14 ene. 2011

Yo digo SÍ: el cine de entretenimiento

“Let me welcome you ladies and gentlemen
I would like to say hello
Are you ready for some entertainment?
Are you ready for a show?”


    Simbolismo oculto. Largos planos secuencia de un paisaje semidesierto. Diálogos en los que cada frase posee una gran carga emocional. No, no estoy hablando de la última gala de Gran Hermano, sino de ese tipo de películas. Ya saben a cuáles me refiero. Ésas películas que tienes que decir que te han encantado, so pena de ser tratado de mastodonte insensible. Películas como, por ejemplo, El extraño caso de Angelica.
    Y, claro, a todos nos gustan las películas que nos hacen reflexionar, que nos cuentan una historia poderosa, con personajes bien definidos y con matices y un argumento bien construido. Pero, ¿no les pasa que a veces están hartos de tanta profundidad y tan sólo quieren ver palos y explosiones? Porque a mí sí, desde luego.


Pechugonas con pistolas, y además sale Kevin Sorbo. Bueno, pues la película es soporífera.


    Y es que a veces sólo apetece ponerse un DVD y desenchufar las neuronas. Y, cuando ese momento llega, ahí está nuestro viejo amigo, el cine de entretenimiento. Ese DVD de 2013: Rescate en L.A., de Carpenter, que ha estado esperando su momento entre las películas de Bergman y Tarkovsky. Empieza la película, y pasas hora y media tan ricamente viendo cómo Serpiente Plissken (en el que, como ya sabrán, Kojima se inspiró para Solid Snake) hace surf, juega al baloncesto y se enfrenta a pandilleros para acabar encontrándose con Robacoches Malone. Ya no se hacen películas como ésa, maldita sea. 

    Este tipo de obras no pretenden pasar a la historia por su calidad, pero desde luego que cumplen su función. No podemos juzgar Hellboy con los mismos criterios que La vida de los otros. No tiene sentido. No tienen ni el mismo público objetivo ni la misma intención. Por eso, si ven mis puntuaciones en FilmAffinity, se pueden encontrar con que Spider-Man tiene mejor nota que El jefe de todo esto, de Lars von Trier. Porque, veamos, ¿han visto ustedes El jefe de todo esto? Supuestamente es una comedia. Pero no hace gracia. Apenas provoca dos o tres ligeras sonrisas en momentos muy puntuales. La mayoría del metraje aburre. Pero, eh, ¡es Lars von Trier! ¡El director con un ego mayor que el mismísimo Cthulhu! Pues bien, El jefe de todo esto no cumple su función. ¿Y Spider-Man? Desde luego que sí. Por supuesto, no es perfecta, y tiene sus fallos (el mayor, quizá, la armadura del Duende Verde), pero en conjunto funciona bastante bien. Resumen: El jefe de todo esto: Cristo MAL. Spider-Man: Cristo BIEN.
   

“Una comedia de Lars von Trier”. Comedia mis narices.


    Por supuesto, podrán decir que esta concepción del cine es muy simplista, y que una película tiene más factores que la hacen mejor o peor. Estoy de acuerdo con ustedes. Les pongo el ejemplo de Eclipse: la fotografía y la banda sonora original son bastante notables. Pero la película sigue siendo, para mí, para deficientes mentales deficiente. Ahora bien, tampoco soy yo el público objetivo y, por mucho que la vilipendiase en mi crítica, reconozco que cumple su función: hacer que las adolescentes chillen y se pasen toda la película lubricando. ¿Es esto tener doble moral? ¿Decir que una película es buena si cumple su función pero rajar desmesuradamente a Crepúsculo porque no me gustó, sin ser yo su público objetivo? Podría ser, pero ya saben… lo hago por EL HUMOR. FOR THE LULZ. Y, qué puñetas, el guión está tan mal construido y tiene tantas lagunas que haría sonrojarse al mismísimo Ed Wood.
   

“¡YO soy el jefe de todo esto! ¡YO!”


    Pero a veces también pasa que una película que, en apariencia, lo tiene todo para hacernos pasar un buen rato, fracasa miserablemente. Cojan a Machete, por ejemplo. Danny Trejo, Robert De Niro, Michelle Rodríguez, Lindsay Lohan, Jeff Fahey y el gran (por estatura) Steven Seagal en una historia de venganza. Dirigida por el tonto del sombrero Robert Rodríguez. Prometía. Prometía mucho. Bueno, pues putísima mierda. Más allá de los primeros diez minutos, la película es un bostezo tras otro. Era mil veces mejor el tráiler falso que se proyectó en Grindhouse. Otro ejemplo, el de la película que ilustra el principio de este artículo: Bitch Slap (o, como se la conoce en España, Perras furiosas): tres pechugonas armadas perseguidas por un criminal. Con flashbacks que van descubriendo parte de la trama conforme avanza. Con un espíritu cutre que promete, como mínimo, varias carcajadas por minuto. Pues no. Aburrida a más no poder. Hora y media que pasa como si fuese Acantilado rojo. Horror.
    A lo que quería llegar (si es que quería llegar a algo) es a que no hay que hacer ascos al cine de entretenimiento. Él nunca lo haría. ¿Cómo lo iba a hacer? Tan sólo es un rollo de celuloide. De verdad, es que son ustedes…