucristo, el primer Poochie

¿Qué? ¿Otra vez? Pues sí, bienvenidos al enésimo rediseño de Reflexiones de un tipo con boina. Como verán, he despejado un poco la barra lateral y he dejado fijos los iconos de las distintas redes sociales donde podrán encontrar a un servidor. También he colocado una cabecera nueva algo más sencilla y acorde con el nuevo aspecto, que espero que satisfaga sus expectativas, si es que tenían algunas. Dicho esto, metámonos en harina.

Hace ya algún tiempo que el gran Viruete habló de una categoría de personajes, los Poochies. ¿Que qué son los Poochies? Mejor será que lo explique Viru: 

«Los Poochies no solo son los nuevos… sino que además son LOS MEJORES. Tienen que molar más que nadie, y comienzan a robar minutos de manera increíble a los supuestos protagonistas de la serie / película. Esto va más allá del síndrome del chico nuevo, los Poochies llegan arrasando con todo, tanto que hace que les cojas manía».

Así es. Para que se hagan una idea, un Poochie es como si el odioso pero amado Barney Stinson fuera un personaje que hubiesen plantificado en la tercera temporada de Cómo conocí a vuestra madre en vez de estar dando por culo ahí desde el primer capítulo.

En fin, Poochies hay muchos, y no todos son fáciles de identificar. De hecho, estamos tan acostumbrados a algunos, los tenemos tan presentes en nuestra vida diaria, que la idea de que lo sean ni siquiera ha pasado por nuestros prodigiosos cocos. Como, por ejemplo, Jesucristo. Your own personal Jesus, ahí es nada. Piénsenlo bien: aparece por primera vez en la secuela del Antiguo Testamento y, como dijo Viruete, acapara todo el protagonismo. Pero no se escandalicen todavía, y analicemos punto por punto los motivos por los que Jesús podría haberse llamado Poochiecristo.


- Es Dios (y su propio padre): Jesucristo no es sólo el hijo de Dios, sino que también es el propio Dios encarnado. Como Marty McFly, es su propio padre, lo que podría llevar a una seria paradoja… de no ser porque, a fin de cuentas, su madre es virgen y su padre tenía forma de paloma. Hay que ver qué afición tienen las divinidades a convertirse en animalejos para triunfar los sábados noche, ¿eh? Zeus se convirtió en buey, Dios en paloma… y es que claro, así no hay manera de resistirse. ¿Les he mencionado que también es el rey de los judíos? Pues lo es.


«¡Y además sé kung fu! ¡WATAAAAAAAAAH!»


- Protagoniza una secuela y no hace más que chupar cámara: Si lo piensan bien (y si no, también), Jesucristo no deja de ser, como otros Poochies (Scrappy Doo, aunque este era sobrino) el hijo de un personaje ya presentado con anterioridad y, qué narices, enormemente popular. Dios era el que lo estaba petando (sobre todo si alguien no le adoraba) en el Antiguo Testamento; pero en su secuela, el Nuevo Testamento: ¡ahora también padre!, decidieron que Dios ya no estaba en la onda y que tenían que hacerle un rediseño, como si de un traje de Spider-Man se tratase. Y claro, de ahí salió Jesús.

- Melenita, barba y túnica: Otro dato que apunta a que Jesús es un Poochie es su atuendo: lleva TÚNICA. Las túnicas dan un aire místico, misterioso, mágico y más cosas con «m» que hacen que Jesús mole más. ¿Más? Sí, más. Ah, vale, más. Lo único es que lleva chanclas. Vaya un mesías. Pero eso lo compensa con un look que podríamos describir como cuidadosamente descuidado: la barba y la melenita a lo Bee Gee, esa cara de niño bueno… Y es que, si hay algo que me ha enseñado Dragon Ball es que, cuanto más melenudo, más se mola. No en vano, a cada nivel superior de Super Saiyan, mayor era la longitud de la melena. En el nivel 4 el pelo era más corto que en el nivel 3, pero para compensar era medio mono, y los monos MOLAN.


¿Lo ven? ¡Lo que yo les decía!


- Actitud mística: Jesucristo, como otro Poochie célebre, el señor Eko, posee una actitud profunda y etérea, que acompaña con frases de hamorcritor como «mi reino no es de este mundo», «venid en pos de mí, y yo os haré pescadores de hombres», y la menos conocida «hostia puta, qué calor hace, abanícame, Judas». Es, por tanto, otro de esos personajes hecho para que las más sensibles caigan rendidas ante él. Que se lo digan a María Magdalena.

- Los superpoderes: Igual que Sylar en Héroes, Jesús tiene más superpoderes que nadie: puede sanar, resucitar a los muertos, multiplicar los alimentos, caminar sobre las aguas y manipular la materia, aunque según el canon tradicional, parece que este poder está limitado a transmutar el agua en vino, como en la boda de Caná, que convirtió el agua en vino, los invitados se cogieron un buen pedal y se armó la de Dios es Cristo. Esto es claramente el episodio de crisis que todos los personajes han de pasar, como Tony Stark en El demonio en la botella o Spider-Man en prácticamente cualquier número.


Jesús en la boda de Caná, dando origen a la expresión «FOR CHRIST’S SAKE!».


- Máxima molaridad: Como ya hemos dicho, Jesús tenía una actitud relajada, pero de vez en cuando perdía los estribos. Pero ojo, como todo Poochie, si se sale del personaje es para hacer algo que le dé +42 en carisma, como por ejemplo enfrentarse él solito a un templo lleno de comerciantes, ponerlo todo patas arriba y ponerse a gritar «¡ME CAGO EN MI PADRE, TODOS FUERA DE AQUÍ! ¡MI TEMPLO ES PARA REZAR, Y NO UNA CUEVA DE LADRONES!». El héroe contra el sistema, el héroe contra el capitalismo.

- El síndrome de Fonzie: Igual que el cargante personaje de Happy Days, Jesús tiene un mote: Pantocrátor. No me dirán que no sería un buen nombre para un supervillano. «¡Cuidado, ahí viene Pantocrátor con su pistola de chipirones explosivos!», dirían los ciudadanos. Además, también tenía un gestito clásico que hacía con la mano.


«Radical, tío»



- El regreso a su planeta: Igual que el Poochie original ingresó en el armario de muertos de Radio Carcoma desapareció cuando el público se cansó de él, Jesús también acabó por cansar a la gente. Que, por otra parte, normal. ¿A ustedes no les resultan cansinos los personajes buenazos que todo lo hacen bien, como Superman? Pues eso. La gente se hartó de tantas curaciones, tantas buenas obras y tantas hostias y dijeron que oye, que eso de decir que era el hijo de Dios no estaba bien, que lo retirase o se iba a enterar de lo que valía un peine, so hippie. Pero Jesús, fiel a su actitud de Poochie molón, desafiante y antisistema, no lo retiró. Y hala, a uno de sus amigotes, Judas, que ya estaba harto de que le hiciese sombra, se le ocurrió vender a Jesús. Pero Poochiecristo, que era un poco chulito, aún invitó a todos los apóstoles a cenar, y dejó caer, como quien no quiere la cosa, que sabía que uno le había traicionado. Hala, a darle la cena a todo el mundo. Eso sí, que después de cenar, a la cruz. Por chulito. Pero claro, no podía morir sin más, no. Como buen Poochie, su muerte tenía que ser ÉPICA. Por eso tuvieron que, además de crucificarlo, clavarle una lanza en el costado. Y, cuando muere, se monta la de Dios: truenos, terremotos, relámpagos… para hacerse notar, vaya.

- Es un zombi: ¿Qué es lo que está de moda ahora? No, no hablo de las pulseras de goma de colores chillones, sino de algo aún más horrible: los no muertos. Los zombis, vaya. Y aquí es donde Jesucristo da nuevas muestras de su poochidad. No consigue ser el primer zombi (ese honor lo tiene Lázaro, resucitado, cómo no, por Jesús), pero sí es el primero que va mostrando sus heridas. Porque sí, como Poochiecristo es mucho Poochiecristo, al tercer día RESUCITÓ. Jo-der. ¿Se puede molar más? Hagamos un recuento: es el hijo de Dios, es su propio padre encarnado, por lo que es Dios también; tiene superpoderes, lleva el pelo largo y barbaza, es un rebelde, es el rey de los judíos y, por si fuera poco, también es un zombi. Si no es un personaje diseñado para molar, ya me dirán ustedes qué es. 


Todo eso de «comed mi carne y bebed mi sangre» debería habernos dado una pista.


El caso es que, después de resucitar y hacer un poco el tonto (que si gastar alguna broma a alguien, que si cobrar el seguro de vida…), Jesús se volvió a su planeta a casa de su padre. O de él mismo. O lo que sea, pero el caso es que se fue. Y para acentuar aún más los paralelismos con Poochie, miren el minuto 2:04 de este vídeo que me pasó ese amable camaleón sideral que es Casiotones.

- Sus fans: Pero aunque Jesús se fue, sus fans, sobre todo sus doce followers seguidores originales (no está mal para la época) siguieron exigiendo su retorno, y le hicieron un spin-off llamado Cristianismo. Y oigan, tuvo bastante éxito, porque se hicieron varias versiones: que si Catolicisimo, que si Protestantismo… Lo malo es que, como suele pasar, no consiguen ponerse de acuerdo en cuál es mejor: si la original o los remakes.

Aún hoy hay quien exige el regreso de Poochiecristo, pero creo que decepcionaría hasta a sus más acérrimos seguidores: a fin de cuentas, y según la Biblia, cuando Jesús vuelva traerá el Apocalipsis consigo. Y no me parece nada bien, porque el rencor es un sentimiento que no le pega nada a un buen Poochie. Que vale que le crucificaron y eso, pero ya hace casi dos mil años de eso. Hay que saber perdonar, hombre. Que además, no sabían lo que hacían.

Personalmente, para que venga y nos mande a todos al infierno, prefiero que se quede donde está y seguir disfrutando de la serie original. Segundas partes nunca fueron buenas.