28 dic. 2010

A Christmas Crapsmith (II)


II: El Espíritu de las Ideacas Pasadas

    Al señor Crapsmith lo despertó el ruido de las campanadas. No una ni dos, sino doce campanadas. Así era, había dormido casi un día.
    –¡Mecagüen! ¿Cómo puede ser que haya dormido casi veinticuatro horas? ¡Si ayer no bebí!
    Estuvo el señor Crapsmith dando vueltas en la cama pensando en la visita de LeGuión y en si era posible que todo hubiese sido un mal sueño, como en los finales de muchas de sus películas, cuando la campana dio los tres cuartos. Entonces, el angustiado productor se estremeció, porque, si realmente había sucedido de verdad, en quince minutos se las vería con el primero de los espectros.
    –¡No será para tanto! –intentó tranquilizarse Crapsmith–. A fin de cuentas, siempre se dice que la primera vez es la que más duele.
    En ésas estaba, cuando sonó una campanada. El señor Crapsmith esperó. Siguió esperando. Cuando ya parecía que nadie iba a acudir, un haz de luz penetró en la habitación.
    –Hola, chato –dijo una voz suave–. Perdona por el retraso, pero es que no veas cómo están las cosas al otro lado.
    El señor Crapsmith se sobresaltó, y le echó un vistazo a la aparición. Era una figura delgada de cabellos morenos, que lucía un fino bigote y llevaba puesto un jersey de angora rosa. En su mano derecha llevaba una linterna encendida.
    –¿Ed… Ed Wood? –preguntó Crapsmith, incrédulo–. ¿De verdad eres tú?
    –¡Pues claro! ¿Quién iba a ser si no?
    Su voz era dulce y suave, pero extraordinariamente apagada, como si en vez de estar en la misma habitación hubiese un tabique de por medio.
    –¡Pero… pero yo creía que estabas muerto!
    –¡Pues claro que estoy muerto! ¡Más muerto que la música disco! Pero aquí estoy, dispuesto a enseñarte algunas cosas para que no fracases como fracasé yo.
    El señor Crapsmith se quedó perplejo. Entre sus excéntricas costumbres no constaba recibir a autores muertos, al menos hasta el momento.
    –Euh… vale… de todos modos, quiero que sepas que tu película Plan 9 from Outer Space me gustó muchísimo cuando la vi de pequeño –confesó Crapsmith–. Qué diablos, ¡aún la veo cada semana!
    –Eso está muy bien, es bonito saber que aprecian el trabajo de uno –si Ed Wood aún tuviese sangre en las venas, se hubiera ruborizado–, pero hoy no estoy aquí en calidad de director, guionista, actor o productor, ¡nada de eso! ¡He venido en calidad de Espíritu de las Ideacas Pasadas!
    –¿Qué? Perdona, no estaba prestando atenci…
    –¡En efecto! –el Espectro no le prestaba atención al señor Crapsmith– ¡Y voy a enseñarte que…! ¡Eh, quita! ¡Aparta!
    El señor Crapsmith había alargado la mano hacia la linterna, haciendo ademán de quitársela.
    –¿Puedes apagar la linterna? Me tienes frito con el haz de luz.
    –Eh… no, no puedo –el Espectro intentó desviar la atención de la linterna–. ¿Has visto qué jersey llevo? ¡Ya no se ven jerseys como éstos hoy en día, eh!
    –Ya, ya, pero si pudieras apagar la lintern…
    El señor Crapsmith se desmayó. El espectro edwoodiano le miró, sopesando la linterna en sus manos.
    –Vaya – comentó–. No sabía yo que pesase tanto. En fin, tanto da.



24 dic. 2010

A Christmas Crapsmith (I)




Navidades. Esas entrañables fiestas en las que la familia se reúne, cenan todos juntos, discuten sobre la edad de Raphael, el primo Ataúlfo se atraganta con un polvorón y casi se queda en el sitio, pero al final todo fue un susto, ¿eh, Ataúlfo? Míralo, míralo como se ríe, el muy jodío... pero, sobre todo, es época de películas navideñas que ensalcen el espíritu navideño, la paz, el amor, y todas esas chorradas. Y RduTcB no va a ser menos, claro. Les presento una historia en X partes llamada A Christmas Crapsmith, un desvergonzado plagi... sentido homenaje a Cuento de Navidad, de Charles Dickens, protagonizado por el ínclito Thomas Crapsmith, a quien ya conocerán. Y si no lo conocen, pues cojan y vayan a su Twitter o a su página en Facebook, ¡vamos!

Y, sin más, les dejo con el primer capítulo de A Christmas Crapsmith.

11 dic. 2010

Un nuevo proyecto: Mostrencos Entrenados


Cortérrima entrada para anunciarles el nacimiento de un nuevo proyecto: Mostrencos Entrenados.


Un blog hecho a pachas con el señor Sydmus en el que hablaremos de lo mundano y lo divino, de lo etéreo y lo material, de lo... bueno, ya me entienden. Lo que es seguro es que habrá cosas GRASIOSAS que les harán reír a mandíbula batiente. O puede que no. Pero bonita expresión, ¿no creen? A mandíbula batiente. Imagínense a un chef batiendo una mandíbula como si fuese una yema de huevo y... ¿qué? ¡Ah, sí! Mostrencos Entrenados. Mostrencos Entrenados. MOSTRENCOS ENTRENADOS.


 Efectivamente. MOSTRENCOS ENTRENADOS.

10 dic. 2010

Cágate, Kid

“Everybody was kung-fu fighting
Those cats were fast as lightning
In fact it was a little bit frightening
But they fought with expert timing”
Kung Fu Fighting, Carl Douglas


¡Palos! ¡Pseudofilosofía oriental! ¡Coreografías espectaculares! ¡Más palos! ¡Toques de humor! No, no estoy hablando de mi incursión en el cine de artes marciales, sino de todo lo que debería haber ofrecido el remake de The Karate Kid… y que no da.

Empezando por lo innecesario de un remake de The Karate Kid, que bastante hubo ya con sus dos atroces secuelas, ya que tienen el acierto (sí, he dicho acierto) de contratar a Jackie Chan para interpretar al equivalente del señor Miyagi (aquí señor Han), ¿por qué narices tienen que contratar a Jaden Smith, el repelentísimo hijo de Will Smith como sustituto de Ralph Macchio? ¿Cómo? ¿Que dos de los productores ejecutivos de la película son Will Smith y su señora, Jada Pinkett-Smith? Eso explica ciertas cosas, como… Bueno, mejor vayamos por partes.




La película comienza con Dre, que así se llama el repelente niño, y su madre abandonando su casa de Detroit para, atención, mudarse a China. En la emotiva escena de rigor, Dre y su madre, a la que llamaremos Estereotipa McNegra a falta de un nombre mejor (y de mi falta de ganas de informarme), se despiden de todos sus amigos y familiares antes de coger un taxi que les lleve al aeropuerto. Por supuesto, no puede faltar el típico saludo gangsta de Dre con otro chaval, que corre tras el taxi para despedirse. Mal empezamos.

Una vez en China, Dre no hace más que quejarse: que si no entiendo el idioma (anteriormente se nos ha mostrado que Dre no tiene ni idea de chino ni ganas de aprender… pues fastídiate, niño), que si aquí la gente tiene los ojos distintos, que si no hay chinos raperos… Pero justo entonces, ve a un niño prácticamente ario, que le habla y le pregunta si sabe jugar al baloncesto. “¿Cómo no voy a saber? ¡Soy negro!”, le contesta Dre. Bueno, no, pero así se hacen una idea del retrato del crío… gestitos, muecas, gestos, andares que rezuman pasotismo y actitud nigga’ por los cuatro costados… sólo le falta bailar funk.

7 dic. 2010

Açò hi hauria que gravar-ho: 3ª temporada

¿Recuerdan que hace un tiempo colaboré en tres programas de la segunda temporada de Açò hi hauria que gravar-ho? Pues esta temporada, los chicos de Critboig me han ascendido y tendrán a su tipo con boina los diez programas que quedan... no saben lo que se hacen.





Eso sí, a diferencia de la temporada pasada, esta vez no haré una entrada para cada programa, sino que iré actualizando ésta cada lunes con el nuevo programa. Así que ya saben, guárdense el enlace de esta página y asegúrense de entrar cada lunes por la noche para oír mi dulce, aterciopelada y sensual voz... o algo. De todos modos, yo les recomendaría que se suscribiesen a Critboig para asegurarse de que no se pierden ninguno de sus proyectos.

¿Y qué les voy a ofrecer esta vez? Pues a lo largo de esta temporada podrán disfrutar de tres testimonios del señor Crapsmith contados por él mismo, y de la sección semanal La boina a través de los tiempos, en la que repasaré algunos acontecimientos históricos y el papel que las boinas desempeñaron en ellos.

Y, como siempre les digo, que el nombre no les tire para atrás: pese a lo que pueda parecer, la mayoría del programa está en castellano. De hecho, sólo la primera sección está en valenciano, así que no tienen excusa para no escucharlo.

Los programas, después del salto: