3 feb. 2011

Pero QUÉ DICE: Avalancha Vigalounge

Indignado vengo. Indignadísimo. Y no es porque haya vuelto a ver The Matrix Revolutions, ¡nada más lejos! Es porque me he enterado de que El País ha decidido prescindir de los servicios de Nacho Vigalondo debido al Tuit de la Discordia. Estoy seguro de que ya se habrán enterado del denominado Holocausto Vigalondo, pero, por si acaso, les haré un resumen.

El 28 de enero, Nacho Vigalondo tuitea lo siguiente:




Evidentemente, para cualquiera con un mínimo de cabeza, esto no es más que otro de los cachondos tuits de Vigalondo, y no le da mayor trascendencia. Sin embargo, no tarda en aparecer una horda de retramonguers un cierto número de gente que se siente ofendida por el tuit y que dice que ojalá a Vigalondo le corten las gónadas, que con esas cosas no se bromea, que ahora detestan Los cronocrímenes y que así va el cine en este país.


Diversos medios se hacen eco del asunto (medios tan serios como La información, por ejemplo), y se pinta al director como lo que no es: un negacionista hijo de Satanás (o cosas peores). Los que seguimos sus tuiteos nos sorprendemos, porque, a fin de cuentas, los chistes son una constante en su Twitter, y a ninguno se nos pasó por la cabeza en ningún momento que pudiera decirlo en serio.


Vigalondo, como nos lo han querido pintar


Sin embargo, esto probablemente haya tenido que ver con el reciente lanzamiento de su campaña para El País (ahora retirada), que quizá le haya puesto en el ojo público, sumado a la reciente dimisión de Álex de la Iglesia desde su cuenta de Twitter. Sea como sea, la bola de nieve se va haciendo más y más grande, y el 1 de febrero el cineasta explica en su blog el chiste, algo que no debería haber hecho falta:

«Imaginemos que yo fuese un villano de opereta con un plan maléfico, consistente en acaparar followers con excusas falsas (una carrera como cineasta) y, cuando acumulase un número lo suficientemente alto, sembrar el caos con mensajes devastadores. La idea era twittear un puñado de esas revelaciones, pero sólo me quedé en dos... “El holocausto fue un montaje” y “La bala mágica que mató a Kennedy todavía no ha aterrizado”»

Y, además, se disculpa:

«En realidad no me cuesta pedir perdón por prender semejante mecha. Y  pedir perdón por el incómodo fin de semana que algunos han vivido en la redacción del periódico a raíz de todo esto. Y, por supuesto, está el perdón a todos los que se haya podido ofender con mis juegos de palabras y mis chistes».

Y ahí debería de haber acabado el asunto. Pero no. Esta mañana me encuentro con otra entrada en el blog de Vigalondo en el que se disculpa de nuevo y se despide:

«[…] a raíz de todo lo que ha pasado desde el pasado viernes, somos conscientes de que la suspensión de este blog puede ser una medida consecuente».

Por un momento pienso que tal vez haya sido Nacho el que ha decidido dimitir ante la presión, pero, como pueden ver en la noticia enlazada al principio de la entrada, la decisión parte de El País, que ha decidido echarlo. Por lo visto han entendido mal lo que realmente querían los ofendidos, que era que lo echaran del país.

Me parece indignante. Indignante que un simple chascarrillo haya causado todo esto, que el asunto se haya salido tanto de madre. Algunos de ustedes podrán pensar que el chiste estaba fuera de lugar, que con esas cosas no se juega. Respeto su opinión, pero no estoy de acuerdo. Mel Brooks dijo que hacía chistes sobre Hitler «para arrebatarle su triunfo póstumo». El humor es una manera de sobreponerse a la tragedia. Tengo un conocido que no deja de hacer chistes sobre el hecho de que es huérfano. Toño, de El hormiguero, sufre parálisis parcial y no hay más que ver cualquiera de sus monólogos para ver cómo usa el humor para sobreponerse, en lugar de hundirse. Sí, claro que el Holocausto sucedió. Claro que fue una tragedia. Desde luego que no está bien ir a un superviviente de Auschwitz y empezar a gastarle bromas sobre facturas del gas. Pero es que Vigalondo ni tan siquiera hizo nada de eso. Vigalondo hizo una parodia del negacionismo, que es muy distinto. Yo mismo hago chistes en los que parezco facha, homófobo o racista, pero el truco está en entender que es una broma, maldita sea, y eso nos lleva a otra parte del problema: que la gente anda muy mal de comprensión lectora, porque era evidentísimo que el tuit de Vigalondo no iba en serio ya desde el principio: magnífica ortografía para llevar cuatro vinos encima. Sólo eso ya debería de haber dado una (innecesaria) pista sobre la verdadera naturaleza del mensaje.


Vigalondo escribiendo el Tuit de la Discordia


Otros dirán que, pese a todo, fue una broma de muy mal gusto. Qué quieren que les diga, a mí tampoco me lo pareció. Tal vez porque yo sea uno de esos pérfidos individuos que disfrutó como un enano con el humor cruel de Ricky Gervais en la última gala de los Globos de Oro y detesto la ultracorrección política, pero sinceramente, creo que no fue para tanto. Ni siquiera el chiste posterior de Parque judaico. Como ya les he dicho antes, el humor es una herramienta de defensa que sirve para fortalecernos antes las adversidades.

Y ya, para finalizar, les diré que, hace unos tres años, un amigo y yo fuimos a Madrid con los compañeros de bachiller. En ese viaje nos llevaron a ver el musical de Anna Frank. Sí. El musical. Horrible. Musicalmente, digo. Pero, eso sí, tenía un número musical en el que aparecía Hitler bailando agarrao. A nosotros nos pareció de lo más cómico (pese a que no era su intención), y escribimos Adolf Hitler Superstar, una sátira sobre los últimos días del dictador. Visto lo visto, me pregunto qué pasaría si saliese a la luz. Dado que a mí no me conoce nadie más que ustedes, la respuesta es: NADA. Pero ya entienden a lo que me refiero.

Por último, les dejo con una reflexión de Ricky Gervais: «Sentirte ofendido no implica necesariamente que tengas razón».

Edito: El Focoforo ha puesto en marcha una iniciativa: Manifiesto por Vigalondo. Léanla y firmen haciendo clic aquí.